La mayoría de los países cuentan con su propia guía dietética. En principio se utiliza como un referente por sus recomendaciones alimentarias para la ciudadanía, pero también es una declaración de intenciones sobre las políticas que se siguen en materia de alimentación: si se respetan las evidencias científicas, si existen conflictos de interés con la industria alimentaria y, en definitiva, si se prioriza la salud de la población o si, por el contrario, priman los intereses ideológicos, políticos y económicos.
En Estados Unidos las guías dietéticas son publicadas conjuntamente por el Departamento de Agricultura (USDA) y por el Departamento de Salud (HHS) y se actualizan cada cinco años. Tradicionalmente han recibido críticas por diferentes motivos, pero esta nueva guía, que estará en vigor entre 2025 y 2030, es una de las más controvertidas que se han publicado hasta la fecha.
El diagrama asociado a la guía: una pirámide invertida
La mayoría de las guías dietéticas cuentan con un diagrama que trata de representar las recomendaciones más importantes de forma sencilla y visual, como ocurre con la archiconocida pirámide alimentaria que se utilizó en España durante años o con el famoso plato de Harvard.
El que se usa en la nueva guía de Estados Unidos llama la atención porque le da la vuelta a la tradicional pirámide, adoptando forma de triángulo invertido. Quizá es un movimiento para distanciarse de la clásica pirámide, como la que figuraba en la guía estadounidense de 1992. Pero, en cualquier caso, no es algo insólito: esa forma también se utiliza en otras guías, como la del Instituto Flamenco de Vida Saludable (Vlaams Instituut Gezond Leven) o la guía dietética de Japón.
En teoría, esta disposición podría facilitar la interpretación del diagrama, porque, como leemos de arriba abajo y de izquierda a derecha, nos permitiría entender mejor que los alimentos de la parte superior son los que debemos priorizar y comer con mayor frecuencia. Pero en la práctica resulta bastante confusa.

Como vemos, la nueva pirámide nutricional estadounidense se divide en tres partes:
👉 Proteínas, productos lácteos y grasas saludables
Es el grupo al que se da más importancia, al situarse en la parte superior izquierda. En concreto, los alimentos que reciben más atención son la carne roja y el queso, algo que no está respaldado por las evidencias científicas actuales, que recomiendan priorizar los alimentos de origen vegetal.
👉 Frutas y verduras
Es el segundo grupo, a la derecha del anterior. Esta disposición resulta incoherente y difícil de interpretar. Y es que coloca a la misma altura alimentos como el queso y el brócoli, la carne roja y las zanahorias, el aceite de oliva y la lechuga o la mantequilla y las uvas. Esta distribución invita a entender que deben consumirse con la misma frecuencia, cuando en realidad no es así.
👉 Cereales integrales
Se sitúan en el extremo inferior del triángulo, lo que da pie a interpretar que debemos consumirlos con poca frecuencia. Sin embargo, en el texto de la guía se recomienda un consumo de 2 a 4 raciones diarias, lo cual no parece mantener una coherencia con el resto de los alimentos representados en el diagrama: se podría entender que las raciones diarias de carne roja y queso deben ser aún mayores a ese número, cuando en realidad no es así.
Recomendaciones controvertidas
🔴 Grasas saturadas: más incoherencias
En el documento que acompaña a este diagrama se recomienda el consumo de grasas saludables, como el aceite de oliva.
Pero antes se citan alimentos que no destacan precisamente por su perfil de grasas saludables, como la carne, los huevos o los lácteos enteros. Además, se ofrece la opción de cocinar con mantequilla y sebo de vaca. No hay que olvidar, además, que algunos de esos alimentos reciben una notable importancia en la pirámide, concretamente el queso, la mantequilla y la leche entera. Además, la guía recomienda la ingesta de tres lácteos al día.

