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Los afectados suelen alcanzar un nivel de formación alto y ser excelentes profesionales, por lo que el trastorno pasa desapercibido
"Autismo y síndrome de Asperger son dos grados diferentes de afectación de una misma enfermedad", resume abreviadamente Rogelio Martínez. Podría decirse que quien padece esté síndrome, descrito por vez primera por el doctor austriaco que le dio su nombre en 1944, es un "autista superficial".
Sin embargo, conviene matizar, según la psiquiatra Rafaela Caballero, que clínicamente este trastorno perteneciente al "espectro autista" es algo más complejo. "Se trata de un desorden social que tiene que ver con una deficiencia de la empatía. Pero el autismo incluye muchas áreas, el Asperger comparte con él sólo las relacionadas con las habilidades sociales".
Todavía se debate el hecho de considerar como SA el nivel más leve del autismo y su denominación "autismo de alto nivel de funcionamiento" (sin retraso mental). Asperger catalogó este trastorno, como parte de la clasificación de enfermedades mentales de la OMS desde 1994, fuera del autismo, aunque a primera vista presente síntomas muy parecidos. Estas son las similitudes y diferencias:
El tratamiento de los afectados por el Síndrome Asperger se centra fundamentalmente en la aplicación de distintas técnicas de aprendizaje a través de un guión previamente diseñado donde se reflejen distintas situaciones, explica la doctora Marcos. "Aprenden habilidades sociales, el significado de las expresiones con doble sentido, las normas para conversar con otra persona y controlar y expresar adecuadamente sus emociones", detalla a su vez Cabrera.
Los padres de los afectados encuentran un gran apoyo en la Asociación Asperger, vigente en España desde 2002, una agrupación que crearon los padres afectados, quienes se pusieron en contacto a través Internet. Ahora esta asociación trabaja en la divulgación de este mal: cómo detectarlo, su tratamiento, avances científicos, remite información a los equipos de asesoramiento psicopedagógico, advierte a los colegios sobre los patrones de comportamiento de los afectados por Asperger que pueden convertirlos en víctimas fáciles del acoso escolar etc. El principal problema con el que se halla es la falta de financiación, por lo que reclama subvenciones públicas que permitan desarrollar terapias psicológicas.
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