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Multiopción en la adquisición de un vehículo

Las marcas de automóviles ofrecen la posibilidad de abonar una cuota mensual durante dos o tres años y decidir luego si se cambia el coche por otro, se compra o, simplemente, se devuelve sin coste alguno

Imagen: Justin Henry

La multiopción es una fórmula a medio camino entre la necesidad de los fabricantes de coches de vender más unidades y el interés del usuario por cambiar más a menudo de modelo. Su principal característica es que ofrece un vehículo totalmente nuevo a cambio de una entrada inicial o comisión de apertura, una cuota mensual, que se paga durante dos o tres años y que suele ser menor que la que se abonaría si se comprara el automóvil, y una cuota final que da la propiedad del coche. "En la cuota mensual, según lo que se pacte, suele estar incluida la financiación, el seguro, el mantenimiento... En definitiva, el cliente tiene la posibilidad de usar un vehículo con todo cubierto, excepto el carburante", explica el secretario general de Faconauto, Blas Vives.

Si se prefiere, en lugar de pagar cuotas mensuales, se puede abonar una única cantidad en el momento en el que se adquiere el coche,

Si se prefiere, en lugar de pagar cuotas mensuales, se puede abonar una única cantidad en el momento en el que se adquiere el coche

"aunque la ventaja reside precisamente en la opción de poder pagarlo en cómodas cuotas", señala Vives. Una vez elegido el modelo, el concesionario fija las cuotas mensuales y la cuota final, que se denomina Valor Futuro Mínimo Garantizado (VFMG), es decir, el valor que tendrá el vehículo pasados los dos o tres años de abono de cuotas. Para calcular este valor se tiene en cuenta el número de kilómetros que el usuario espera realizar. Finalizado el plazo pactado, el cliente tiene tres opciones:

  • Devolución. Sin gastos adicionales, cuando vence el plazo pactado, se devuelve el coche al concesionario y se dejan de abonar las cuotas. De esta forma, sólo se paga por el vehículo el tiempo que se ha usado.
  • Cambio. El usuario decide que quiere cambiar de modelo porque su situación ha variado y necesita un coche más amplio o de menor capacidad o, simplemente, quiere probar otro vehículo. Según las condiciones pactadas con la marca, puede recibir alguna compensación económica por acogerse de nuevo a la multiopción, con lo cual el siguiente coche le costará menos. En este caso, es recomendable elegir una marca que disponga de una gama amplia para seleccionar el modelo que mejor se adapta a las necesidades de cada momento.
  • Compra. Si el cliente no quiere deshacerse del vehículo porque sabe que funciona bien y está contento con el modelo, puede adquirirlo al final del contrato de multiopción. En ese momento, abona el resto del coste del vehículo, bien en un único pago o con una nueva operación de financiación.

Sea cual sea la fórmula que se elija, al final del contrato se revisa el VFMG y el estado del vehículo. Si éste ha recorrido menos kilómetros de los previstos, ese valor aumenta, y si ha recorrido más, se minimiza. Además, se realiza una peritación y valoración del automóvil, que se fija tanto en el estado externo como interno. Una vez concluidas estas operaciones se cierra el contrato definitivamente y, si se constata que el valor del vehículo es mayor que el que se fijó, se abona al usuario la diferencia. En caso contrario, es el usuario el que debe pagar al concesionario esa diferencia, a no ser que en el contrato se haya pactado que el VFMG es fijo y no está sujeto a una posible depreciación del vehículo. Cada marca tiene sus propias condiciones.

Reserva de dominio

La multiopción incluye otra característica que es importante tener en cuenta: lo que se conoce como 'reserva de dominio'. Este término se refiere al titular del vehículo, que suele ser el concesionario o la marca, salvo que se pacte que sea el cliente. También puede ocurrir que el coche esté a nombre del usuario y que la reserva de dominio se firme a favor del vendedor. Esto significa que si el usuario deja de abonar las cuotas, pierde el coche y se lo queda el vendedor, independientemente de las cantidades pagadas. Es decir, la reserva de dominio se entiende como un derecho que el vendedor tiene sobre el vehículo, por el cual éste no puede ser vendido, ni es propiedad del cliente, hasta que el préstamo sea abonado en su totalidad. Una vez satisfecho el préstamo, se cancela la reserva de dominio y el usuario puede adquirir el coche si lo desea y pasar a ser el titular único.

En cuanto a la cancelación anticipada del contrato, se puede realizar siempre que se liquide el total o parte del capital pendiente en ese momento y se abone una comisión por cancelación anticipada. Si se liquida sólo parte del capital pendiente, ese importe sirve para reducir las cuotas mensuales que quedan por pagar, pero hasta el final del contrato no se revisa el VFMG.

Contratar un seguro

Los vehículos cuentan con un seguro obligatorio de responsabilidad civil, pero si se quieren ampliar las coberturas es conveniente contratar un seguro a todo riesgo en el que se establezcan las cláusulas del contrato y, lo que es más importante, los supuestos que el seguro no cubre. Ésta es la mejor manera de conocer de antemano las posibles averías o pagos a los que tendrá que hacer frente el usuario. Lo habitual es que sea el cliente quien pague el seguro, pero que, de acuerdo a la reserva de dominio, el vendedor sea el beneficiario. Por lo tanto, en caso de accidente, siniestro total o robo, la marca sería la que recibiría la indemnización. Este seguro también puede cubrir el pago de las cuotas en caso de baja laboral o fallecimiento, por lo que resulta conveniente contratarlo.


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