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Se consiguen con rapidez sin apenas requisitos ni documentación, aunque las comisiones por impago y los intereses por demora son superiores a las hipotecas ordinarias
- Imagen: roland maier -
Las dificultades para que un banco o una caja de ahorros otorguen en la actualidad una hipoteca son evidentes. La situación empeora para quienes carecen de ingresos fijos, un aval o una elevada cantidad de dinero con la que respaldar la compra de la vivienda. Otro de los aspectos que genera el rechazo de las entidades financieras es el hecho de que el solicitante aparezca en un registro de morosos. Pero la necesidad de tener un piso propio es una realidad, de modo que, a pesar de las negativas, los ciudadanos están dispuestos a persistir en la búsqueda de financiación para su vivienda. Conocedores de esta situación y de los obstáculos que plantean las entidades tradicionales, las consultoras y las empresas dedicadas al préstamo de dinero emergen para ofrecer un nuevo producto: la hipoteca urgente. Con poca documentación y escasos requisitos, estas compañías aseguran poder conceder el crédito en poco más de una semana. Pero esta solución puede salir muy cara. Si la persona interesada carece de solvencia, un nuevo endeudamiento puede empeorar su situación y llegar a perder la casa utilizada como aval.
La hipoteca urgente es una variante del crédito hipotecario que ha surgido para intentar dar una solución a los problemas de financiación que impone el mercado, igual que en su momento proliferaron los créditos exprés o la reunificación de deudas.
Las entidades que conceden este tipo de crédito no son, en general, las tradicionales. En muchos casos son agentes o consultoras que actúan como mediadores entre el cliente y el banco, aunque en otras ocasiones actúan de modo directo como prestamistas.
La hipoteca urgente se dirige a trabajadores por cuenta propia, autónomos, pensionistas o empresas que tengan dificultades económicas o financieras y necesiten dinero, pero debido a estos problemas de financiación no puedan acceder a un crédito en las condiciones que exigen los bancos y cajas de ahorro.
La llegada de la crisis ha puesto fin a un sistema que había crecido a la sombra del endeudamiento. La facilidad para conseguir un crédito al consumo o una hipoteca hace unos años facilitó que casi cualquier persona pudiera comprar una vivienda, incluso sin nómina, con un préstamo del 100% del valor de tasación del piso o superior. Hoy todo ha cambiado y las duras condiciones impuestas por los bancos complican la financiación de empresas y ciudadanos, que se ven incapaces de solucionar sus problemas económicos sin ayuda bancaria. Sin embargo, acudir a opciones como la hipoteca urgente no es la mejor salida.
La experiencia de los dos últimos años ha puesto de relieve que si el ciudadano se halla en una coyuntura de poca solvencia, un nuevo endeudamiento no mejorará su situación. Más bien sucederá lo contrario. La hipoteca urgente puede dar un pequeño respiro, pero si la situación laboral o económica no mejora, se puede perder la casa utilizada como aval, además del dinero invertido en el inmueble. Conviene además desconfiar de ofertas demasiado buenas con respecto a los productos de las entidades tradicionales. Es frecuente que oculten letras pequeñas que conllevarán consecuencias negativas sobre el patrimonio del contratante.
Las condiciones, que en principio parecen favorables, no lo son tanto tras aplicar las tarifas de intermediación
A pesar de que las empresas que conceden estas hipotecas aseguran que el estudio previo que realizan es gratuito, en el caso de que se conceda la hipoteca, el cliente deberá abonar una comisión establecida por estas compañías. La publicidad sólo destaca las ventajas de la entidad que pretende mediar o conceder la hipoteca urgente, por lo que será necesario preguntar estos datos en la consulta que se realice por vía telefónica o a través de Internet. Lo cierto es que las condiciones, que en principio parecen favorables, no lo son tanto tras aplicar las tarifas de intermediación. La hipoteca urgente se consigue de manera muy rápida, pero puede llegar a ser muy cara.
En todas las hipotecas, con más razón en las urgentes, es aconsejable estudiar todos los aspectos de las mismas y comparar las condiciones que establecen con las de otras empresas. Hay que analizar con detalle:
Antes de solicitar la hipoteca urgente es muy importante comprobar si la empresa a la que se van a confiar los datos, y a la larga el dinero, está inscrita en el Registro de Entidades supervisadas por el Banco de España. De lo contrario, el usuario estará desprotegido ante las incidencias que pudieran surgir. La estricta regulación del sistema bancario español ha evitado la quiebra de entidades, que sí han caído en otros países.
Otra de las advertencias del Banco de España respecto a las empresas que gestionan estos créditos se refiere a las entidades radicadas en el extranjero. Sus condiciones son mejores que las del mercado, pero pueden esconder fraudes o estafas. Al estar ubicadas en estados remotos, es más difícil comprobar la veracidad de las condiciones y pueden carecer, incluso, de permisos para operar en el país en el que se han fundado. Para conseguir la hipoteca urgente, es necesario que los clientes abran una cuenta en la entidad, además de adelantar una cantidad en concepto de gastos de envío y cobro por gestión o tramitación. Si el negocio extranjero es una estafa, el cliente perderá todo su dinero.
No estaría de más volver la vista atrás un par de años para no olvidar el fantasma de las subprimes, que han tenido consecuencias muy negativas para la economía mundial. Soluciones rápidas como un nuevo endeudamiento para hacer frente a la falta de crédito no parecen haber dado buenos resultados.
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