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Sexualidad infantil

Los padres deben hablar del tema con naturalidad y resolver las dudas desde la infancia

Errores frecuentes

Muchos padres están convencidos de que dar demasiada información a los niños puede suponer lanzarles a sus primeras experiencias sexuales. Sin embargo, diversos estudios parecen confirmar justamente lo contrario: aquellos chicos que poseen más información toman mejores decisiones y no se sienten presionados para mantener relaciones sexuales.

“El problema llega cuando un adolescente no ha mantenido el suficiente grado de comunicación con sus padres y le oculta estas experiencias, puesto que no estará preparado para afrontar las consecuencias, como posibles embarazos o contagio de enfermedades de transmisión sexual. Entonces los padres se sorprenderán al descubrir que su hijo no es como pensaban”, alerta el presidente de la Federación Española de Sociedades de Sexología, Francisco Cabello.

Los sexólogos coinciden en aportar una serie de consejos para los progenitores en lo que no se debe hacer:

  • Reñir a los niños por tocarse. Sobre todo en los primeros años, el niño está descubriendo su cuerpo y tiene deseos de tocarse y saber cómo es realmente su anatomía. Si se le riñe, verá la sexualidad como algo malo y se sentirá culpable.
  • Recurrir a mitos. Si se enseña al niño que los bebés los trae la cigüeña o que vienen de París, por ejemplo, se sentirá confundido cuando vea cómo a su mamá le crece la barriga. “La verdad es siempre mucho más interesante y evita confusiones al niño, capaz de crear fantasías tremendas”, apunta Victoria del Barrio.
  • Creer que el niño ya lo sabe todo. Informar acerca de la sexualidad es responsabilidad de los padres y no de la televisión, los amigos o los profesores. No se deben temer las charlas con los hijos sobre sexo y, mucho menos, delegar responsabilidades en otros.
  • Evitar expresiones de cariño delante de los hijos. Las carantoñas y los besos son una manera de demostrarles el significado de una relación afectiva entre adultos, algo que les ayudará a mantener el equilibrio emocional.
  • No educar en la igualdad de sexos. Debemos aprender desde bien pequeños que no existen tareas propias de hombres o de mujeres, de manera que tampoco existen ventajas o desventajas de un sexo respecto al contrario.
  • Evitar hablar de sexo hasta la pubertad. Para la mayoría de los adolescentes, hablar por primera vez de sexo con los padres cuando llegan a la pubertad es demasiado tarde. A esa edad, muchos rechazan este tipo de conversaciones y sienten vergüenza de compartir sus secretos con los padres.

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