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Cuándo sospechar que tienes un problema de tiroides

Muchas personas sufren trastornos de la glándula tiroides sin saberlo porque los síntomas son poco claros, pero conviene fijarse en la fatiga excesiva o el desánimo

  • Autor: Por MONTSE ARBOIX
  • Fecha de publicación: 1 de mayo de 2017
Imagen: alexraths

La glándula tiroides se encuentra en el cuello, encima de la clavícula, y tiene forma de mariposa. Juega un papel decisivo en el metabolismo, ya que regula la intensidad de varias funciones del organismo, como la velocidad con la que se queman calorías o la rapidez con la que late el corazón. El funcionamiento correcto de las hormonas tiroideas permite controlar el ritmo de muchas actividades del cuerpo. Pero, ¿qué pasa cuando no trabajan como debieran? A continuación se explica cuáles son los principales trastornos de la tiroides y cómo detectarlos.

La tiroides es una de las glándulas endocrinas que producen hormonas, en concreto tiroxina (T4) y triiodotironina (T3). Estas hormonas, que viajan de la glándula a través de la sangre a todas las partes del cuerpo, tienen un papel fundamental en casi todas las funciones orgánicas, activándolas y manteniendo el ritmo vital. Influye en el crecimiento correcto; regula la asimilación de proteínas, hidratos de carbono, grasas y vitaminas; interviene en el funcionamiento del sistema muscular; y es esencial en el desarrollo del sistema nervioso central y periférico.

Por su gran alcance, los cambios en su funcionamiento tienen repercusiones que se manifiestan en todo el organismo. Cuando hay un desajuste en la cantidad de hormona tiroidea en la sangre es cuando se producen los trastornos, sobre todo hipotiroidismo e hipertiroidismo. Las mujeres tienen, en general, una mayor propensión que los hombres a sufrir problemas de la tiroides.

Para el diagnóstico de ambos basta una analítica de sangre rutinaria en la que se incluya el perfil tiroideo, la palpación de la glándula y, en ocasiones, pruebas de imagen como la tomografía computarizada o la gammagrafía.

Síntomas y tratamiento del hipotiroidismo

El hipotiroidismo aparece cuando no hay suficiente hormona tiroidea en la sangre y se reduce el ritmo del metabolismo

Tendencia a engordar, cansancio y cierta tristeza son algunos de los síntomas que pueden indicar que la glándula tiroides empieza a disminuir su actividad. Este problema aparece cuando no hay suficiente hormona tiroidea en la sangre, por lo que se reduce el ritmo del metabolismo del cuerpo.

Una de las causas más comunes de hipotiroidismo es un trastorno que se denomina tiroiditis, una inflamación de la glándula tiroidea. También puede estar provocado por una dieta deficiente de yodo, pues la tiroides lo usa para producir hormona tiroidea, y este proviene sobre todo de los alimentos.

Los síntomas del hipotiroidismo surgen con lentitud, de manera que la enfermedad puede estar presente pero aún no se ha manifestado ninguna señal. Cuando aparecen, lo hacen en forma de cansancio, aumento de peso, falta de apetito, alteraciones menstruales, falta de deseo sexual, sensación de frío, tener una frecuencia cardiaca lenta y la piel seca, estreñimiento, dolores musculares o pérdida de cabello.

El tratamiento para el hipotiroidismo consiste en la administración de medicamentos con la hormona tiroidea. El objetivo es lograr, de manera progresiva, que se normalicen los niveles en la sangre. Es importante hacerlo solo cuando es necesario, ya que un exceso llevaría a conseguir justo lo contrario.

Síntomas y tratamiento del hipertiroidismo

En el hipertiroidismo, la glándula tiroidea produce demasiada hormona tiroidea y se acelera el ritmo del metabolismo

En el hipertiroidismo ocurre lo contrario: la glándula tiroidea produce demasiada hormona tiroidea, lo que provoca un aumento del ritmo del metabolismo. Una tiroides hiperactiva hace que el cuerpo funcione demasiado rápido. Cuando la disfunción es importante, el diagnóstico es más fácil porque los síntomas son claros. Pero no siempre ocurre así, pues a menudo las alteraciones son poco evidentes y pueden pasar desapercibidas, igual que en la situación descrita antes.

Entre los síntomas del hipertiroidismo están sentirse nervioso e irritable; tener problemas para concentrarse; tener mucho apetito y comer más pero, en cambio, perder peso; problemas para dormir; una frecuencia cardiaca rápida; aumento en la sudoración; temblores; o evacuaciones intestinales más frecuentes.

La causa más común de hipertiroidismo es un trastorno llamado enfermedad de Graves, más frecuente en mujeres de entre 20 y 40 años. Otro motivo pueden ser los medicamentos para contrarrestar la actividad deficiente: recibir demasiada hormona tiroidea para tratar el hipotiroidismo puede originar una actividad excesiva de la glándula. Otra razón son los nódulos en la tiroides, que producen un exceso de la hormona tiroidea.

El tratamiento puede ser a base de medicamentos antitiroideos a fin de reducir la cantidad de hormona tiroidea que fabrica el cuerpo. También están los fármacos betabloqueantes, que regulan los latidos cardiacos acelerados. Si no funcionan, puede ser efectivo un tratamiento con dosis altas de yodo reactivo para destruir ciertas partes de la glándula tiroidea o, en algunos casos, recurrir a la cirugía para extraerla.

Los nódulos tiroideos

Un bulto o hinchazón en la tiroides se conoce con el nombre de nódulo. Los nódulos pueden no tener efecto sobre el funcionamiento de la glándula o producir un exceso de hormona tiroidea. Los nódulos tiroideos son neoplasias de células en la glándula tiroidea y pueden ser:

  • Benignos.

  • Malignos (cáncer de tiroides).

  • Estar llenos de líquidos (quistes).

  • Un solo nódulo o un grupo de varios pequeños.

  • Nódulo caliente (produce hormonas tiroideas).

  • Nódulo frío (no origina hormonas tiroideas).

La mayoría de estos nódulos son asintomáticos pero, cuando son muy grandes, pueden hacer presión contra zonas del cuello y provocar una tiroides agrandada, ronquera o cambio de la voz, dolor en el cuello, problemas respiratorios (sobre todo al acostarse) o dificultad para tragar alimentos.

Los nódulos se pueden analizar a fondo a través de una biopsia. Si no se detectan células cancerosas, el objetivo es reducir el tamaño del nódulo o extraerlo; en el caso contrario, deberán emplearse otros tratamientos para tratar el cáncer.


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