Obesidad infantil: qué es, causas, consecuencias y cómo prevenirla

El estudio ALADINO 2023 revela que el 36,1 % de los escolares de entre 6 y 9 años presenta exceso de peso, por lo que la obesidad infantil es todavía uno de los principales desafíos de la salud pública española
Por EROSKI Consumer 10 de octubre de 2026
plan España contra la obesidad infantil
Imagen: Michal Jarmoluk
Son numerosas las definiciones que se enumeran alrededor de un problema tan complejo como es la obesidad infantil, aunque todas ellas coinciden en que su control no es un desafío menor. Las explicaciones más clínicas se centran en explicar la obesidad infantil como una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación excesiva de grasa corporal que puede perjudicar la salud y el desarrollo de niños y adolescentes. Los expertos coinciden en subrayar que se trata de una enfermedad multifactorial y que, en ningún caso, se debe estigmatizar a los niños y niñas por su gordura. Las consecuencias se aprecian cada día en las aulas en forma de bullyng, con graves problemas asociados a la salud mental.

Qué es la obesidad infantil

Son numerosas las definiciones que se enumeran alrededor de un problema tan complejo como es la obesidad infantil, aunque todas ellas coinciden en que su control no es un desafío menor. Las explicaciones más clínicas se centran en explicar la obesidad infantil como una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación excesiva de grasa corporal que puede perjudicar la salud y el desarrollo de niños y adolescentes. La SEEDO, Sociedad Española de Obesidad, por su parte, incide en su origen multifactorial, en el que intervienen factores genéticos, biológicos, alimentarios, emocionales, familiares y sociales. Por un lado, hay que tener en cuenta que la genética influye en el metabolismo y puede aumentar la predisposición de algunas personas a desarrollar sobrepeso u obesidad. Por otro, el riesgo de obesidad también depende de factores sobre los que es posible actuar, como la calidad de la alimentación, la práctica de actividad física, el tiempo dedicado a las pantallas y el sedentarismo, la duración y calidad del sueño, y la gestión del estrés y el bienestar emocional. 

En España, una de las principales referencias es el estudio ALADINO 2023, dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Esta investigación analizó a 12.678 escolares de 6 a 9 años de 296 centros educativos, con mediciones realizadas entre octubre de 2023 y enero de 2024. Los resultados mostraron que el 36,1 % presentaba exceso de peso, el 20,2 % sobrepeso y el 15,9 %, obesidad.

Causas de la obesidad infantil

No existe una única causa de la obesidad infantil. Su aparición depende de la interacción entre la alimentación, el gasto energético, la predisposición genética, el descanso, el entorno y las circunstancias personales de cada menor.

La literatura académica que estas son las principales causas: 

  • La calidad de la nutrición infantil marcada por el estatus socioeconómico
  • Reducción de la actividad física
  • Abuso de bebidas energéticas
  • Comportamientos sedentarios
  • Desórdenes del sueño. 
  • Factores psicológicos
  • Predisposición genética 
síndrome de piernas inquietas en niños
Imagen: Pavel Danilyuk

Factores de riesgo

La obesidad infantil puede aparecer en cualquier familia, pero existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollarla. Identificarlos ayuda a orientar la prevención, aunque ninguno determina por sí solo el resultado.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

  • Antecedentes familiares: la genética y los hábitos compartidos pueden influir en el riesgo de exceso de peso.
  • Alimentación desequilibrada: el consumo habitual de productos muy energéticos y la ingesta insuficiente de alimentos saludables pueden favorecer su aparición.
  • Actividad física insuficiente: la falta de movimiento y los periodos prolongados de sedentarismo reducen las oportunidades de mantener una vida activa.
  • Descanso inadecuado: dormir menos horas de las necesarias o mantener horarios irregulares puede alterar los mecanismos que regulan el apetito y la saciedad. Recordamos que los niños deberían dormir entre 9 y 13 horas diarias y mientras que la recomendación para los adolescentes es entre 8 y 10 horas.
  • Factores emocionales: el estrés, la ansiedad y otras dificultades psicológicas pueden influir en la relación con la comida y en las rutinas diarias.
  • Determinadas condiciones médicas: algunas enfermedades y tratamientos pueden contribuir al aumento de peso.
  • Desigualdades socioeconómicas: los recursos económicos, el acceso a alimentos saludables y la disponibilidad de instalaciones deportivas o espacios seguros condicionan las oportunidades de prevención.

