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Ser ecológico después de las Navidades

Los consumidores pueden poner en práctica diversos consejos para reducir el impacto ambiental de las Navidades

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
  • Última actualización: 28 de diciembre de 2011

  
- Imagen: Josep Mª Rosell -

La generación de grandes cantidades de residuos, como los envoltorios de papel o plástico, los regalos que no han gustado, los alimentos sobrantes de las celebraciones o el abeto navideño ponen a prueba la conciencia ecológica de los consumidores después de las Navidades. Seguir unos cuantos consejos puede ayudar a ser más ecológicos y reducir el impacto ambiental de estas fiestas.

Reducir la cantidad de residuos en Navidad

En Navidades, la generación de residuos aumenta de forma significativa. El papel y cartón, el recurso más utilizado para el embalaje de regalos, contribuye a ello. Los ayuntamientos refuerzan la recogida durante estas fechas, pero no es extraño ver contenedores desbordados o residuos donde no les corresponde. Se pierden así las ventajas de reciclar el papel y cartón y, en general, de los demás residuos que se pueden reciclar. Productos como los eléctricos y electrónicos, las bombillas o las pilas contienen materiales tóxicos muy contaminantes y, por ello, hay que ser más responsables en su reciclaje.

Los ayuntamientos refuerzan la recogida de residuos durante estas fechas, pero no es extraño ver contenedores desbordados

Para evitar esta situación, los consumidores pueden almacenar en su casa los envoltorios propios de estos días festivos e introducirlos en el contenedor azul (papel y cartón) o en el amarillo (plásticos) más adelante. Al depositarlos, se debe intentar plegarlos todo lo posible para reducir el espacio que ocupan. Y si el contenedor está lleno, es conveniente dejarlos en alguno de sus lados, donde molesten menos.

Cuantos menos envoltorios, envases, bolsas de plástico o productos de usar y tirar se utilicen, mejor. Antes de reciclar, lo mejor es reducir la cantidad de residuos y, después, reutilizar los productos para alargar su vida, con sistemas como el supra-reciclaje, que transforma residuos en objetos de valor.

La reutilización de las cajas, el papel de regalo o las tarjetas de felicitación resulta útil y ecológico. Se pueden envolver otros regalos y, si se le añade algún otro elemento usado, como botones, tela, fotos de revistas o catálogos, se les da un valor añadido y quedan más vistosos. El papel usado puede servir:

  • Para compostaje, en concreto, para el "vermicompostaje" (con lombrices).
  • Como relleno para cojines o sillones, o para envolver objetos delicados o enviarlos por correo.
  • Para hacer máscaras si se le añade harina, agua y un poco de imaginación.
  • De base para camas de animales domésticos pequeños, cortado en pedacitos.

Regalos y juguetes

Para reducir en lo posible el impacto ambiental de regalos y juguetes, es preferible que sean productos "verdes". Los juguetes ecológicos, además de llevar materiales no contaminantes, contienen un mensaje educativo para los más pequeños.

Una vez en casa, lo adecuado es seguir la máxima "inútil para unos, un tesoro para otros". Si no hay posibilidad de devolver el regalo, se le puede dar a otra persona que lo disfrute. Las modalidades son varias:

  • Dejarlo como está y dárselo a un amigo, familiar, etc. Esto no es despreciar a quien lo ha regalado, sino preocuparse de que tenga una utilidad y no acabe en el trastero o en la basura.
  • Hacer una fiesta de intercambio: quedar varios amigos o familiares con regalos, servir unos bocadillos y bebidas, y realizar el cambio.
  • Donar los regalos no deseados a ONG solidarias y ecológicas, a rastrillos solidarios cercanos, a refugios de beneficencia, etc.
  • Intercambiarlos en una red "Freecycle". En este sistema, cualquiera puede canjear gratis todo tipo de artículos a través de Internet y así reducir el volumen de basura.

Cenas y comidas navideñas ecológicas

La cena de Nochebuena y Nochevieja, o la comida de Navidad, implican un mayor consumo de lo habitual y, por ello, aumentan las posibilidades de desperdiciar alimentos. Además de pensar qué productos se eligen, hay que prever qué ocurrirá después con los mismos. Conviene organizar bien la lista de la compra, evitar en lo posible alimentos muy perecederos y utilizar envases de distintos tamaños para que las sobras se degusten en próximas comidas.

Una vez pasado el banquete, los productos de limpieza naturales, como el bicarbonato de sodio o el jugo de limón, pueden evitar el uso de sustancias químicas perjudiciales con el medio ambiente.

Cómo cuidar el árbol de Navidad

Para que el abeto no acabe en la basura, hay que regarlo con frecuencia, alejarlo de las fuentes de calor y comprarlo con raíces y suficiente cepellón (tierra adherida). Cada vez más ayuntamientos cuentan con un servicio de recogida selectiva para transplantarlos o para triturarlos y usarlos como abono. Otra opción es contactar con una ONG ecologista cercana para que asesore sobre las posibilidades.

Si se opta por un abeto artificial, es conveniente tratarlo y guardarlo con esmero para que dure muchos años. En su mayoría, se fabrican de plástico y su transformación comporta procesos químicos, gasto de energía y generación de residuos. Otra opción es crear un árbol de Navidad a partir de envases reciclables.



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