¿Mi hijo entrena en exceso? ¡Cuidado con las lesiones deportivas!

El sobreesfuerzo deportivo puede provocar lesiones de diversa gravedad, por lo que se recomienda que los niños entrenen entre dos y cuatro horas semanales
Por Blanca Álvarez Barco 14 de noviembre de 2019
Fondos peques
Imagen: skeeze

Mientras por un lado se alerta sobre el exceso de sedentarismo entre los menores, los pequeños que practican deporte lo hacen, a veces, de manera exagerada. La actividad física regular es muy saludable en la infancia y la adolescencia, pero en ocasiones en el niño se hace mal, como asegura la Federación Española de Medicina del Deporte (SEMED), “al buscar el resultado y no la salud”. El exceso de entrenamiento y competitividad ha provocado un aumento de las lesiones que, entre otras cosas, pueden afectar a los cartílagos de crecimiento, según traumatólogos y fisioterapeutas. Sin embargo, hay solución: la clave está en dosificar los entrenamientos de los menores, tanto en tiempo como en carga de trabajo.

¿Demasiado entrenamiento?

En los últimos años traumatólogos, pediatras y fisioterapeutas observan un aumento en el número de lesiones asociadas a la práctica deportiva en niños, y varios estudios a nivel mundial «también han demostrado que existe una incidencia mayor de lesiones graves de manera más temprana», indica el doctor Juan Manuel Blanco Navarro, traumatólogo del Hospital San Rafael y jefe de los servicios médicos del C.F. Fuenlabrada (Madrid).

Pero ¿qué se considera un exceso de actividad deportiva? En opinión del doctor Blanco Navarro, para hablar de exceso de entrenamiento o de práctica deportiva es importante tener en cuenta algunos factores:

  • la madurez esquelética del deportista.
  • las actividades escolares.
  • la proyección deportiva.

Futbol mini

Imagen: Gellinger

Como señala este traumatólogo, no es lo mismo el niño que practica deportes como actividad extraescolar, que el que se encuentra en progresión dentro de una disciplina deportiva con aspiraciones profesionales. Eso sí, en todos los casos, el deporte debe ser dirigido y supervisado por profesionales (profesores de educación física, entrenadores, etc.) y debe existir un equilibrio entre la actividad deportiva y lectiva. Es más importante «que el pequeño desarrolle su deporte bajo unas pautas adecuadas de entrenamientos, que las horas que dedique a esa disciplina», explica Blanco Navarro.

¿Qué lesiones puede producir?

Las lesiones más habituales atribuibles al exceso de entrenamiento son las fracturas de estrés (una fisura delgada debido a una fuerza repetitiva, normalmente causada por el sobreuso), las epifisiolisis (fracturas de cartílago), las lesiones por sobrecarga sobre todo de tipo músculo-tendinosas, los esguinces… Además, las osteocondrosis y las roturas de ligamento cruzado anterior han experimentado un incremento importante en los últimos años. De hecho, informes de expertos en lesiones de ligamento cruzado anterior en niños y adolescentes, como el estadounidense Peter Fabricant, dejan claro que estas dolencias «en gran parte se deben al aumento de actividad deportiva competitiva, entrenamientos y competiciones todo el año», apunta Juan Manuel Blanco.

La clave para evitar lesiones es dosificar los entrenamientos, tanto en tiempo como en carga de trabajo

La buena noticia es que las lesiones son evitables, en gran medida. ¿Cómo? La clave está en dosificar los entrenamientos, tanto en tiempo como en carga de trabajo. Si existe un trabajo de preparación física «adecuado y encaminado a la prevención de lesiones» es muy probable que baje su número.

Tobillo esguince

Imagen: Jarmoluk

¿Cuánta actividad física es saludable para un niño?

Formar parte del equipo de fútbol, baloncesto o judo del colegio es muy recomendable para cualquier pequeño, y a la mayoría les encanta hacer deporte. Sin embargo, se debe entrenar «en su justa medida». ¿Cuál? ¿Cuánto tiempo debería entrenar un niño? El experto señala que «entre dos y cuatro horas semanales estaría entre lo recomendable».

Sin embargo, añade que más importante aún es que no se realicen entrenamientos más físicos, de fuerza o de grandes impactos hasta la llegada del llamado «cierre fisario» (la desaparición de los cartílagos de crecimiento). Aunque depende de la maduración esquelética de cada adolescente, este cierre ocurre por encima de los 16 y 18 años, como regla general.

Además, según los médicos, es fundamental que los entrenadores deportivos que trabajan con menores tengan un conocimiento básico del crecimiento y desarrollo infantil y que apliquen esta información al diseñar entrenamientos para niños.

Decálogo para reducir las lesiones por sobreentrenamiento

Para realizar deporte de manera saludable y conseguir reducir las lesiones entre los niños, la Asociación Americana de Pediatría propone seguir estas pautas:

  1. Tener tiempo libre durante la semana, sin entrenamiento. Con dos o tres días sin entrenar, el cuerpo puede recuperarse.
  2. Utilizar la equipación adecuada para el deporte en cuestión, con los protectores que sean necesarios: botas que cubran el tobillo en baloncesto, casco en equitación, espinilleras en fútbol…
  3. Realizar calentamiento siempre, antes del entrenamiento y durante el mismo, al cambiar de actividad.
  4. Estirar al terminar el entrenamiento.
  5. Hacer pequeños descansos durante el entrenamiento.
  6. Incrementar de forma gradual la carga de entrenamiento y reducirla si se cambia de superficie.
  7. Parar si se siente dolor, ya sea durante un entrenamiento o en un partido, prueba o competición. Continuar solo empeora el problema.
  8. Alimentarse de manera adecuada, y en especial antes de hacer deporte.
  9. Beber antes, durante y después de realizar una actividad deportiva. Mantenerse hidratado es esencial.
  10. Prestar atención al estrés y la carga que para un niño puede suponer entrenar y competir.
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