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Arreglar las puertas de los armarios

Los problemas para abrir y cerrar las puertas de los armarios se pueden deber al deterioro de los herrajes o de la propia madera

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 13 enero de 2005

El primer síntoma del paso del tiempo en un armario, por lo general, se observa en sus puertas: empiezan a dar problemas para abrir o cerrar. Estos inconvenientes se pueden deber al deterioro de sus herrajes o en la propia madera, y según su gravedad son más o menos sencillos de resolver. Este artículo explica cómo actuar ante los problemas en los herrajes de los armarios, los daños en los agujeros de los tornillos y otras contrariedades de mayor importancia.

Problemas en los herrajes de los armarios

El paso del tiempo y el continuo uso de los armarios, sobre todo por el constante abrir y cerrar de sus puertas, hace que sus sistemas de bisagras y herrajes acaben por deteriorarse. A menudo, además, no son los propios goznes los que se dañan, sino la madera que los sujeta. ¿Qué soluciones se puede encontrar? Se detallan a continuación.

Si una parte de la bisagra se ha roto, hay que evaluar el daño para saber si se puede reparar o hay que sustituir la pieza o todo el herraje

Si el problema está en la bisagra, habrá que evaluar en concreto en qué consiste y si se puede reparar o es necesario cambiar la pieza. El caso más simple es aquel en el que la puerta se traba o hace demasiado ruido, debido a que el mecanismo está demasiado seco, oxidado, etc. En este caso, habrá que aceitar los resortes y demás partes del herraje. Es probable que, para alcanzar todos los fragmentos que componen el sistema, haya que extraerlo del mueble, desarmarlo, lubricarlo y luego volverlo a armar e instalar.

También es posible que alguna parte del mecanismo se haya roto. En tal caso, la resolución del problema es un poco más difícil, ya que corresponderá evaluar si se puede reparar la pieza dañada, si es necesario sustituirla por otra o si lo que hay que suplir es toda la bisagra. Como son muchas las posibilidades, es difícil establecer un criterio común, pero sí es aconsejable solucionar el problema lo antes posible, para evitar que se agrave y genere peores consecuencias (accidentes domésticos, mayores costos de reparación, etc.).

Agujeros en la madera del armario

Si el problema está en la madera, lo más normal será que el agujero del tornillo haya cedido, que eso afloje la bisagra y provoque que la puerta se trabe al abrir o cerrar o que haga ruidos extraños y desagradables. Para repararlo, es necesario retirar todas las partes metálicas del herraje y luego rellenar el agujero con masilla epoxi, o con una mezcla de cola y virutas de madera, si el hueco es muy grande. Después hay que dejar secar bien.

Una vez secado el relleno, hay que rehacer el agujero para poder volver a introducir el tornillo. Pero se debe taladrar con una broca de menor diámetro que los tornillos, y la profudidad también debe ser menor a la longitud de este último. Esto es con el fin de que, después de introducir el tornillo, se pueda lograr una mejor sujeción, ya que la rosca hará su propio camino en el interior de la masilla y quedará de esa forma más afirmada.

Problemas más graves

Si la puerta de un armario da problemas para cerrar o abrir pero los herrajes no están dañados, es probable que el inconveniente sea más grave y afecte a toda la estructura del mueble. Es decir, es posible que una o varias «paredes» del armario estén curvadas o que el mueble se haya inclinado hacia un lado, de tal modo que sus ángulos ya no sean rectos. En cualquiera de estos casos, la solución no es sencilla para el aficionado y, a menudo, tampoco para los especialistas, ya que si la madera está dañada, en muchos casos no queda otra alternativa que cambiarla.

Si el problema es que el mueble se ha inclinado hacia alguno de los lados, existe la posibilidad de desarmarlo, limpiarlo y luego volver a montarlo, reforzando sus uniones con clavos y cola nuevos. En esta ocasión, será fundamental hallar la causa que ha originado el deterioro anterior, para solucionarla y evitar que se repita.

Otra solución, provisoria y que no siempre queda bien, es limar o lijar la puerta para adecuarla a la forma del marco y que de ese modo se pueda abrir y cerrar. Después habrá que barnizar o pintar la parte lijada, para que el resultado de esta operación no altere demasiado el aspecto del armario.

Si una o más tablas están curvadas, agrietadas o muy deterioradas, se puede evaluar su reemplazo por otras similares pero en buen estado para poder dar una nueva vida al mueble. Pero en ese caso habrá que considerar si compensa el gasto en los repuestos o si bien no conviene adquirir un mueble nuevo.

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