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Comprar oro en Internet

La adquisición en la Red permite ahorrarse los costes de transporte, seguro y de pago contra reembolso

El oro se ha establecido como una inversión refugio tras el estallido de la crisis financiera: en busca de posiciones seguras, los grandes capitales de todo el mundo han recurrido al metal amarillo para capear el temporal bursátil. Así, la onza llegó a un récord de 1.030,8 dólares en marzo de 2008, para luego caer a menos de 700 dólares a fines de octubre y reescalar hasta el cierre de esta edición a 814 dólares la onza. Esto quiere decir que una persona que hubiera entrado en el mercado del oro en el mes de enero habría obtenido a esta fecha alrededor de 12% de revalorización de su capital, un rendimiento muy superior que las tasas de interés que ofrecen los bancos.

Alta revalorización

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Hasta mediados de 2008 el número de particulares españoles que adquirió oro se había multiplicado por cuatro en un año, pero no todo es brillo en el momento de comprar oro físico. Factores como la cotización, el transporte, los cánones de seguro, los modos de pago y los costes de almacenamiento cuentan mucho a la hora de decidir la mejor manera de comprar. Además de las casas de compraventa en la calle, el mercado de este metal se ha puesto al día empleando la Red como medio de transacción, lo que impone el desafío de conocer el procedimiento para realizar una inversión exitosa y libre de riesgos.

Procedimiento

El oro de inversión que algunas empresas españolas ofrecen en sus páginas web puede ser en forma de lingote o de monedas de distintos gramos. Allí pueden verse las imágenes y conocer los precios según la cotización del día. Algunos productos disponibles en la Red son:

  • Lingote de 1 kg de peso, de 116,5 x 51 x 9,5 mm, una pureza de 999,9/1000: 20.944 euros.
  • Lingote de 0,500 kg de peso, 91 x 41 x 7,6 mm e idéntica pureza: 10.573 euros
  • Lingote de 100 g de peso, 49,65 x 28,85 x 4,00 mm y la misma pureza: 2.206 euros
  • Lingote de 20 gr, 40,35 x 23,25 x 1,2 mm, e igual pureza: 494 euros.

La modalidad de compra en la Red -aunque sencilla y con ciertas ventajas-, exige conocer el procedimiento para comprar sobre seguro y sin sobresaltos. El envío y la recepción de pedidos se realizan por completo de manera electrónica: el cliente carga sus datos personales, su número de cuenta (si elige pagar por transferencia) y solicita la cantidad de oro en lingotes o monedas que desea. A partir de aquí, las empresas -a veces de manera inmediata, a los dos o tres minutos de solicitar el producto en la web- llaman a los clientes antes del envío para confirmar que efectivamente desean comprar y no han cambiado de idea, y que entienden el valor total.

En la compra de oro no hay contrato, sino una factura comercial que es documentación fiscal

Esto se hace así ya que muchas veces la gente se despista cuando se le comunica el importe final. La confusión más corriente es entre el precio por onza y por gramo, “pero son problemas que quedan zanjados con una llamada de no más de dos minutos antes del envío efectivo del oro”, como afirman desde el departamento de ventas de una conocida empresa de compraventa por Internet. De esta manera se confirman todos los artículos, se comunican los gastos de envío si los hay y de qué manera se va a recibir el pedido: transporte, tiempos de entrega, etc. Así, sólo resta esperar la llegada del oro.

En la compra de oro de inversión, bien sea a través de la web o en la tienda, no se firma contrato, sino una factura comercial que el cliente recibirá en su domicilio con la mercadería. Conservar esta factura -exenta de IVA por ley, como toda compra de oro-, es importante para transportes posteriores del oro (ya que certifica la posesión legal del metal), para venderlo, y, además, es documentación fiscal que el comprador debe conservar por sus obligaciones tributarias.

Precios

Según los datos recabados, la mayoría de los pedidos de los particulares por Internet se mueve en el baremo de entre 1.000 a 10.000 euros. Algunas de estas empresas funcionan con los precios de la cotización de oro del mercado de Londres; de esta manera, se ofrece una cotización al minuto, ya que los precios tanto de compra como de venta pueden oscilar varias veces al día. El precio final se confirma con la llamada telefónica que realiza la empresa, y puede variar en caso de que el cliente efectúe el pedido fuera del horario de apertura del mercado de cotizaciones, que algunas páginas hacen coincidir con el horario de la tienda virtual. Si el cliente hace una oferta de compra o de venta fuera del horario de apertura, la cotización real será la de la apertura del mercado del día siguiente, que la empresa debe comunicar antes de cerrar la operación con el fin de evitar confusiones.

Hay que tener en cuenta que las cotizaciones son al minuto para no llevarse sorpresas a la hora de recibir y pagar

Es importante asegurarse de que las empresas que declaran cotizar al minuto con referencia a algún mercado y publican los precios de sus productos en la web mantienen el precio si el pedido se realiza cuando la tienda está abierta: las más serias aseguran que ese precio es el final incluso si se cierra la operación de manera telefónica al poco tiempo y la cotización sufrió algún cambio. No obstante, esto “generalmente no ocurre ya que la oscilación de los precios no es tan abrupta”, según aclaran desde una empresa dedicada a tal actividad.

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