Conflictos olvidados, cuáles son sus consecuencias

Los menores son las principales víctimas de las crisis que afectan a algunas regiones del mundo
Por Azucena García 21 de octubre de 2009
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Imagen: Jaume Codina

Se conocen, pero a menudo se olvidan. Diversos conflictos permanecen activos en el mundo sin que tengan visos de solucionarse a corto plazo. La población, en especial los niños, son los principales afectados. Los derechos humanos y el derecho internacional no siempre se cumplen porque escasean los medios y las medidas de control para conseguirlo.

Imagen: Jaume Codina

La lista de crisis olvidadas elaborada por Médicos Sin Fronteras pone nombre cada año a los diez conflictos menos recordados. El último informe, hecho público el pasado enero, reconocía la dificultad de las organizaciones humanitarias para hacer frente a las necesidades de millones de personas. Vidas truncadas desde hace años en Somalia, República Democrática del Congo, Sudán, Irak, Etiopía, Pakistán, Myanmar o Zimbabue.

Países

El Instituto de Derechos Humanos de Cataluña evalúa también la situación de diversas poblaciones en todo el mundo y analiza los conflictos desde un punto de vista económico, social, político y humano. Sus análisis apelan a la comunidad internacional, pero también a los ciudadanos, para que entre todos encuentren una salida.

Un mayor conocimiento y concienciación sobre los conflictos favorecería «una visión constructiva» hacia la paz

La institución organiza durante estas semanas varias conferencias y charlas para dar a conocer la situación en determinadas regiones. A través del programa «Conflictos olvidados» apuesta por promover en la ciudadanía un mayor conocimiento y concienciación sobre los conflictos y sus consecuencias, mediante «una visión constructiva que permita avanzar en el camino hacia una solución pacífica».

Destaca la crisis del Cáucaso Sur, «una de las muchas disputas territoriales que se remontan a la desintegración de la URSS» y que ha dejado un importante número de víctimas y violaciones de los derechos humanos. Junto a esta región, Kosovo también se revela como una zona en la que «no se garantizan ni disfrutan muchos derechos».

En África, Sri Lanka permanece en una situación delicada desde 1983, con más de 65.000 víctimas; la situación apenas ha variado en Sahara Occidental desde hace más de 30 años; y Costa de Marfil también sufre desde septiembre de 2002 una crisis que divide al país entre la zona norte y el sur, a pesar de un incipiente proceso de paz.

La población indígena Mapuche, que cuenta con la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; la población tibetana y la nepalí son otros tres grupos sumidos en conflictos que pocas veces se atienden.

Población afectada

Como consecuencia de estas crisis, se registran desplazamientos masivos de población, escenarios de violencia y necesidades médicas que no se pueden atender. A estas situaciones se unen otras ya habituales como “la creciente prevalencia de la coinfección VIH-tuberculosis” y “la crítica necesidad de un mayor esfuerzo para prevenir y tratar la desnutrición infantil”.

En Sudán, tanto en Darfur como en el sur del país, miles de afectados padecen problemas de desnutrición o enfermedades “prevenibles y tratables” como la malaria, el sarampión o la meningitis. La hambruna es también preocupante en regiones de Somalia, mientras que en otras zonas el débil sistema sanitario impide que los heridos más graves puedan ser atendidos.

Cuando los ataques se dirigen contra las organizaciones humanitarias, “las operaciones se suspenden en distintos rincones del mundo”, señala MSF. “Miles de personas se quedan entonces sin asistencia y caen en el más absoluto de los olvidos y a merced de abusos de los que nadie es testigo”, añade.

La asistencia sanitaria de Farmamundi, por su parte, se reparte en regiones como Kenia, Togo y Sudán, donde atiende a unas 17.000 personas en situación de post emergencia. Mejora la salud de las poblaciones “víctimas de desastres naturales o causados por el hombre”. A mediados del pasado año, la estación de lluvias en Kenia y Togo provocó graves inundaciones, cuyos efectos provocan que las necesidades de la población permanezcan todavía sin cubrir.

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