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Evitar malvender un valor en Bolsa

Las fórmulas varían en función del perfil del inversor y de su necesidad de liquidez

Uno de los pasos más delicados en todo proceso bursátil consiste en decidir cuál es el mejor momento para comprar una acción. Pero más difícil aún es tomar la decisión sobre el momento de la venta, ya que esta operación determinará la rentabilidad de una operación y sus consecuencias.

Minimizar pérdidas

/imgs/2008/04/turbowarrants.articulo.jpgLa indecisión ante una operación que “sale mal” puede llevar a muchos pequeños y medianos inversores a quedar “enganchados” en un valor. Pero también a tomar de manera precipitada la decisión de venta cuando se está en posición de plusvalías, es decir, cuando se está ganando dinero. Una de las estrategias para impedirlo es minimizar las pérdidas y maximizar las ganancias; el caso más claro es el de las acciones que secompran a un determinado precio para venderlo después con una ganancia del 5%, 10%, o como mucho del 15%. De acuerdo a este método nunca se obtendrán notables revalorizaciones (como las experimentadas en la década de los 90 o en el período 2003-2007 en los que los principales valores de la Bolsa se revalorizaron en dos dígitos), pero se evitarán pérdidas en cada operación, o caer en posiciones tan peligrosas como las que representa la renta variable en estos momentos, con algunos títulos cuyos precios han descendido más del 80%.

Soslayar una mala venta

La estrategia del inversor fracasa siempre que se producen minusvalías, pero hay casos en que se pueden evitar o, al menos, minimizarlas. Para ello basta con tomar una serie de precauciones de fácil aplicación para cualquiera que invierta en la renta variable. Las fórmulas, sin embargo, varían en función del perfil del inversor y su necesidad de liquidez. Detectar el grado de liquidez es muy importante, pues los ahorradores que necesiten una inyección de dinero probablemente se verán arrastrados a realizar una mala venta, mientras que los que hayan invertido un capital disponible para varios años dispondrán de un menor margen de error.

La decisión de venta determina la rentabilidad o no de una operación y en qué magnitud se va a concretar

En el caso de los ahorradores con ciertas necesidades económicas, lo deseable es invertir la mínima cantidad de dinero, y siempre en valores seguros y estables que “protejan” su apuesta. De esta forma, en caso de que las necesidades obliguen a vender los títulos las minusvalías no serán exageradas, lo que sucedería, en cambio, con inversiones millonarias o con deseos de obtener rápidas ganancias, que pueden inducir al inversor a optar por valores especulativos o “chicharros”, cuya oscilación en su cotización es del 20% en cada sesión bursátil. Por el contrario, quienes dispongan de una mayor capacidad económica tienen el factor tiempo a su favor, ya que, en caso de que la inversión no se desarrolle por los derroteros previstos, podrán esperar a que la cotización de su valor pueda recuperar el precio de compra, y no sufrir minusvalías en su operación bursátil. Cualquier otra opción sería malvender los títulos, a no ser que hayan sido recuperados a través de los pagos por dividendo, que suelen ser de entre un 3% y un 10% anual.

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