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Al niño le duele la cabeza: qué síntomas deben preocuparte

El dolor de cabeza es más habitual en los niños de lo que parece, y sobre todo entre los adolescentes. Deberíamos prestar atención a determinados síntomas

dolor de cabeza ninos Imagen: cottonbro

No hay motivo para el alarmismo en la mayor parte de las ocasiones, pero cuando el dolor de cabeza en un niño viene acompañado de fiebres o vómitos inexplicables, sí deberían saltar las alarmas para que un experto valore el funcionamiento del cerebro del pequeño afectado. También hay que estar alerta en el caso de los adolescentes. Y es que en nuestro país casi un tercio de estos jóvenes sufre dolores recurrentes de cabeza, en muchos casos por ciertos hábitos en sus rutinas. A continuación enumeramos los principales síntomas de una cefalea infantil que podría indicar algo más grave de lo habitual y esos factores que pueden ser los causantes de una mayor incidencia en la adolescencia de este problema.

 

Dolor de cabeza en niños: signos de alarma

Conviene dejar claro cuanto antes que las cefaleas a causa de enfermedades graves no son comunes. Pero no quiere decir que no sucedan por este motivo. Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el 80 % de las cefaleas infantiles son primarias, es decir, que no hay un trastorno o enfermedad que las cause. Las más comunes son las cefaleas tensionales y las migrañas.

Pero “en ocasiones, sin embargo, los médicos observamos una serie de síntomas y signos de alarma que obligan a realizar pruebas complementarias. En general, el mejor examen para valorar el cerebro es la resonancia magnética. La visualización de las estructuras cerebrales es mejor que con escáner y no se expone al niño a radiación”, explica el neurólogo Pablo Irimia, que es el coordinador del grupo de estudio de cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Estos son, básicamente, los síntomas en una cefalea infantil que pueden indicar algo grave:

  • Si el dolor de cabeza despierta por la noche.
  • Si el dolor comienza de forma repentina y cada vez va a más en intensidad y frecuencia y no responde al tratamiento que normalmente funciona.
  • Si le ha causado fiebre y vómitos inexplicables (en un niño que no se sepa que es migrañoso).
  • Si se producen alteraciones de la visión.
  • Si tiene la tensión alta.
  • Cuando la cefalea va acompañada de pérdida de conciencia y cambios de comportamiento.
  • Si el menor tiene antecedentes de cáncer o está tomando fármacos inmunodepresores que le hagan tener las defensas bajas.

En todos estos casos, los expertos consideran muy recomendable someter al niño a pruebas complementarias para conocer mejor la naturaleza de sus problemas.

Dolor de cabeza en la adolescencia

dolor de cabeza joven
Imagen: Liza Summer

Según un estudio realizado por los miembros del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, el 30,5 % de los adolescentes sufre dolor de cabeza recurrente, aunque en un 73 % de los casos no está diagnosticado. Hasta la pubertad, la migraña muestra una prevalencia del 3 % al 5 %, pero entre los 12 y 18 años aumenta hasta el 11,3 %, siendo mayor en las chicas.

El motivo de esta mayor incidencia al llegar a estas edades no está muy claro, pero sin duda alguna, como destaca el estudio, tiene que ver con que la adolescencia es un periodo decisivo para el neurodesarrollo y en esta época el cerebro cuenta con una neuroplasticidad muy elevada, es decir, que está especialmente flexible para adaptarse a todos los cambios a través de sus redes neuronales. Las hormonas también pueden jugar un importante papel en el hecho de que las chicas lo sufran más, ya que en muchas de ellas la cefalea suele iniciarse con la primera regla (migraña menstrual).

Factores que causan dolor de cabeza en adolescentes

Pero de lo que sí hay más evidencia es de los factores y hábitos en la rutina del adolescente que pueden ser causantes de una mayor incidencia en esta etapa. Son, en síntesis, los siguientes:

  • Adolescentes que se quedan despiertos hasta muy tarde y no duermen lo necesario (ocho horas).
  • Los que no practican casi nada de ejercicio y se sobreexponen al sol.
  • Los que sufren mayor tensión, angustia o estrés en la época de exámenes.
  • Los jóvenes que tienen problemas emocionales (acoso escolar, la muerte de un ser querido, abusos sexuales).
  • Los que no comen bien y, sobre todo, abusan de los alimentos procesados.
  • Los que se saltan las comidas o las realizan a deshoras y no beben apenas agua.
  • Los que fuman, beben alcohol, toman drogas o abusan de los refrescos y cafeína.
  • Los que abusan de las pantallas (muchas horas de exposición).

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