El amarillo, armonía y luminosidad en cada estancia

Su amplia gama de tonalidades es recomendable para el acondicionamiento de dormitorios, salones y cocinas
Por mediatrader 26 de septiembre de 2002

El amarillo está encuadrado dentro de los colores cálidos, que en general proporcionan luminosidad a la estancia y a la vez, consiguen dar el efecto de amplitud a las habitaciones. En otro orden de clasificaciones, este color es considerado un tono provenzal, ya que se trata de un color primario, típico del Mediterráneo, muy recurrido para dar calidez a estancias frías.

Así que la elección del amarillo como color predominante en un habitáculo es una apuesta segura. Aunque es recomendable tener muy claro qué gama de amarillo se va a emplear, con el fin de combinarlo correctamente con otras tonalidades.

En su versión cálida, el amarillo es muy sencillo de combinar. Esta gama resulta idónea para la recreación de ambientes relajantes y acogedores, muy apropiados para estancias como dormitorios y salones. Algunas combinaciones que le favorecen son con el verde y el blanco, sobre todo en lugares como cocinas, ya que confieren una mayor luminosidad a éstas. Aunque arriesgado, el verde esmeralda también puede funcionar muy bien a su lado. Otras propuestas más discretas aparecen en la mezcla con grises suaves, castaños y verdes pálidos.

En sus tonos fríos, es decir, cuando el amarillo se acerca a los verdes, es especialmente útil para darle luminosidad a habitaciones oscuras, a la vez que dará sensación de amplitud a las mismas. Si las piezas del mobiliario son de madera de fresno o roble, más oscuros que el pino, éstas sintonizarán con el color de las paredes, creando un conjunto en perfecta armonía. Esta variedad de amarillo combina bien con los malvas rojizos y los grises pálidos y azulados, que junto con un toque de blanco en techos o molduras ayudará a suavizar el ambiente.

En su versión más fría, casi metálica, queda bien al lado del plástico negro y el cromo. El amarillo en tonos pálidos u oscuros, luce bien junto a tonalidades frías de azul, de gris y de blanco.

En definitiva, la utilización del amarillo en sus diferentes variedades es recomendable para los dormitorios porque crea un ambiente relajado, que facilita el descanso de sus inquilinos, además de ser un color especialmente aconsejable para dar luminosidad a las cocinas.