Así, si siguiéramos esos patrones, lo tendríamos difícil para cumplir otra recomendación que también se recoge en la guía y que sí está alineada con las evidencias científicas actuales: que el consumo de grasas saturadas no exceda el 10 % de las calorías diarias.
🔴 Proteínas: controversia con la cantidad y las fuentes
En la guía se recomienda priorizar las proteínas en cada comida y se indica que la cantidad diaria debe encontrarse entre 1,2-1,6 gramos por kilo de peso por día. Sin embargo, no es imprescindible que cada comida sea rica en proteínas, dado que lo importante es el cómputo total en el conjunto de la dieta.
Además, la cifra que se recomienda es demasiado alta para población general y no está claramente justificada para todos los adultos sanos. Según la evidencia científica actual, el requerimiento de proteínas más razonable para ese grupo de población se encuentra entre 0,8-1,2 g por kg de peso al día.
En la actualidad, se recomienda además priorizar fuentes de proteínas saludables, entre las que se hallan las legumbres. Estas se citan en la guía, pero casi en último lugar y por detrás de otros alimentos como la carne roja. Además, en la pirámide apenas están representadas.
🔴 Consumo de alcohol
También ha generado controversia la parte de la guía donde se habla del alcohol, porque las recomendaciones se han considerado muy tibias. Y es que, en lugar de lanzar un mensaje contundente para que se evite su consumo y para advertir de sus riesgos, se indica simplemente “limitar las bebidas alcohólicas” y “consuma menos alcohol para lograr una mejor salud”.
Recomendaciones acertadas
En esta guía no todo es negativo. También tiene algunos aspectos positivos. En este sentido, la recomendación que destaca por su mayor énfasis frente a las anteriores guías es la de limitar o evitar el consumo de alimentos altamente procesados (refrescos, bebidas “energéticas”, galletas, dulces, etc.) y optar por alimentos frescos o poco procesados.
También son positivas algunas recomendaciones ya comentadas (cereales integrales, grasas saludables, etc.) y otras como las siguientes:
- Adecuar las calorías a las necesidades personales y prestar atención a la cantidad de comida que se ingiere, algo que cobra especial importancia en Estados Unidos, donde las raciones y los tamaños de algunos envases son enormes.
- Hidratarse con agua o bebidas que no sean dulces.
- Consumir frutas y verduras a diario (2 y 3 raciones, respectivamente).
- Limitar el sodio (la sal) y los azúcares añadidos.

Otras cuestiones para tener en cuenta
➡️ Guía con conflictos de interés
La importancia que reciben en esta guía alimentos como la carne roja, el queso o la mantequilla, entre otros, parece explicarse por la influencia de la industria. Así lo han denunciado organismos como el Comité de Médicos por una Medicina Responsable en una publicación donde señalan que, al menos siete de los nueve autores de revisiones científicas tienen vínculos con la industria, especialmente con el sector lácteo o con el sector cárnico.
➡️ Falta de evidencias científicas
Esta nueva guía también ha recibido muchas otras críticas, como la de la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos. Este organismo ha hecho una publicación donde advierte que algunas de las recomendaciones no están alineadas con las evidencias científicas actuales, y ha puesto el foco en algunos de los aspectos comentados, como el que se refiere a las grasas saturadas.
Cabe recordar que el responsable del Departamento de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha protagonizado importantes polémicas por su posicionamiento anticientífico en muchas materias, como las vacunas o el consumo de leche cruda. También se opone al uso de ciertos aditivos alimentarios por su presunta peligrosidad, algo que se refleja en las recomendaciones de la nueva guía dietética. Pero, como señala la Academia de Nutrición y Dietética, las evidencias científicas actuales son limitadas o insuficientes para respaldar esas recomendaciones.
➡️ Carencias importantes
Hay cuestiones importantes relacionadas con la dieta que no se incluyen en la guía o a las que no se da importancia, como el impacto ambiental, el bienestar animal o los hábitos en torno a la compra y la comida.
A estos últimos aspectos se da cada vez más relevancia en las guías dietéticas de otros países, como Brasil, Canadá o España, donde se ofrecen recomendaciones como cocinar, comer en compañía, comprar alimentos de temporada, etc. Y es que para seguir una dieta saludable no basta con centrarse en los alimentos. También es importante adquirir hábitos que nos permitan hacerla realidad.
➡️ La importancia del entorno
El texto de la nueva guía dietética de Estados Unidos transmite la idea de que será una herramienta fundamental para mejorar la salud de la población. Y es cierto que para lograr ese fin es necesaria una guía dietética, a poder ser con más respaldo científico que esta. Pero con eso no basta.
También es importante trabajar sobre muchos otros factores que influyen en nuestros hábitos, como el poder adquisitivo, la disponibilidad de alimentos, las referencias culturales, etc.
Se trata, en definitiva, de construir un entorno saludable, algo que parece olvidarse en esta guía y en las políticas de salud de Estados Unidos, pero que es muy necesario en un país como ese, en el que existen importantes inconvenientes para lograr ese fin, como los llamados “desiertos alimentarios”, donde hay que recorrer distancias considerables para adquirir alimentos frescos.


