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Educación para combatir el asma infantil

Una buena intervención educativa puede reducir el riesgo de las visitas a urgencias y hospitalizaciones en niños asmáticos

El asma sigue siendo la enfermedad crónica más habitual entre la población infantil. Una buena intervención educativa, constituida por un programa integral de atención al niño asmático y sus cuidadores, permite a los afectados conseguir la máxima autonomía personal y reducir de forma significativa las visitas al hospital, así como su coste sanitario. En este artículo se explica cómo la educación en asma reduce las visitas a urgencias y las hospitalizaciones de los pequeños afectados y la importancia que tienen las guías de práctica clínica en el manejo de la enfermedad.

Una intervención educativa adecuada en niños con asma puede reducir en un 27% el riesgo de visitas a los servicios de urgencias y en un 21% la tasa de hospitalizaciones. Así concluía un estudio de investigadores del Royal Children's Hospital de Herston (Australia, 2009), encabezado por Michelle Boyd. A pesar de que el control y gestión de la enfermedad asmática registra costes muy elevados, las evidencias del informe sugieren que las hospitalizaciones podrían disminuir con una educación efectiva sobre esta enfermedad bronquial crónica y su manejo para padres e hijos.

Esta educación debe enseñar a los afectados cómo controlar el flujo respiratorio y mostrar a los cuidadores la importancia de hacer cambios ambientales en el hogar, como eliminar factores disparadores del asma (polen y moho del exterior, los ácaros del polvo del hogar, la piel de gatos, perros y roedores y las plumas de pájaros). Otro factor fundamental es dar respuesta rápida a los principales síntomas (respiración dificultosa, silbidos ocasionales en el pecho, opresión torácica o tos) antes de que se conviertan en una emergencia asmática.

Para el trabajo, el grupo australiano realizó una revisión sistemática de 38 ensayos clínicos sobre formación en asma para niños que habían concurrido a un servicio de urgencias por crisis asmáticas, con o sin hospitalización posterior, en los 12 meses previos. La revisión incluyó un total de 7.843 menores. Los resultados del análisis muestran que, además de reducir las visitas a urgencias y el riesgo de hospitalizaciones, la educación proporciona una disminución de la necesidad de hacer visitas no programadas con el pediatra.

Cómo educar en asma infantil

La educación en asma es un punto clave para el buen manejo de la enfermedad

Los programas que incluyen instrucciones para el manejo del asma aumentan la eficacia del tratamiento integral, ya que conlleva menor absentismo escolar o de actividad restringida (como el deporte) que, en consecuencia, mejora la calidad de vida de los más pequeños. Esta enseñanza debe ser suministrada, sobre todo, por el profesional de la salud.

El proceso educativo ha de iniciarse en el mismo momento del diagnóstico. Para ello, es probable que deban superarse dificultades, como la falta de aceptación de la enfermedad por parte tanto del pequeño como de los progenitores, falsas expectativas de curación inmediata, el nivel social y cultural del afectado y de su familia u otros problemas emocionales.

El objetivo primordial de la instrucción es conseguir la máxima autonomía personal con la ayuda de la familia: ausencia de síntomas y crisis, lograr que el niño lleve una vida normal (incluido el deporte), mantener la función pulmonar dentro de los límites normales, prevenir la limitación crónica del flujo aéreo y evitar los efectos secundarios de la medicación usada en el asma y cuando sea posible eliminar la medicación.

Asimismo, estos programas deben dar información para conocer mejor el asma, métodos para monitorizar sus síntomas, revisiones médicas periódicas para su evaluación y la revisión del tratamiento, un plan de acción escrito individualizado (autocontrol o ajuste de medicación por el propio paciente en caso de empeoramiento de asma) y medidas de control ambiental.

Guías de manejo práctico en asma infantil

El manejo práctico del asma, la causa más común de enfermedad crónica en niños, es indispensable en la consulta del pediatra. Además, son los profesionales quienes deben proporcionar la información a los pacientes y sus familias. Por este motivo, a finales de 2007 la Organización Médica Colegial (OMC), avalada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, publicó la primera 'Guía de Buena Práctica Clínica en Asma Infantil'.

Aparte de servir de guía para formar e informar al médico, estableciendo unos criterios mínimos de actuación consensuados científicamente y avalados por especialistas, la publicación incluye un capítulo de programas formativos y educativos. Destaca la importancia de educar a la población acerca de la enfermedad, de su evolución y de seguir de manera correcta un tratamiento, en ocasiones de forma mantenida, para controlar con eficacia los síntomas.

A mediados de 2008 salió a la luz un protocolo internacional para abordar el manejo del asma infantil con el título PRACTALL, una iniciativa de las sociedades de alergia norteamericana y europea, incluida España. Su objetivo principal es unificar la forma de diagnosticar y tratar la enfermedad en todo el mundo. La guía también incorpora un apartado específico dedicado a la educación como punto clave para el buen manejo de la enfermedad.

Tratamiento individualizado para niños

Tanto la guía de manejo práctico presentada por la Organización Médica Colegial (OMC) como el protocolo PRACTALL remarcan la necesidad de elaborar un tratamiento individualizado del asma en la población infantil. Muchos médicos extrapolan el tratamiento de adultos a niños sin tener en cuenta que no responden de la misma manera. Sin embargo, es importante que esta patología sea tratada de forma específica por pediatras y especialistas en neumología infantil.

Una terapia apropiada durante la infancia hará posible que el pronóstico de la enfermedad en muchos niños sea más favorable. Por el contrario, un tratamiento normalizado puede generar un gran impacto económico al no resultar efectivo.

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