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Mitos y verdades sobre el alcohol: un brindis al año también hace daño

El consumo de alcohol está relacionado con más de 60 enfermedades, entre las que se encuentran las hepáticas, metabólicas, diferentes tipos de cáncer o demencia

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 25 diciembre de 2019
Imagen: annca

Han llegado las fiestas y, con ellas, las cañas con los amigos, los vinos en las comidas y cenas, los cubatas de sobremesa, los digestivos tras el postre y el cava para los brindis. Antes de justificar los excesos con la frase “un brindis al año no hace daño“, conviene saber que no existe una cantidad mínima de alcohol que se pueda ingerir sin perjuicio para la salud y que ninguno de los mitos enraizados en la sociedad que aseguran beneficios tras su consumo resulta cierto. En el siguiente artículo, analizamos la veracidad de algunas de las creencias más extendidas sobre las bebidas alcohólicas.

Una copa al día no perjudica: FALSO

La cantidad mínima de alcohol
que podemos consumir sin
perjuicio para la salud es cero.
Esta es la principal conclusión del mayor estudio sobre los efectos del alcohol. Desde 2008, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) no
establece un consumo mínimo
recomendable de alcohol.

¿Por qué la ley permite conducir
con 0,5 mg/l de alcohol en
sangre (el equivalente a una
cerveza y media en los hombres y una para
las mujeres)? Una cosa es establecer el
estado de embriaguez, es decir, conocer el
límite a partir del cual los efectos del
alcohol comienzan a afectar a una persona
(por debajo del límite legal ya se observan
alteraciones en las capacidades) y otra es
señalar la cantidad de alcohol que
necesitamos para dañar nuestra salud.

Según las últimas evidencias
científicas, cada gramo de
alcohol que entra en nuestro
cuerpo es nocivo, ya que una vez accede al
torrente sanguíneo alcanza todos los
órganos y sistemas del organismo. El
estudio citado, publicado en The Lancet, señala que los posibles efectos
protectores que se asocian con el consumo
de alcohol se anulan ante un riesgo mayor
de desarrollar diferentes tipos de cáncer.

Mejor cerveza o vino que ron o ginebra: FALSO

Las bebidas fermentadas
(cerveza y vino) tienen casi
siempre menor graduación que
las destiladas (ron, ginebra, whisky,
licores…). La absorción del alcohol también
es más lenta cuando tomamos alguna de
las primeras. Pero, en términos de salud, lo
que importa es la cantidad de alcohol que
cada bebida aporte al organismo, es decir,
la suma de alcohol puro que ingiramos.

El alcohol en cada bebida se
mide por su graduación, es
decir, por el porcentaje de
alcohol puro que contiene (su
concentración cada 100 ml). Esos gramos
de alcohol se calculan a través de esta
ecuación: cantidad de alcohol ingerida
(ml) x graduación de la bebida x o,8
(coeficiente que corresponde al peso
específico del alcohol) dividido entre 100.
Si una persona bebe 100 ml de un vino
de 13 grados, la cantidad de alcohol
absoluto que ingerirá sería la siguiente: 100 ml x 13 x 0,8 / 100 = 10,4 g de alcohol puro.

Una copa de whisky o brandy
(50 ml) posee unos 20 gramos
de alcohol puro, el doble que una
copa de vino. Pero, si bebemos una botella
de vino (750 ml), consumiremos unos
75 gramos de alcohol puro. Cuanto más
alcohol puro tomemos, mucho peor será
para nuestra salud.

Las mujeres metabolizan peor el alcohol: VERDADERO

Por lo general, la composición
corporal de los hombres (tienen
más agua en los tejidos, más
músculo y menos grasa) es diferente a la
de las mujeres. De esta composición
depende que el alcohol afecte (emborrache) más o menos, además del peso corporal
(cuantos más kilos, resultará más difícil) y
de tener el estómago lleno.

