Entrevista

«La cirugía plástica tiene un enorme impacto porque transforma la calidad de vida de las personas» 

Macarena Ávila, jefa del Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Reina Sofía de Córdoba
Por Francisco Cañizares de Baya 14 de octubre de 2026
entrevista doctora Macarena Ávila
No hay más que echar un vistazo a las redes sociales y a los medios de comunicación para comprobar la popularidad de las operaciones de estética, un especialidad médica que forma parte de otra más amplia: la cirugía plástica, reconstructiva y estética. Las rinoplastias, el aumento o disminución de pecho o los lifting, quizá por ser habituales en personajes famosos, han eclipsado las intervenciones plásticas que se practican en los hospitales para reconstruir una mama tras un cáncer o recuperar la funcionalidad de una mano después un accidente. Macarena Ávila, jefa del Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Reina Sofía de Córdoba, lleva décadas haciendo estas operaciones de alta complejidad técnica que impactan como pocas en el día a día de los pacientes que se someten a ellas.
¿Cuál es el objetivo de un servicio de cirugía plástica y reparadora en un gran hospital? 

El principal es ayudar a los pacientes a recuperar, en la medida de lo posible, la función y el aspecto de una parte del cuerpo que ha sufrido una enfermedad, un accidente, una alteración del desarrollo o una intervención quirúrgica. 

¿Qué peso tiene la estética?

En la cirugía plástica no se trata simplemente de que una persona se vea mejor, sino de que pueda volver a hacer una vida lo más normal posible. Una de las características de la especialidad es que muchas veces lo funcional y lo estético van de la mano. Después de un accidente podemos tener que reconstruir una mano para que el paciente vuelva a moverla correctamente, pero también intentamos conseguir el mejor resultado estético posible.

¿En algunas intervenciones la imagen resultante juega un papel importante?

Ocurre, por ejemplo, en una cirugía por cáncer. Podemos reconstruir una parte del cuerpo que se ha perdido, por ejemplo, una mama, y al mismo tiempo intentar que la paciente recupere su imagen corporal. 

¿Trabajan con otras especialidades del hospital?

En un hospital grande nuestro papel no es solo atender a los pacientes que llegan a la consulta, también apoyamos a otras especialidades. Por ejemplo, si un paciente necesita una cirugía compleja por un cáncer, por un traumatismo grande, una infección o heridas complejas, y como consecuencia de eso se produce un déficit importante de tejido o heridas que no pueden cerrarse, nosotros aportamos las técnicas reconstructivas necesarias para completar el tratamiento. Nuestro campo abarca prácticamente todos los tejidos y regiones del cuerpo.

¿Qué tejidos usan y qué zonas reconstruyen?

Trabajamos con piel, grasa, músculo y cartílago, y los utilizamos para reconstruir zonas muy diferentes, desde el cuero cabelludo, el párpado, la cara, el tórax, el abdomen o la espalda. La capacidad de reconstrucción abarca prácticamente cualquier parte del cuerpo. Esa característica hace que sea una especialidad muy amplia, especialmente en hospitales grandes como el Reina Sofía. 

¿Cuál es el perfil mayoritario de los pacientes?

Es muy variado. Tenemos desde un niño con una malformación congénita, una persona mayor que ha sufrido un traumatismo grave o pacientes oncológicos, hasta personas con quemaduras o que necesitan la reconstrucción de algún área anatómica después de una cirugía. Una parte importante está relacionada con traumatismos debidos a accidentes de tráfico o laborales que ocasionan lesiones graves que afectan a las extremidades y donde existe pérdida de piel, músculos, tendones… En estos casos intervenimos con el objetivo de preservar la extremidad y recuperar en la medida de lo posible su función.

¿En qué tipos de cáncer intervienen?

Sobre todo en personas que tienen cáncer de mama, tumores de piel o sarcoma. En algunos pacientes hay que extirpar una cantidad importante de tejido y luego reconstruir la zona. 

¿De dónde obtienen el tejido?

De cualquier parte del cuerpo. Hay que ser muy creativo. Muchas veces se toma de zonas de alrededor o incluso podemos trasplantar tejido dentro del cuerpo, puede hacerse de la espalda a la mama, o de un muslo a un tobillo. 

¿En su día a día trabajan en grupos multidisciplinares? ¿Cuál es la dinámica de trabajo? 

Trabajamos tanto con especialidades quirúrgicas como médicas. Por ejemplo, traumatología, cirugía general, neurocirugía, otorrinolaringología, cirugía torácica, ginecología, dermatología, oncología médica, radioterapia y muchas otras. Formamos parte de equipos multidisciplinares en los que cada especialista aporta su conocimiento para conseguir el mejor resultado para el paciente. 

doctora Macarena Ávila cirugía
Imagen: Hospital Reina Sofía de Córdoba
Por ejemplo, en una persona con cáncer, ¿qué especialidades intervienen?

Los comités de cáncer de mama, melanoma, sarcoma u otros tumores participan, además de nosotros, cirujanos, oncólogos, radiólogos y anatomopatólogos. Se analiza conjuntamente el caso y se decide cuál es la mejor estrategia para cada paciente. ¿Qué tratamiento hay que hacer primero? ¿Hay que administrar quimioterapia, radioterapia antes o después de la cirugía? ¿Qué intervención es la más adecuada? ¿En qué momento realizarla? 

