Así cambia la leche materna con el crecimiento del bebé recién nacido

La composición de la leche materna cambia a lo largo del día y varía durante una misma toma. Pero, sobre todo, evoluciona para adaptarse a las necesidades del recién nacido
Por Adam Martín Skilton 31 de julio de 2026
amamantar leche materna
La leche materna es un milagro indescifrable para la ciencia. Por ahora. Sabemos que algunos de sus componentes están pensados para nutrir directamente al bebé. Otros alimentan a las bacterias beneficiosas que viven en su intestino, por lo que contribuyen a la maduración de su sistema inmunitario. Además, conocemos cómo va cambiando según el desarrollo del bebé y que para la madre la lactancia natural también tiene muchos beneficios. Pero esconde otros muchos misterios. Uno de ellos podría desvelarse pronto. De todo ello hablamos a continuación.

Leche materna, un alimento que cambia con el bebé

La leche materna evoluciona día tras día para adaptarse a las necesidades del recién nacido.

👶 Calostro

  • Tiempo: del 1º al 4º día tras el parto.
  • Aspecto: color amarillento y más espeso que la leche.
  • Volumen: escaso (entre 2 y 20 ml por toma).
  • Composición: rico en proteínas, inmunoglobulinas (anticuerpos) y células vivas.
  • Función: fortalece el sistema inmunológico del recién nacido.

👶 Leche de transición

  • Tiempo: entre el 4º y 15º día tras el parto.
  • Aspecto: más blanca y cremosa.
  • Volumen: aumenta de manera drástica (“subida de la leche”).
  • Composición: incrementa su contenido en grasas, calorías y lactosa.
  • Función: ayuda al bebé a ganar peso de forma rápida y a mantenerse hidratado.

👶 Leche madura

  • Tiempo: a partir del 15º día.
  • Aspecto: más fluida y blanca.
  • Volumen: varía según la demanda (entre 700 y 900 ml diarios).
  • Composición: contiene una proporción equilibrada de agua (90 %), proteínas, grasas e hidratos de carbono.
  • Función: se adapta en tiempo real a las necesidades nutricionales del crecimiento de tu bebé.

Leche materna, mucho más de un alimento

La lactancia materna no es solo una forma de alimentar al bebé: contribuye a la salud y el bienestar de la madre y el lactante. Durante la toma se activan mecanismos fisiológicos que van más allá de la nutrición.

amamantando
Imagen: seeseehundhund
  • El contacto piel con piel y la succión contribuyen a estabilizar la frecuencia cardíaca y la respiración del recién nacido, además de reducir sus niveles de estrés.
  • En la madre, la lactancia estimula la liberación de hormonas como la oxitocina y la prolactina, implicadas en la producción de leche y en la conducta de cuidado. Este proceso favorece la adaptación al posparto y refuerza la interacción entre la madre y el bebé.

Por eso, la lactancia se entiende hoy como un proceso integrado en el que nutrición, regulación fisiológica y relación madre-bebé forman parte de un mismo sistema.

¿Puede la leche materna ayudar a detectar el cáncer de mama?

Las biopsias líquidas buscan en fluidos corporales señales moleculares que permitan detectar un cáncer sin necesidad de extraer tejido del tumor. Habitualmente se realizan a partir de una muestra de sangre, pero un grupo de investigadores del Hospital Universitario Vall d’Hebron y del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) estudia si la leche materna podría servir para el mismo fin.

La idea surgió de forma inesperada. Una paciente con cáncer de mama conservaba leche materna congelada de 18 meses antes de recibir el diagnóstico y la entregó a los investigadores por temor a haber transmitido la enfermedad a su hija, algo que no es posible. “Al analizar la muestra, las mutaciones que veíamos en el tumor también las veíamos en la leche materna”, explica Cristina Saura, jefa de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario Vall d’Hebron. Los resultados preliminares son prometedores. En un estudio posterior con 15 mujeres, los investigadores detectaron esas alteraciones genéticas en la leche de 13 de ellas.

Ahora trabajan para confirmar estos hallazgos en estudios mucho más amplios. El objetivo es ambicioso: que una simple muestra de leche tras el parto pueda ayudar algún día a detectar tumores en fases muy tempranas, cuando las posibilidades de curación son mayores.

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