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Conoce por qué debes bailar en casa con tu bebé y cómo debes hacerlo

Bailar proporciona a los bebés importantes ventajas físicas, psíquicas y anímicas, por lo que no debes descuidar esta práctica en casa. Te contamos algunos consejos para hacerlo bien

bailar en casa con hijo Imagen: nastya_gepp

El confinamiento en casa ha hecho que tengamos un poco más de tiempo para disfrutar no solo de la familia, sino también del cine y la música. Una oportunidad para aprovechar también con nuestro bebé, ya que la reacción del movimiento de estos peques ante la música es una tendencia innata que experimentan casi desde su nacimiento. Hay investigaciones que demuestran que esta capacidad espontánea para bailar es una respuesta directa al ritmo que acompaña a cualquier melodía y que provoca satisfacción en ellos cuando se realiza bien. Pero, además de influir en su estado de ánimo, el baile es una actividad que aporta diferentes beneficios físicos y psíquicos a los pequeños, como también ocurre en los adultos.

La espontaneidad del baile en los bebés

Desde muy corta edad, es posible apreciar en los bebés una reacción que se traduce en movimiento cuando escuchan sonidos musicales. Estas primeras manifestaciones del baile en los hijos tan pequeños pueden sorprender a muchos padres, pero no son algo extraño ni fuera de lo habitual.

Según los datos que se desprenden de la  investigación de Marcel Zentner, del departamento de Psicología de la Universidad de York (Reino Unido) y Tuomas Eerola, del Finnish Centre of Excellence in Interdisciplinary Music Research de la Universidad de Jyväskylä (Finlandia), los bebés nacen con una tendencia innata a moverse rítmicamente en respuesta a la música.

Tras realizar pruebas experimentales con 120 niños de entre 5 meses y dos años, los responsables del estudio concluyen que es el ritmo, y no la melodía de la música, el que provoca esta reacción espontánea. De hecho, ante un ritmo más acelerado, los pequeños responden con movimientos más rápidos y, cuando el ritmo es más templado, el movimiento disminuye también. Esta sincronización natural en el bebé les produce además una gran satisfacción, puesto que, tal y como demuestra la investigación, existe una apreciable correlación entre la mayor habilidad del niño para sincronizar sus movimientos con la música y la duración de su sonrisa mientras se mueven.

Beneficios del baile en los niños

  • Bailar, un buen ejercicio: con el baile, los niños realizan un excelente ejercicio cardiovascular. Además de favorecer su desarrollo muscular, les permite avanzar en aspectos claves de su crecimiento, como el equilibro o la flexibilidad.
  • Mejora de la psicomotricidad gruesa: la búsqueda innata de la coordinación entre el ritmo de la música y su cuerpo favorece su desarrollo psicomotriz, la coordinación mediante la disociación y asociación de movimientos, el sentido del equilibro y la destreza corporal en general.
  • Desarrollo de la memoria y la creatividad: a medida que crece, se puede enseñar al pequeño, o idear con él, pasos sencillos y movimientos repetidos que acompañen a una determinada melodía, de modo que cada vez que escuche esa canción deberá recordarlos y poner en marcha así su capacidad de memorizar.
  • Mayor conocimiento de su cuerpo: los movimientos que se producen con el baile permiten al bebé alcanzar un mayor conocimiento de su esquema corporal y de la evolución de sus capacidades en cada momento.
  • Ayuda en la socialización: el momento del baile es también una buena ocasión para estrechar sus relaciones con otros niños. Bailar de forma conjunta canciones y melodías conocidas, y sincronizar los movimientos de unos con otros, ayuda a crear un vínculo especial con los demás niños y favorece la capacidad de socialización de los pequeños.

Consejos para bailar con los niños

  • Guíelo en sus movimientos. Ya sea en brazos o si le coge de las manos, el adulto puede enseñar al bebé a sincronizar de forma más exacta sus movimientos con el ritmo musical.
  • Cuando son muy pequeños, se pueden colocar en una mochila portabebés para hacerles partícipes del baile y del ritmo del padre o de la madre de una forma cómoda y sencilla.
  • Realizar movimientos específicos que les ayuden a sincronizar su cuerpo con el ritmo de la melodía para que lo imiten: tocar las palmas, chasquear los dedos o llevar el ritmo con un pie.
  • Inventar coreografías sencillas que les ayuden a estimular su memoria. Se puede empezar con dos o tres pasos sencillos e incrementar poco a poco la dificultad.
  • Utilice una música adecuada al estado de ánimo del bebé. Si está muy nervioso o alterado, es recomendable optar por una melodía más tranquila que ayude a relajarle. Si por el contrario está recién levantado y hay que ponerse en marcha, se puede elegir un tema con un ritmo más acelerado, que ayude a estimularle.

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