Los últimos estudios aquí señalados destacan también la importancia de evaluar de forma integral al menor, incluyendo sus hábitos, antecedentes familiares y, cuando resulte necesario, su situación emocional.

Consecuencias y problemas de salud

Médicos, endocrinos, pediatras y diferentes sanitarios e investigadores subrayan distintas complicaciones asociadas al exceso de peso durante el crecimiento, como los problemas respiratorios, las alteraciones metabólicas y las molestias articulares. Entre los principales problemas de salud relacionados con la obesidad infantil destacan los siguientes:

  • Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. El organismo puede responder peor a la insulina, lo que aumenta el riesgo de desarrollar alteraciones de la glucosa.
  • Hipertensión y alteraciones del colesterol y los triglicéridos. Estos factores pueden perjudicar la salud cardiovascular.
  • Apnea obstructiva del sueño. Algunos menores presentan ronquidos intensos o interrupciones de la respiración durante el descanso, que pueden afectar a su calidad de sueño.
  • Problemas musculoesqueléticos. El exceso de carga puede favorecer el dolor articular y dificultar determinados movimientos.
  • Alteraciones hepáticas. Puede aparecer acumulación de grasa en el hígado asociada a disfunción metabólica.
  • Persistencia de la obesidad en la edad adulta. La obesidad durante la infancia aumenta la probabilidad de que continúe en etapas posteriores, aunque no es un resultado inevitable.
Niñas andando al colegio, vista de espalda
Imagen: Guy Basabose

Cómo prevenirla

Las Naciones Unidas (ONU) reconocen que la reducción de la obesidad requiere de una acción global urgente y exige la participación de actores de muchos sectores – salud, educación, nutrición, políticas públicas, agricultura, industria y comercio, y finanzas- para combatir esta epidemia. La ONU entiende que la obesidad infantil solo se resolverá con una combinación de intervenciones que atiendan a las necesidades específicas del área geográfica y la población que recibe la intervención. 

Así, la prevención de la obesidad infantil precisa una actuación conjunta de las familias, los centros educativos, los profesionales sanitarios y las administraciones públicas. El Informe sobre la obesidad infantil en España 2021/22, de EROSKI Consumer, destaca la necesidad de mejorar la alimentación desde el hogar y la escuela, fomentar el ejercicio físico y combatir el sedentarismo, pero también de prestar atención a la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a los menores y a las desigualdades sociales que dificultan el acceso a hábitos saludables. En la misma línea, el estudio PASOS y ALADINO, así como la OMS subrayan la importancia de promover una alimentación equilibrada, actividad física regular y un descanso adecuado. 

¿Cuándo acudir a un profesional o nutricionista?

Es fundamental no saltarse ninguna revisión pediátrica, ya que permiten comprobar que el crecimiento y el desarrollo del niño evoluciona como corresponde. En el caso de que exista una preocupación por el peso, lo recomendable es solicitar una valoración profesional en lugar de iniciar una dieta por cuenta propia. Es determinante consultar con el pediatra cualquier cambio importante en la curva de crecimiento, un aumento rápido de peso o síntomas como ronquidos intensos, pausas respiratorias durante el sueño, cansancio persistente o molestias que dificultan las actividades cotidianas.