¿Qué se tiene en cuenta para valorar el éxito de las intervenciones de cirugía plástica?

Hay que tener en cuenta la parte estética y la funcional. Pero realmente nosotros no buscamos que el área que reconstruimos sea exactamente igual que antes, porque en muchas ocasiones eso no es posible. Lo que intentamos conseguir es el mejor resultado funcional y estético posible dentro de las circunstancias de cada paciente. Muchas veces ese resultado va más allá de lo que se ve físicamente: a lo mejor una reconstrucción puede hacer que esa persona vuelva a caminar o a utilizar la mano, o que se cierre correctamente una herida que lleva meses sin curarse limitando la vida de esa persona.

¿Esto repercute directamente en la calidad de vida del paciente?

Por supuesto, porque a veces esa persona no podía ir a la piscina, a la playa o no podía hacer otras actividades, y con la intervención puede volver a hacerlas. La cirugía plástica ayuda a recuperar esa calidad de vida, a disponer de nuevo de movilidad en una zona. Con mucha frecuencia ayudamos a que los pacientes vuelvan a mirarse al espejo, a vestirse con normalidad o a dejar de pensar constantemente en aquello que les recuerda su enfermedad o su accidente. 

¿Qué les transmiten cuando ven el resultado? 

Cosas muy sencillas. No les importa tanto el resultado quirúrgico de si algo está más bonito o más feo, sino poder volver a trabajar o salir a la calle, porque antes llevaban una zona tapada y ahora no, y pueden volver a reconocerse.

¿Sobre todo valoran recuperar la normalidad?

La cirugía plástica te recuerda que detrás de las intervenciones hay una persona con su vida, su rutina, su trabajo y su familia, y el paciente no busca conseguir que una cicatriz sea perfecta, sino recuperarse y volver a su vida normal. 

Como profesional de la medicina, ¿qué le motivo más para escoger esta especialidad?

Siempre me gustó la cirugía por su carácter resolutivo: existe un problema clínico y tienes que buscar una solución técnica directa. Pero lo que me enamoró de la cirugía plástica es su falta de monotonía, el hecho de que combine conocimientos de muchas áreas anatómicas distintas. En una misma jornada hay que extirpar un tumor de una oreja, reconstruir un párpado o tratar las secuelas de cicatrices o quemaduras. En esta especialidad no se conoce la rutina: pasamos de forma muy natural de crear una mama desde cero a manejar una pierna catastrófica para cubrir huesos y tendones expuestos. 

¿Es un ejemplo de medicina personalizada?

Dos pacientes con un problema que aparentemente es parecido pueden necesitar soluciones completamente diferentes. Además, las propiedades de los tejidos cambian también por completo según la edad o los hábitos, y eso nos impide aplicar reconstrucciones de forma sistemática, nos obliga a ser una especie de artesanos del tejido y diseñar de manera personalizada la mejor estrategia para cada cuerpo. 

¿El contacto con los pacientes también es prolongado? ¿Qué le aporta?

Es algo que valoro mucho. El proceso de acompañamiento a los pacientes es muy largo, se sigue muy de cerca su evolución, ves cómo se van recuperando… y eso genera un vínculo humano muy importante. 

¿Cuál es el origen de esta especialidad?

Tiene una historia bastante larga. Pero el gran desarrollo en los hospitales modernos se produjo durante el siglo XX por la necesidad de tratamiento de pacientes con heridas y quemaduras complejas, que hizo que se crearan unidades hospitalarias especializadas.

¿Ha habido grandes avances en cirugía plástica, al igual que en otras especialidades?

Se han ido incorporando avances tecnológicos que han facilitado el tratamiento de casos complejos en los que se requieren técnicas avanzadas. Por ejemplo, hemos visto muchos avances en microcirugía o en supermicrocirugía que permiten trasplantar tejidos del propio paciente mediante uniones vasculares y nerviosas con un microscopio y con precisión milimétrica. Cada vez contamos con herramientas y tecnologías que permiten hacer intervenciones más seguras, con menos riesgo y menos secuelas.

Su especialidad es muy amplia, abarca también la cirugía estética y popularmente se vincula más con los cambios de imagen. ¿Cree que es una especialidad conocida y valorada?

Por desgracia, no, y no solo socialmente sino tampoco dentro del ámbito hospitalario. Se desconoce todo lo que se puede aportar a multitud de pacientes. La cirugía plástica y reconstructiva tiene un enorme impacto porque transforma la calidad de vida de las personas.

¿Les perjudica esa confusión entre cirugía plástica y estética?

La vertiente estética es una parte de nuestro trabajo, representa la punta del iceberg, pero es cierto que la mayoría de la gente asocia nuestra actividad automáticamente a procedimientos estéticos: rinoplastias, aumentos de pecho, etc.

Estas intervenciones y otras impactan favorablemente en la calidad de vida de las personas, pero ¿no le parece que la cirugía estética se ha frivolizado y ha adquirido dimensiones desproporcionadas?

Pueden tener un impacto muy positivo y mejorar la autoestima en una persona, pero es importante poner límites y que los profesionales sean honestos a la hora de aconsejar o desaconsejar una intervención. Hay que ser prudente porque la medicina tiene que responder a una necesidad real del paciente, no a necesidades creadas, y en esta época de redes sociales, filtros digitales y modelos de belleza, la percepción que tenemos de nosotros mismos puede verse distorsionada.

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