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Cómo superar la muerte de un ser querido en Navidad

Para sobrellevar el duelo que acompaña al fallecimiento durante las fiestas navideñas conviene dejar que los sentimientos fluyan con normalidad

  • Autor: Por CLARA BASSI
  • Fecha de publicación: 26 de diciembre de 2011
Imagen: Genna Carver

La pérdida de un ser querido deja una huella profunda y casi siempre imborrable en el corazón de cualquier persona. La época navideña resulta especialmente dura para afrontar su ausencia y más en los llamados duelos de riesgo, es decir, que tienen probabilidades de cronificarse y convertirse en patológicos. Los expertos dan pistas sobre cuáles son estos duelos de riesgo y apuntan cómo sobrellevar un duelo en estas fechas navideñas.

El duelo es un proceso natural del ser humano que se desarrolla tras una pérdida, como la muerte de una persona amada. Comprende varias fases que se deben realizar para superarlo. Al principio, se tiende a negar el fallecimiento. Poco a poco, se admite la realidad y, entonces, se experimenta un dolor agudo, una tristeza profunda, rabia que, incluso, puede acompañarse de alucinaciones (hay personas que llegan a ver a su ser querido entre una multitud).

Todas estas son reacciones normales durante un tiempo, hasta que se llega a la resolución del duelo, una fase en la que se aprende a vivir sin el ser querido, siempre con la asunción de que "nada volverá a ser como antes". "El vacío nunca se podrá llenar, pero se puede aprender a funcionar de otra manera, aunque sea con dolor", advierte Alberto Meléndez García, coordinador del Grupo de Cuidados Paliativos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

A medida que pasan fechas significativas como la Navidad, el dolor agudo por la pérdida se mitiga y se transforma en uno más nostálgico

A medida que pasan todas las fechas significativas, como la Navidad y los aniversarios que se compartían con la persona fallecida, el dolor agudo se mitiga y se transforma en uno más nostálgico. Sin embargo, hay algunos procesos de duelo, denominados de riesgo, que pueden convertirse en patológicos. "Son los que se enquistan, se cronifican, de forma que la vida gira en torno a la pérdida experimentada y al dolor, e impiden hacer nuevos amigos, fijarse nuevos planes de trabajo, cambios en la vida y continuar con ella, a pesar de todo", destaca Meléndez.

"Suelen ser duelos muy largos o muy cortos", apunta Meléndez. Entonces, la pregunta del millón es: ¿cuál es el tiempo razonable? La respuesta, apunta el experto, es que el tiempo que necesita cada persona es variable, aunque se considera normal que dure entre uno y dos años. En este intervalo, muchas personas son capaces de llorar la pérdida, afrontarla y reorganizar su vida y sus relaciones sociales.

Cuáles son los duelos de riesgo

Entre los duelos de riesgo que pueden derivar en un duelo patológico figuran los originados por la muerte de una persona cuyo cadáver no aparece; la del miembro de una relación "escondida", como es el caso de relaciones extramatrimoniales o de ciertas parejas homosexuales; la muerte tras una enfermedad entendida como "maldita", como lo ha sido el sida en años pasados; o por un suicidio, ya que las personas allegadas tienden a culpabilizarse, según explica Meléndez.

Pero también forman parte de la lista los duelos por una muerte súbita, un accidente de tráfico o de otro tipo, sobre todo si fallecen varios miembros de una misma familia en el siniestro. En muertes accidentales, no solo se siente el vacío, sino una intensa culpabilidad. La persona que sufre la pérdida, a menudo, se mortifica y se repite a sí misma frases como "¿por qué no le dije?", "hemos discutido y no le he pedido perdón", "nos han quedado cosas pendientes", expone Meléndez.

Ahora bien, junto con estos duelos por un fallecimiento repentino, también son de riesgo los originados por la muerte de una persona tras un período larguísimo de enfermedad, añade Julio Gómez, médico del equipo de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios, de Santurce (Bilbao), y autor del libro "Cuidar siempre es posible", de Plataforma Editorial.

Según puntualiza Gómez, otros procesos en riesgo de convertirse en patológicos son los motivados por la muerte de un niño, "porque no toca"; por la muerte de un recién nacido durante sus primeras 24 horas, porque es como "si casi no hubiera llegado a la vida"; o los duelos "no autorizados socialmente", como un aborto. En este último caso, parece que la madre (los padres y otros familiares) no puedan permitirse el duelo por un no nacido, sobre todo si aún no habían comunicado la noticia del embarazo al perderlo. Lo más probable es que tengan que pasar el dolor en soledad, sin una red de apoyo social que les permita exteriorizarlo

CONSEJOS PARA SOBRELLEVAR EL DUELO EN NAVIDAD

En ciertas épocas del año, como la Navidad, las ausencias se hacen más presentes. Los expertos aconsejan vivir estos días con normalidad, de manera que cada uno haga lo que mejor le siente. Alberto Meléndez García explica que, en general, hay dos tendencias que se pueden seguir: una de ellas es romper con las Navidades pasadas y organizar un plan totalmente distinto al que se hacía con el ser amado muerto, como un viaje, si las fiestas siempre se celebraban en casa, o a la inversa.

La otra opción es dejar que los sentimientos afloren e, incluso, colocar una silla vacía en la mesa, para recordar al fallecido. Ambas opciones son válidas. La elección de una u otra depende de la necesidad de cada familia, ya que lo considerado normal en un hogar no lo es en otro, según Meléndez.

Otra recomendación de este experto para sobrellevar mejor el duelo es intentar que los sentimientos fluyan con normalidad: reconocer la pérdida en vez de esconderla; hacer partícipe a toda la familia, inclusive a los niños y abuelos; entender que la vida continúa y que hay otras personas que nos necesitan; no forzar las cosas, percibir las necesidades que se tienen e intentar funcionar de la forma más normalizada posible. Además, la SemFYC difundió hace unos años una lista de consejos sobre el duelo, que se pueden consultar en su página web.

Etiquetas:

Navidad, dolor, duelo, tristeza


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