Evitar que la puerta roce

Se pueden evitar esos ruidos tan molestos
Por EROSKI Consumer 11 de julio de 2001

En primer lugar se debe averiguar que parte de la puerta es la que roza. Para ello, se coge una tiza y se pasa por el canto de la puerta, cerrándola y abriéndola varias veces. De este modo, se puede comprobar qué parte es la que roza, ya que los lugares donde haya desaparecido la tiza son los que rozan. A continuación, sólo hay que cepillar esas partes para acabar con este problema. Para ello se recomienda emplear una lija o mejor aún, una lijadora. Si no se sabe cómo hacerlo lo ideal es pedir consejo a un experto en bricolaje.