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Elegir el taladro más apropiado

Saber qué taladro se adecúa más a las necesidades depende de varios factores, entre los que destacan potencia y versatilidad

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 23 septiembre de 2004

En el momento de elegir el taladro más conveniente, se deben considerar varios elementos. Entre ellos, figuran si el taladro tiene cable o funciona con batería -sin necesidad de que esté enchufado-, la potencia, si cuenta o no con sistema de percusión, tamaño, peso y velocidad de giro. Hay incluso modelos con sistema de aspiración de polvo incorporado, aunque también hay trucos para reducir la cantidad de polvo que se genera al realizar una perforación.

Elegir un taladro: uso y presupuesto

Si bien hay muchos modelos distintos de taladros, desde los antiguos mecanismos manuales hasta los de columna típicos de las fábricas, el más común en el hogar es el eléctrico y portátil, un gran aliado para realizar agujeros en la pared, el techo o cualquier mueble. Pero también este modelo cuenta con variantes: mayor o menor potencia, con cable o inalámbrico, con sistema de percusión o sin él. La elección dependerá del uso que se le dé y del presupuesto con el que se cuente.

Los taladros con batería, que no necesitan estar enchufados a la red eléctrica para funcionar, tienen la ventaja de la autonomía y comodidad. Con ellos, no es necesario contar cerca con una toma de corriente o un alargador. El lado negativo de estos equipos es su menor potencia: son aptos en general para trabajos hogareños, pero no valen para perforar materiales duros ni para tareas profesionales.

El tamaño es importante para saber si se podrá usar el taladro en rincones pequeños de la casa

El sistema de percusión añade movimiento a la broca: además de girar, realiza un movimiento de vaivén, necesario para perforar materiales más duros, desde baldosas y ladrillos hasta hormigón, piedra, etc. También está recomendado, como la mayor potencia, para trabajos más exigentes.

Otro elemento importante es el tamaño, en particular, la distancia entre la punta del portabrocas hasta la empuñadura, ya que de ella dependerá que pueda usarse en recovecos y rincones pequeños de la casa. Relacionado con el tamaño destaca el peso: como el lógico, cuanto más pesado resulte el taladro, menos cómodo será su manejo y manipulación.

Otras funcionalidades de los taladros

Además de los anteriores, todavía hay más parámetros que se deben considerar. Uno de ellos es la velocidad de giro de la broca, que debe ser más lenta para materiales duros, como el hormigón o la piedra, y más rápida para blandos, como madera o plástico. Si el uso que se dará a la herramienta incluye materiales diversos, habrá que evaluar su versatilidad también en este sentido.

Algunos taladros, además de perforar, permiten serrar, pulir, lijar, fresar y esmerilar

Otro elemento es la posibilidad de usar el equipo para otras funciones, además de perforar. Los más básicos no ofrecen otras prestaciones; otros permiten ajustar o desajustar tornillos -el taladro debe tener sistema de giro en ambas direcciones- y los más completos también deben serrar, pulir, lijar, fresar, esmerilar o amolar cualquier pieza.

Por supuesto, también influye la variante del precio. Hay muchas marcas de taladros eléctricos y el coste no solo varía en función de las prestaciones y los detalles mencionados, sino también de la calidad. En el mercado se pueden encontrar estos artículos desde una base de 20 euros, hasta 300 euros o más.

Trucos para ensuciar menos al taladrar

Algunos modelos de taladros incluyen un sistema de aspiración de polvo, casi un lujo para una tarea que desde siempre exigió una buena limpieza posterior de la zona donde se ha realizado. Este sistema integrado en el equipo puede ser otro factor para tener presente en el momento de elegir el taladro más adecuado, pero hay algunos trucos para reducir la cantidad de polvo que se desparrama al taladrar y, por lo tanto, tiempo y esfuerzo de limpieza.

Cuando se va a realizar un agujero en la pared, conviene colocar en la parte inferior del lugar donde se hará la perforación un sobre abierto o un trapo humedecido. De esta forma, la propia gravedad hará que las partículas de polvo caigan sobre ellos y permanezcan dentro del sobre o adheridas al trapo por efecto de la humedad.

Otra forma exige un poco más de técnica. Consiste en el uso de una aspiradora, encendida al mismo tiempo que el taladro para recoger el polvo mientras se realiza la perforación. En este caso, la persona que maneje el taladro tendrá que contar con la ayuda de alguien que haga lo propio con la aspiradora o bien con la habilidad suficiente para operar ambos aparatos a la vez, uno con cada mano.

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