También es importante buscar ayuda cuando el menor sufre burlas por su aspecto físico, preocupación excesiva por el peso, rechazo intenso de determinados alimentos o malestar emocional relacionado con su cuerpo. La salud mental es fundamental y más cuando se trata de grupos vulnerables como los y las menores. Con este fin es clave hacer un seguimiento de su estado emocional desde los centros escolares (hablando con docentes y compañeros), así como fomentando el diálogo y la confianza en casa.

Informe de Eroski Consumer

Eroski Consumer ha publicado diferentes reportajes y artículos sobre obesidad infantil, alimentación, actividad física y factores sociales. Entre todos ellos destaca el Informe sobre la obesidad infantil en España 2021/22,  publicado en enero de 2022, ofrece una visión amplia de este problema de salud pública y de los factores que contribuyen a su desarrollo. A través de entrevistas a especialistas, análisis y propuestas, examina la situación de la obesidad infantil en España, la influencia de las desigualdades sociales, la industria alimentaria y la publicidad dirigida a menores, así como el papel de la atención sanitaria, las familias y los centros educativos. También aborda la importancia de combatir el sedentarismo, mejorar la alimentación escolar y distinguir la información científica de los bulos nutricionales. Como conclusión general, el informe plantea que la prevención no puede recaer únicamente en los progenitores, sino que requiere la colaboración de todos los agentes sociales y medidas que faciliten hábitos saludables desde la infancia.

Esta publicación ayuda a contextualizar la relación entre hábitos individuales, disponibilidad de alimentos y entorno social. La lectura conjunta de estos recursos permite extraer una conclusión basada en que la prevención de la obesidad infantil necesita información rigurosa, apoyo a las familias, entornos saludables y medidas que reduzcan las desigualdades.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de niños tiene sobrepeso u obesidad en España?

Según el estudio ALADINO 2023, el 36,1 % de los escolares de 6 a 9 años presenta exceso de peso. De ellos, el 20,2 % tiene sobrepeso y el 15,9 %, obesidad. Estas cifras corresponden al grupo de edad estudiado, no a todos los menores españoles.

¿Cuáles son las principales causas de la obesidad infantil?

Entre los factores relacionados se encuentran la alimentación, la actividad física insuficiente, el sedentarismo, el descanso, la genética, determinadas condiciones médicas y las circunstancias familiares y sociales. No existe una única causa aplicable a todos los niños.

¿Cómo se diagnostica la obesidad infantil?

El profesional sanitario evalúa el peso y la estatura y calcula el índice de masa corporal. El resultado se interpreta mediante referencias específicas para la edad y el sexo, junto con la evolución de las curvas de crecimiento y otros datos clínicos.

¿La obesidad infantil se debe a una mala alimentación?

No exclusivamente. La alimentación es importante, pero también influyen la predisposición genética, el entorno, el descanso, la actividad física, determinados factores médicos y las condiciones socioeconómicas. Por eso, el abordaje debe ser individualizado.

¿Se puede prevenir la obesidad infantil?

Es posible reducir el riesgo favoreciendo una alimentación variada, la actividad física regular, el descanso suficiente y un entorno familiar y escolar saludable. Sin embargo, no todos los factores pueden controlarse y ningún conjunto de medidas garantiza por sí solo que un niño no desarrolle obesidad.

¿Es necesario poner a dieta a un niño con sobrepeso?

No debe iniciarse una dieta restrictiva sin valoración profesional. La estrategia adecuada depende de la edad, el crecimiento, el estado de salud y las necesidades individuales. El pediatra puede determinar qué medidas son apropiadas y establecer objetivos seguros.

¿Qué relación existe entre la obesidad infantil y los ingresos familiares?

ALADINO 2023 muestra una mayor prevalencia de exceso de peso entre escolares de hogares con menos ingresos. Las dificultades económicas pueden condicionar el acceso a alimentos saludables, actividades deportivas y espacios seguros para jugar. Por ello, la prevención también requiere medidas sociales y comunitarias.

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