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Reparar los azulejos flojos

Si se encuentran azulejos flojos en una pared, conviene repararlos cuanto antes, para evitar que se deterioren más y que causen daños en las baldosas de alrededor

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 16 enero de 2002
Img reparar azulejos list Imagen: Little Hippo

Los azulejos se pueden aflojar por varias causas: el propio desgaste del paso del tiempo, una mala instalación original o excesiva humedad, tanto en el ambiente como por tuberías internas de la pared. La técnica para repararlos es sencilla. Este artículo detalla la importancia del mantenimiento del alicatado y cómo quitar y volver a pegar las baldosas.

El mantenimiento del alicatado

Una pared alicatada necesita trabajos de mantenimiento sobre todo para conservar su buen aspecto, ya que el paso del tiempo deteriora su color, texturas, etc. Pero no es solo un problema visual. También el cemento (o el material que se haya utilizado para pegarlo) se desgasta y puede ocasionar que un azulejo se afloje y termine por caerse. En ese caso, el daño no será solo de imagen, sino que habrá roturas, tanto de la propia pieza despegada como de las baldosas que estén alrededor, del suelo sobre el que caiga, etc.

Conviene realizar revisiones periódicas para comprobar el estado de los azulejos

Además, cuando un azulejo comienza a aflojarse, tiende a despegarse cada vez más. Esto afecta a las juntas, lo cual a su vez compromete las piezas de alrededor... Es decir, una especie de círculo vicioso que, cuanto antes se interrumpa, mejor.

Por ese motivo, conviene realizar revisiones periódicas para comprobar el estado de los azulejos, sobre todo para ver si hay alguno flojo. Si se detecta uno en tales condiciones, lo mejor será arreglarlo antes de que el daño se agrave y sus consecuencias pudieran empeorar. La reparación consiste en un sencillo procedimiento, que se detalla a continuación.

Quitar los azulejos flojos

La forma más sencilla de comprobar si un azulejo está flojo es dar pequeños golpes sobre el alicatado con una pieza de madera, o con el mango de alguna herramienta como una espátula o una paleta. La mayoría de las baldosas desprenderán un sonido apagado, sin ecos, pero cuando los golpecitos se efectúen sobre una que esté floja, sonará distinto, como hueco. Esa es la señal necesaria.

Si hay una pérdida en una tubería de agua de la pared, hay que repararla cuanto antes, ya que esto ocasiona que se despeguen los azulejos

Los azulejos pueden aflojarse debido al desgaste propio del paso del tiempo, pero también porque no hayan sido colocados de manera correcta o por la existencia de humedad en la pared, la cual puede provenir a su vez de un clima general muy húmedo o de algún desperfecto en las tuberías internas de la pared. Es conveniente revisar esta última cuestión antes de proceder con la reparación, ya que si se ajusta la baldosa pero no se soluciona el problema de fondo, el alicatado volverá a deteriorarse.

Detectado el azulejo flojo, hay que retirarlo. Si no presenta mayores daños, conviene actuar con sumo cuidado, con el fin de evitar que se rompa y volver a emplear la misma pieza. Si está rota o demasiado desgastada, lo aconsejable será sustituirlo.

Para quitar la baldosa, las herramientas idóneas son un cortafríos o, en su defecto, un destornillador lo más grande posible. Con el borde recto de la herramienta apoyado sobre las junturas del azulejo en cuestión, se aplican golpes suaves en el extremo opuesto, de modo que se quita el material que todavía lo mantiene unido a la pared. Cuando la ranura sea lo bastante grande como para que quepa la punta de la herramienta, se introduce esta y se hace fuerza a modo de palanca. En todos estos pasos hay que extremar las precauciones y evitar forzar de manera excesiva, para que la pieza no se rompa. También, por supuesto, estar precavidos para que, al despegarse, no se caiga al suelo.

Volver a pegar los azulejos

Antes de volver a colocar el azulejo despegado (o de colocar uno nuevo), hay que preparar la superficie sobre la que ha de pegarse. Se debe limpiar bien: es importante retirar todos los restos del cemento seco y de polvos y partículas que permanezcan allí. También, por supuesto, debe estar libre de grasas u otras clase de suciedad, y bien seco. De este modo, el nuevo cemento se adherirá mucho mejor a la pared.

Después de volver a pegar las baldosas que estuvieran flojas en una pared, y si fuera necesario de reemplazar las dañadas, es conveniente aplicar lechada (es decir, una mezcla de agua con cal, cemento o yeso en pocas proporciones) sobre las juntas recién reparadas. El riesgo, tanto al aplicar la lechada como al hablar en general de los azulejos nuevos, es que en esas partes se note mucho la diferencia con respecto a las zonas que queden sin tocar. En relación con este tema, lo que se puede hacer es usar un colorante para la lechada (existen productos específicos) con el objetivo de darle el tono más adecuado.

Por lo demás, queda esperar a que el tiempo haga “su trabajo” y desgaste un poco los azulejos y las juntas nuevas, lo suficiente como para que el contraste entre estos y las partes antiguas no resulte tan evidente.

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