El alcohol se diluye en el cuerpo
en proporción a la cantidad de
agua que tenga el organismo. El
cuerpo femenino, al tener menor
proporción de agua y mayor grasa, hace
que el alcohol quede más concentrado, por
lo que el nivel de alcoholemia será mucho
mayor que en los hombres.

También existen diferencias en
cuanto a la capacidad para
producir la enzima alcoholdeshidrogenasa
(encargada de metabolizar
el alcohol). Las mujeres, en general,
presentan menor cantidad de esta enzima,
por lo que es posible que, incluso a igual
peso y cantidad de alcohol ingerida, se
emborrachen más rápido.

Una copa de vino tinto al día es buena para el corazón: FALSO

Este mito nace con la
publicación de algunos estudios
que, durante años, han
destacado el efecto beneficioso que tienen
ciertos componentes del vino tinto, como
los polifenoles y el resveratrol. Los
primeros, sustancias responsables del
color y de la estructura de los tintos, al ser antioxidantes, nos protegen frente a la
oxidación que puede terminar dañando
nuestras células. El consumo de
resveratrol podría estar relacionado con
un menor riesgo de inflamación y
coagulación de la sangre, lo que tendría
un efecto protector en enfermedades
cardiacas. Otros estudios también
afirman que el vino tinto podía bajar la
tensión de los hipertensos.

Todo esto se ha desmentido
con nueva y más precisa (e
independiente) literatura
científica que asegura que, para que una
persona se beneficie de lo que le podrían
aportar estas sustancias, tendría que
beber cientos de copas de vino al día,
algo que, evidentemente, destrozaría el
hígado y provocaría cirrosis.
Sencillamente, si se quieren tomar
antioxidantes, resulta más fácil acudir a
una dieta rica en frutas y verduras.

La cerveza tiene propiedades nutricionales: FALSO

Una lata de cerveza de 330 ml
contiene, en su mayoría, agua
(307 ml) y nos aporta 140 kcal:
de ellas, solo 46 provienen de los
hidratos de carbono disueltos y de sus
escasas proteínas. El resto, se obtienen
tras la metabolización del alcohol.
Durante años, además, muchos estudios
han enfatizado los efectos beneficiosos
de la composición del zumo de cebada:
fuente de ácido fólico, vitamina B, flúor,
silicio y polifenoles.

Los especialistas aconsejan que,
si eso es lo que se persigue con
su consumo, ingiramos otros
alimentos como el cacao, los frutos secos,
las verduras de hoja verde, los alimentos
integrales, especias como el clavo o la
pimienta negra, las aceitunas o el aceite
de oliva virgen. Todos ellos poseen un
contenido mucho más elevado de
vitaminas y antioxidantes, sin aportar ni
un gramo de alcohol al organismo.

La bebida blanca no engorda: FALSO

Al contrario: todas las bebidas
alcohólicas son fuertemente
calóricas, a pesar de tener un
bajo poder nutricional (calorías vacías).
Por cada gramo de alcohol, nuestro
cuerpo obtiene 7 kcal, una cantidad
relativamente elevada si la comparamos
con las 4 kcal/g que obtenemos de los
hidratos de carbono o las proteínas.
Esto significa que, cuantos más gramos
de alcohol puro contenga una bebida (y
las destiladas son las que poseen mayor
graduación), más calorías aportaremos
al organismo.

Si mezclamos la bebida
destilada con un refresco, a las
calorías del alcohol hay que
añadir las que aporta el azúcar de estos
productos. La ginebra, por ejemplo,
dependiendo de la marca, cuenta con
una graduación de unos 40 grados por
cada 100 ml y unos 32 gramos de alcohol
puro, que hay que multiplicar por las
7 kcal que aporta cada gramo de alcohol.
En total, por 100 ml de ginebra, se
aportaría al organismo unas 224 kcal, a
las que habría que sumar las 30-35 kcal
de una tónica (100 ml).

Diciembre 2019 Imagen: CONSUMER EROSKI

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Etiquetas:

alcohol

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