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Imprimir fotos digitales en casa

Los laboratorios profesionales ofrecen calidad a buen precio, pero el aficionado a la fotografía digital también puede montar el suyo en casa

  • Autor: Por NACHO ROJO PARA CONSUMER.ES
  • Última actualización: 30 de agosto de 2004

Es muy difícil competir en calidad y precio con los laboratorios fotográficos, la mayoría de los cuales ofrecen la impresión de copias en papel fotográfico a partir de imágenes digitales. La inversión en impresora, papel de calidad, tinta y tiempo echa para atrás al aficionado más tenaz. Sin embargo, la impresión casera es una opción válida para trabajos inmediatos o que no exijan altísima calidad, con la posibilidad, además, de personalizar todo el proceso.

Impresoras, papel, tinta...

Existen diversos pasos que influirán en la calidad final de una imagen impresa en casa: la captura de la foto (en la cámara digital o en el escáner), el retoque de la imagen en un programa de edición y la impresora, papel y tinta utilizados.

Al enviar una foto por email, o publicar en Internet, lo importante es reducir el 'peso' de la misma y ajustarlo para su correcta visualización en un monitor; al contrario, cuando se trata de imprimir fotografías, el tamaño y la resolución de la imagen determinan la posibilidad de realizar mayores o menores ampliaciones en papel. A mayor tamaño (dimensiones en píxels -puntos de luz- de la imagen) y resolución (número de píxeles por pulgada o ppp) las ampliaciones en papel serán de mejor calidad. "El ojo humano no es capaz de apreciar diferencia a partir de 200 ppp. Pasar de ese nivel no conlleva en ningún caso una mejora de la calidad de la imagen", explica Enrique Álvarez Labiano, de Pixelin.com.

Uno de los grandes atractivos de la fotografía digital son las enormes posibilidades de manipulación de la imagen. Con programas como Adobe Photoshop (de pago) o The Gimp (libre y gratuito) se pueden hacer auténticas diabluras con los píxeles o limitarse a hacer las mínimas correcciones para mejorar el brillo, contraste, color, enfoque y ajustar el tamaño y encuadre. El retoque de la imagen mediante un editor de imágenes vale tanto para imprimir la foto en casa como para entregarla en un laboratorio.

Las impresoras caseras más comunes son de inyección de tinta y ofrecen una resolución suficiente para imprimir fotos, aunque para un resultado óptimo habrá que irse a por las de "calidad fotográfica", con resoluciones superiores a los 2.400 dpi (puntos por pulgada). Existen impresoras diseñadas especialmente para imprimir fotografías que utilizan seis o más colores de tinta en lugar de los cuatro estándar, utilizan otras tecnologías como sublimación térmica e integran distintas formas para no hacer necesario el ordenador: pantallas para previsualizar imágenes y hacer retoques básicos, puertos USB para conectar la cámara directamente, ranuras para alojar tarjetas de memoria, etc. Estos modelos orientados a la impresión fotográfica dejan en un segundo plano la velocidad de impresión para centrarse en la calidad de las copias.

Por descontado, también es vital saber manejar correctamente la impresora, desde cargar el papel hasta la configuración para establecer tamaño, orientación, resolución, velocidad de impresión, tipo de papel, etc., así como realizar el mantenimiento oportuno mediante la alineación y limpieza de cabezales.

Elegida la impresora, es igual de importante utilizar un papel de calidad y una tinta apropiada. La alternativa a la prueba-error y el derroche de papel es seguir las recomendaciones del fabricante, que básicamente son que la marca del papel y la tinta coincidan con el de la impresora. Un papel de calidad para la impresora es una buena inversión, ya que será determinante en el resultado final de la imagen. Los papeles especiales para imprimir fotografías reproducen mejor el color, ofrecen mayor contraste y retienen las gotas de tinta (en lugar de absorberse demasiado rápido y extenderse como en un papel normal), a la vez que se secan antes para evitar que la imagen se emborrone. De la misma forma, rellenar los cartuchos con tinta china o escoger marcas alternativas más económicas no son las mejores formas de garantizar un acabado perfecto.

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