Qué es la andropausia y cómo puede influir en la salud de algunos hombres

Entre un 10 % y un 30 % de los hombres a partir de los 40 años puede experimentar el síndrome ADAM, un descenso de la testosterona que repercute en su bienestar físico y emocional
Por Adrián Cordellat 8 de abril de 2026
andropausia síntomas
El concepto de “andropausia” aparece cada vez más en las conversaciones y en los medios de comunicación. Hace referencia al descenso progresivo de la testosterona, principal hormona sexual masculina, que es consecuencia del proceso de envejecimiento. Con el paso de los años, sus niveles tienden a disminuir de forma gradual —alrededor de un 1 % anual—, de modo que a los 70 años los hombres suelen tener cerca de un 30 % menos de esta hormona que en la juventud. Sin embargo, solo entre el 10 % y el 30 % de los hombres desarrolla síntomas que requieren evaluación médica y, en algunos casos, tratamiento. Por eso, los expertos insisten en que no se trata de una enfermedad, sino de un proceso natural que, en determinadas situaciones, puede afectar a la calidad de vida de los hombres.

Los profesionales del ámbito de la salud sexual masculina, sin embargo, prefieren hablar de hipogonadismo de inicio tardío o síndrome de déficit de testosterona (síndrome ADAM). El síndrome ADAM, de hecho, según Esaú Fernández, andrólogo del Hospital Universitario La Paz de Madrid, es el nombre técnico que engloba los síntomas y signos derivados de la disminución de testosterona en el hombre adulto: “Aunque ambos conceptos se refieren a la misma realidad, el síndrome ADAM tiene criterios diagnósticos más precisos y es el que se emplea en la práctica clínica”.

A los médicos no nos gusta el término andropausia”, añade por su parte el doctor Josep Torremade, coordinador del grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología, que señala que la propia etimología del concepto —proviene del griego andrós (varón) y pausis (pausa o parada)— no representa en realidad lo que experimentan los hombres, un descenso lento y progresivo —no una pausa, en ningún caso— en la producción de testosterona.

Signos y síntomas del síndrome ADAM

Para Esaú Fernández, la conciencia médica alrededor del síndrome ADAM ha aumentado en los últimos años. Sin embargo, aún existe desconocimiento entre la población general. “Muchos hombres no consultan los síntomas, ya sea por desconocimiento o por tabúes asociados a la virilidad”, comenta el portavoz de la Asociación Española de Andrología, que considera fundamental promover la educación y la sensibilización tanto en el ámbito médico como en la población general para que los hombres puedan identificar los síntomas y acceder a un diagnóstico y tratamiento adecuados.

➡️ Las señales más frecuentes de la andropausia

Los síntomas asociados a la andropausia suelen aparecer a partir de los 40-50 años, aunque la edad de inicio y la intensidad dependen de factores individuales y del estilo de vida. Entre los más frecuentes, según Esaú Fernández, se encuentran:

  • disminución de la libido
  • fatiga
  • pérdida de masa muscular
  • aumento de grasa corporal
  • cambios en el estado de ánimo
  • dificultad para concentrarse
  • alteraciones del sueño
evitar quedarse dormido conduciendo
Imagen: iStock

Todos ellos síntomas que, según el andrólogo, pueden afectar de manera significativa a la calidad de vida de los hombres que los sufren. “La disminución de la energía, los cambios en el estado de ánimo y la pérdida de interés sexual pueden repercutir en las relaciones personales, la autoestima y el rendimiento laboral. Además, el aumento del riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares asociado al déficit de testosterona puede tener consecuencias a largo plazo”, reflexiona.

➡️ Síntomas que alarman a los pacientes

Muchos de estos síntomas, como apunta Josep Torremade, son bastante inespecíficos. No obstante, según el experto, los más habituales que suelen llevar a los pacientes a la consulta de un profesional sanitario son tres:

  • disminución de la libido o apetencia sexual
  • pérdida o disminución de la función eréctil
  • disminución de las erecciones nocturnas o matutinas involuntarias

Otros, como la fatiga, los cambios en el estado de ánimo, el insomnio o la pérdida de masa muscular pueden obedecer a múltiples causas.

Presentar estos síntomas, matiza Torremade, no significa necesariamente un diagnóstico de síndrome ADAM, ya que muchos de ellos pueden deberse a otras patologías, como la depresión, el hipotiroidismo, la diabetes o la hipertensión. “Es importante diferenciar que no todos los hombres con niveles bajos de testosterona presentan síntomas y no todos los síntomas se deben exclusivamente a la testosterona”, añade Fernández.

Un diagnóstico individualizado

El diagnóstico del síndrome ADAM se basa en una combinación del análisis de la sintomatología y la medición de los niveles de testosterona en sangre. En ese sentido, los expertos apuntan como fundamental realizar una evaluación clínica completa y descartar otras causas que puedan explicar los síntomas, como enfermedades crónicas, alteraciones tiroideas o problemas psicológicos. El diagnóstico, en todo caso, debe ser individualizado y realizado por un profesional con experiencia en andrología.

Cuál es el tratamiento

Su tratamiento principal consiste en la terapia de reemplazo hormonal de testosterona. “Básicamente es el mismo concepto que cuando uno sufre hipotiroidismo. Si los testículos no son capaces de producir la cantidad de testosterona necesaria para tener un buen estado de salud, lo que hacemos de forma externa es dar ese aporte necesario”, explica Torremade.

Antes de iniciar esta terapia hay que tener en cuenta varios factores.

  • Por un lado, valorar la salud de la próstata, ya que si existe un tumor, aunque no se haya manifestado, la terapia hormonal puede acelerar su progresión.
  • También es necesario realizar una evaluación cardiovascular previa y establecer una monitorización médica constante durante el tratamiento. Los últimos estudios sugieren que esta terapia no aumenta significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares, pero se sabe que la testosterona estimula la producción de glóbulos rojos, por lo que un incremento excesivo puede volver la sangre más espesa y aumentar el riesgo de trombos, infartos o accidentes cerebrovasculares.
  • Por último, hay que tener en cuenta su impacto sobre la fertilidad, sobre todo en hombres jóvenes, ya que la terapia de reemplazo hormonal hace que el organismo deje de producir su propia testosterona, lo que detiene la producción de esperma.

Más allá del término que utilicemos para definir este proceso, lo importante es entenderlo como una etapa del envejecimiento masculino que merece información rigurosa y atención médica cuando los síntomas afectan a la calidad de vida. La clave está en el diagnóstico individualizado y en recordar que los buenos hábitos pueden marcar la diferencia.

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