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Los males de la tradescantia y la forma de remediarlos

Las hojas y flores marrones denotan un exceso de iluminación o un defecto de riego

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 24 junio de 2004

La tradescantia es una planta muy fácil de cuidar, lo que la hace muy popular, pero también puede enfermar y requerir cuidados especiales si no se atiende adecuadamente. Esta planta es perfecta para adornar cualquier estancia, por su aspecto de planta colgante. Donde mejor se conserva es en una maceta de barro, y necesita una tierra bien drenada y rica en humus.

Por ejemplo, si sus hojas se deforman y presentan un aspecto pegajoso posiblemente estará siendo atacada por el pulgón verde, plaga que se podrá eliminar fácilmente recurriendo a un insecticida sistémico.

El exceso de sol provoca que las puntas de las hojas de estos ejemplares adquieran una tonalidad marrón, por lo que será conveniente apartarlos del sol directo. Si se encuentran cerca de una ventana, el efecto lupa acrecentará el poder calorífico del sol, por lo que será recomendable filtrar sus rayos con una cortina. Si ya se encuentran enfermas, la solución radica en cambiar las tradescantias afectadas de ubicación y retirar las hojas marrones para que no afeen su aspecto.

Si son las hojas de sus flores las que están completamente marrones, la planta requerirá más agua. Por ello es conveniente regar con mayor frecuencia y aumentar la humedad ambiental colocando el tiesto sobre un plato con guijarros y pulverizarla de vez en cuando.

Por el contrario puede suceder que las hojas estén completamente verdes debido a un exceso de abono, un defecto de luz o la conjunción de ambas causas. Para solucionarlo será aconsejable despuntar las hojas verdes, dejar de abonar y llevarla a un lugar más iluminado.

Los tallos de la tradescantia también pueden convertirse en un foco de problemas. Si son muy alargados y sus hojas están muy separadas puede ser debido a múltiples factores, entre los que destacan una nutrición inadecuada, un sustrato muy seco o una iluminación insuficiente. Si el ejemplar no tiene problemas de riego se puede trasladar a una zona más iluminado y abonarlo, si se encuentra en época de crecimiento o floración.

Si la base de los tallos no presenta hojas puede ser debido a la vejez del ejemplar o bien a un abono, iluminación o riego insuficientes. Si se trata de un ejemplar joven será conveniente rectificar los cuidados. Si, por el contrario, se trata de uno viejo, la mejor opción radica en esquejarlo y tirar la planta madre.

Características y necesidades

Con todo ello, la tradescantia es una planta herbácea perenne, de tallos nudosos y delgados. Muestra un follaje de un colorido verde-violeta, carente de pecíolo, y de múltiples formas según la especie, de entre las cerca de cien existentes.

Entre las múltiples especies existen variedades, rastreras, colgantes e incluso trepadoras. Por ejemplo la tradescantia zebrina es un ejemplar rastrero, pero al que puede tratarse como trepador, ya que crecerá verticalmente si se le proporciona los asideros necesarios.

Las delicadas flores de la tradescantia presentan una curiosa forma de mariposa y abarcan una gama cromática que va desde el blanco hasta el azul o el púrpura. Estos ejemplares, perteneciente a la especie de las commelináceas, son oriundos del norte y del centro de América.

Requieren un sustrato ligero y que debe de encontrarse convenientemente abonado para facilitar su crecimiento. La fórmula más acertada para estos ejemplares consiste en abonar quincenalmente con un producto compuesto de extractos de algas marinas en los meses que abarcan la primavera y el verano. Puede resultar bastante adecuado cortar los tallos que se alarguen en demasía, para mantener la base frondosa en lugar de disponer de ejemplares excesivamente altos.

A lo largo del verano, la tradescantia requiere agua en abundancia y es importante mantener el cepellón siempre húmedo para evitar que las altas temperaturas terminen por secar la parte aérea. Por el contrario, a lo largo del invierno, resultará recomendable disminuir considerablemente la cantidad de riego, procurando mantener fresco el suelo, pero sin llegar a encharcarlo.

Respecto a sus necesidades de iluminación, son ejemplares que pueden llegar a desarrollarse sin problemas tanto en lugares luminosos como a la sombra, por lo que se podrán plantar en el lugar del jardín que más convenga.

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