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Cobertura de los destrozos causados a un vehículo en la vía pública

La póliza contratada y la causa de los deterioros determinarán la indemnización de la compañía al tomador del seguro

Imagen: Simon McGarr

Encontrar las lunas rotas cuando se va a coger el coche, ver la carrocería rayada al bajar de casa, ser víctima de un acto vandálico durante la noche o hallar el turismo destrozado en plena calle son algunos de los temores a los que se enfrentan los propietarios de los vehículos que permanecen aparcados a la intemperie. Las tormentas, inundaciones e incendios también son factores que pueden afectar a la integridad del automóvil. ¿Qué ocurre cuando el conductor se encuentra su coche destrozado en la vía pública? ¿Cubre el seguro los desperfectos sufridos? Todo depende de la póliza contratada y de la causa que haya generado los deterioros en el automóvil.

Vandalismo

Es frecuente conocer, a través de los medios de comunicación, que en una determinada localidad o en un barrio concreto, los vecinos, al levantarse, se han encontrado con la desagradable sorpresa de ver decenas de coches destrozados por un grupo de vándalos: retrovisores rotos, pintadas, lunas partidas, chapas rayadas o hundidas, ruedas pinchadas... Es un triste panorama que se repite con frecuencia. Los dueños de los vehículos no son los únicos en preguntarse quién paga los desperfectos, también quienes tienen conocimiento de la noticia saben que pueden ser futuras víctimas de estos delincuentes.

Si el propietario del vehículo había contratado previamente una póliza en la que se incluían los daños propios, la compañía correrá con los gastos hasta el límite que se haya fijado. Este tipo de seguro cubre los desperfectos sufridos en el vehículo cuando no haya terceros responsables y los deterioros no sean atribuibles a otra cobertura. El tomador será indemnizado tanto si el coche va conducido por el propietario y se golpea con un árbol como si se hace un rayón al entrar en un garaje o si el vehículo es objeto de un acto vandálico en plena calle. El seguro a todo riesgo cubre este tipo de desperfectos, pues integra la cobertura de daños propios.

Si no se ha pactado lo contrario, la póliza sólo cubre los accesorios de serie

Antes de firmar la póliza es importante leer la letra pequeña, ya que cada compañía tiene libertad para ofrecer unas determinadas prestaciones en el seguro de daños propios. Algunas pueden estipular, por ejemplo, que los neumáticos sólo estén cubiertos en una determinada cantidad, o sea, que restan el porcentaje de desgaste que puedan haber sufrido. Otras pueden incluir franquicias que limitan la responsabilidad del asegurador en caso de siniestro. Pueden ser temporales, -que implican que la póliza no tiene vigencia durante los primeros meses tras la firma del contrato, siempre que se establezca por escrito el número de mensualidades- y económicas -en virtud de las cuales, el asegurador no abonará una cantidad establecida, los primeros euros, del coste de la reparación-. De manera que si el asegurado quiere arreglar los desperfectos deberá pagar previamente la cantidad pactada en el contrato. Es decir, si en la póliza figura que por pintar el coche tras una rozadura el propietario ha de abonar los primeros 100 euros éste debe plantearse si le compensa, dependiendo del coste total de la reparación porque, además, será penalizado en la bonificación.

Después del acto vandálico el coche puede haber sufrido leves desperfectos -que hagan o no aconsejable el arreglo- o graves deterioros que dejen el vehículo en una situación de siniestro total. En este caso, según las condiciones que haya firmado en la póliza, y los accesorios asegurados, el tomador podrá ser indemnizado con una u otra cantidad.

La póliza cubre los daños sufridos en los accesorios de serie (aquellos que vienen con el coche cuando se compra) como son los asientos, el motor, las luces, los espejos o el volante. Lo habitual es que, cuando queden destrozados, la aseguradora los sustituya por otros nuevos. Pero si el propietario del vehículo hace modificaciones, coloca otros accesorios o paga un suplemento por ellos cuando adquiere el coche, -climatizador, radio con mp3, etc.- debe asegurarlos aparte si quiere que estén cubiertos ante posibles incidentes. De lo contrario, la compañía no tiene la obligación de repararlos o indemnizar por su deterioro. Los propietarios de los coches tuneados han de ser precavidos y asegurar los elementos que han ido instalando si no quieren encontrarse con la desagradable circunstancia de que, después de la inversión realizada, tras un acto vandálico, muchos de sus accesorios no estén asegurados.

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