Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

Boletines

| Baja | Más opciones |

Canales de EROSKI CONSUMER


Secciones dentro de este canal: Bebé

Contenidos de EROSKI

Huella de Carbono

Participa e infórmate, calcula tu huella de CO2, comparte tus trucos para reducir tus emisiones… Entramos en acción para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC.

Ver campaña

(Salud)


Cambiar de idioma

Otras utilidades

  • compartir
  • glosario

Celos por la llegada de un hermano

Es una reacción normal que se puede evitar o reducir siguiendo ciertas pautas

¿Es necesario alarmarse ante el rechazo que el hasta ahora hijo o hija única siente hacia el nuevo miembro de la familia? Los psicólogos consideran que es una reacción normal e incluso necesaria y advierten que los niños celosos pueden presentar síntomas muy variados como regresión a etapas evolutivas ya superadas (lloros continuos), trastornos emocionales o físicos (cambios de humor y cierta agresividad), que no siempre son fácilmente reconocibles como celos. Todos estos problemas pueden controlarse en gran medida si los progenitores preparan a los pequeños para la llegada del bebé, fomentando sobre todo la autoestima y la confianza del menor y haciéndole partícipe de todo lo relacionado con la llegada del nuevo miembro de la familia. En definitiva deben actuar con mucho cariño, pero con firmeza y sin perder de vista sus criterios educativos.

  • Autor: Por MARÍA LANDA
  • Última actualización: 14 de junio de 2005

Causas de los celos y pautas para detectar los síntomas

Los celos son un estado afectivo caracterizado por el miedo a perder o ver reducido el cariño de alguien querido, fundamentalmente de la madre, debido al nacimiento de un nuevo hermano, al que va a tener que dedicar mucho tiempo durante los primeros meses de vida. Este sentimiento provoca la envidia hacia la persona a la que se considera un rival en la búsqueda de ese amor fraternal, lo que genera un estado de alarma en los niños, que piensan que pueden llegar a perder la afectividad de los padres y madres. Así el primogénito de la familia se siente como el príncipe destronado y no puede evitar sentir un cierto rechazo hacia el nuevo miembro.

 

Aunque los celos se suelen asociar a aspectos negativos, muchos expertos los consideran algo absolutamente natural por lo que no hay que alarmarse en exceso, aunque sí recomiendan ciertas pautas para intentar que se reduzcan y se controlen con el fin de que no lleguen a extremos más graves. Por ejemplo, algunos autores opinan que los celos facilitan el desarrollo cognitivo y socioemocional. La doctora en psicología, Juncal Yubero, cree que los celos forman parte de una etapa normal y necesaria en el desarrollo evolutivo que ayuda a los niños a madurar

Los celos forman parte de una etapa normal y necesaria en el desarrollo evolutivo que ayuda a los niños a madurar

.

También es habitual que el hermano pequeño sienta celos de algún hermano mayor, bien porque observa que tiene ciertos privilegios de los que él aún no puede disfrutar por ser pequeño, o bien porque los progenitores muestren mayor interés y predilección por algún hermano concreto. Esta situación no suele darse en la primera etapa de la vida de los niños, sino más adelante. De hecho la intensidad de los celos suele ir variando de unas edades a otras. La mayoría de los expertos opina que ante la llegada de un nuevo hermano la edad más conflictiva suele ser entre los tres y seis años, que es cuando surge una mayor rivalidad. Sin embargo, a partir de los seis o siete años los niños suelen tener una actitud de cooperación con los padres y madres y de mayor acercamiento al recién nacido.

En muchas ocasiones los síntomas de los celos son más que evidentes en los niños, pero a veces se pueden confundir con otros trastornos, lo que provoca que los padres acudan antes al pediatra que al psicólogo porque pensaban que tenían problemas físicos. Juncal Yubero, del Centro de Orientación Familiar Landu de Vitoria, explica que a veces los síntomas pueden confundirse con enfermedades físicas, impidiendo a los padres y madres distinguir si se trata de algo real o emocional.

Los síntomas más comunes

  • Síntomas físicos. Dolor de tripa y vómitos, alteración o falta de apetito, alteración del sueño o necesidad de compañía para dormirse, supuestos dolores de varios tipos que pueden llegar a inventarse.
  • Trastornos emocionales. Son desobedientes y negativos, sufren cambios de humor sin motivos aparentes, mayor agresividad, lloros continuos. Se suelen mostrar más mimosos de lo habitual, no quieren ir a la guardería, ignoran al bebé, no quieren hablar de él y hacen como que no existe y los intentos de llamar la atención de los mayores son constantes.
  • Regresión a etapas evolutivas ya superadas. Casi siempre se trata de un intento de imitar al bebé para captar la atención de los padres y madres: el niño vuelve a hacerse pis en la cama, habla con voz o palabras infantiles, quiere volver a comer con rituales más infantiles como el biberón, etc.

Paginación dentro de este contenido

  •  No hay ninguna página anterior
  • Estás en la página: [Pág. 1 de 3]
  • Ir a la página siguiente: Errores más comunes »

Zona relacionada

Páginas que hay En este artículo

También te interesa

Y además, otros contenidos que pueden interesarte...


Recursos de esta página



Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto