La deuda pública pierde interés

Las previsiones apuntan que las Letras a un año en 2009 ofrecerán rentabilidades cercanas al 1,5%-2%, frente al 4% que llegaron a rentar en 2008
Por Gracia Terrón 13 de enero de 2009
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La rebaja de los tipos de interés está dejando a los inversores sin alternativas de inversión seguras y, a la vez, rentables. Sin ir más lejos, la deuda pública, que en 2008 se elevó como la opción más atractiva para los inversores menos arriesgados, está rebajando a marchas forzadas su interés. En Estados Unidos, por ejemplo, el Tesoro Público ha llegado a colocar Letras a uno y tres meses a un tipo de interés cero, es decir, sin rentabilidad. En Europa, mientras que el año pasado se llegaron a emitir Letras a un año por encima del 4%, en la actualidad apenas se sostienen por encima del 2%. Los expertos opinan, además, que la rentabilidad seguirá cayendo al compás de las nuevas caídas que se esperan para el precio del dinero. En la actualidad, los tipos oficiales se sitúan en Europa en el 2,5%, pero algunas casas de análisis prevén que en los próximos meses caerán hasta el 1,5%. Su repercusión será negativa sobre los activos de renta fija a más corto plazo.

Seguridad frente a rentabilidad

Muchos inversores han girado la vista de forma compulsiva en los últimos meses hacia los activos de deuda pública, considerados los instrumentos de inversión más seguros. En medio de una profunda crisis económica, la renta fija gubernamental (Bonos y Letras emitidos por los gobiernos) se presenta como la alternativa idónea en la que mantener el ahorro a buen recaudo. Los inversores apuestan con fuerza por estos instrumentos porque buscan seguridad, por encima de rentabilidad, como afirma José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. En ocasiones, “sólo quieren un buen custodio para su dinero y, en este sentido, los estados se pueden considerar como un guardián muy solvente”, tal y como apunta el experto. José Manuel Villamor, director de inversiones de A&G, opina que el furor por la renta fija se explica por la búsqueda de opciones ultraconservadoras, ante la desconfianza que generan instrumentos como la Bolsa o determinados productos estructurados.

Los expertos anticipan nuevos recortes en los tipos de interés de la deuda pública, que se mueve al compás del precio del dinero

En las últimas semanas de 2008, el escenario estuvo marcado por un fuerte apetito por la deuda pública. Para estar protegidos ante posibles nuevas quiebras del sistema financiero, los inversores acudieron en masa a este mercado. El aire de “crash” absoluto que se respiraba en los mercados fue lo que movió a los inversores a decantarse con los ojos cerrados por la deuda pública, según opina Alberto Matellán, director de estrategia y macroeconomía de Inverseguros, quien afirma que “tener el capital en un bono o un pagaré ha llegado a resultar más seguro que mantener el dinero en una cuenta bancaria”. En España, por ejemplo, a cierre de noviembre (último mes del que se disponen datos), el Tesoro Público tenía en circulación 345.000 millones de euros en activos de deuda española, un 12% más que al finalizar el año anterior (que finalizó con 307.000 millones de euros).

¿Hay que invertir en deuda pública?

Los activos de deuda pública siguen brillando con luz propia por la seguridad que ofrecen a los inversores. Sin embargo, su rentabilidad está cayendo en picado, por lo que no se les puede considerar un instrumento demasiado atractivo. De hecho, en las últimas subastas su interés ha superado por muy poco a la inflación (situada en el 1,5%, según datos provisionales a cierre de diciembre facilitados por el Instituto Nacional de Estadística). En España, por ejemplo, las Letras a tres meses se han emitido a un interés del 2,55%; las de seis meses, al 2,15%, y las de a un año, al 2,19%. Estos tipos contrastan claramente con los emitidos hace un año, cuando las Letras a doce meses ofrecían una rentabilidad por encima del 4%.

Los expertos anticipan, además, nuevos recortes en los tipos de interés de la deuda pública que se mueve básicamente al compás del precio del dinero. En Banesto Bolsa o en el Servicio de Estudios del BBVA estiman que los tipos oficiales en Europa se situarán este año en el 1,5%, lo que sin duda restará atractivo a los activos de deuda emitidos a más corto plazo.

En este contexto, marcado por la inflación y los tipos de interés a la baja, la pregunta que se hacen muchos inversores es: ¿conviene seguir apostando por los activos de deuda pública? La respuesta, para los más conservadores, es que sí sigue siendo una opción interesante ya que previsiblemente les permitirá, al menos, mantener su poder adquisitivo. Desde el punto de vista de la rentabilidad, otros instrumentos seguros, como los depósitos bancarios pueden resultar más llamativos, puesto que es posible encontrar todavía ofertas al 5% TAE a un año. Pero la principal diferencia que hay que tener ahora en cuenta es la seguridad.

El pago de intereses y la amortización de deuda pública están asegurados por la Constitución española

No hay que olvidar que la deuda pública es uno de los activos más seguros, dada la elevada solvencia de los emisores. En España, el Tesoro Público cuenta con la máxima calificación (triple A) otorgada por parte de las agencias de “rating”. La solvencia de los gobiernos en los países desarrollados está muy por encima de la del sector privado, como asegura Alicia Jiménez, directora de análisis de Self Trade, y en principio este argumento implica que parece muy descabellado pensar en una posible quiebra del Estado, con lo que, de entrada, el dinero invertido en deuda pública está seguro. En segundo lugar, el pago de intereses y la amortización de estos activos están asegurados por la Constitución española.

Atraídos por estos argumentos, no sorprende que el número de inversores que apuestan por la deuda pública cada vez sea mayor. A cierre de noviembre de 2008, los particulares contaban con 6.589 millones de euros invertidos en Letras del Tesoro, un 13,88% más que a cierre del ejercicio anterior. En particular, las Letras son el activo de deuda pública que más llama la atención de los pequeños inversores por sus pequeños plazos (lo que les permite disponer de la liquidez en un breve periodo de tiempo), por su seguridad y, también, porque están exentos de retención por parte de Hacienda. Se puede invertir en letras desde 1.000 euros y en múltiplos de esta cantidad.

Las otras opciones para invertir en deuda son recurrir a Bonos y Obligaciones, que se emiten en plazos que van desde los cinco a los 30 años. La principal ventaja de estos activos es que suelen ser más rentables que las Letras, ya que al emitirse a más plazo, el emisor está asumiendo un riesgo mayor. Además, en la actualidad, en el contexto bajista de tipos de interés, presentan mejores perspectivas que los activos emitidos a menos plazo. De hecho, se estima que las Letras a un año reducirán en 2009 su rentabilidad por debajo del 2%, tal y como está ocurriendo ya en Europa. Por su parte, en la última subasta, los Bonos a tres años en España se emitieron a un tipo del 2,92%, a cinco años, al 3,30% y a 10 años, al 3,95%. La diferencia en la rentabilidad puede ser de incluso la mitad en el caso de las letras a un año. Previsiblemente, las nuevas subastas se emitirán con intereses un poco más bajos, debido a la presión bajista de los tipos oficiales y a la mayor necesidad financiera del Gobierno, que ya ha anunciado una gran avalancha de deuda para los próximos meses. No obstante, son rentabilidades atractivas en la situación de incertidumbre actual.

En cualquier caso, antes de invertir, conviene conocer el peculiar funcionamiento de estos instrumentos ya que se pueden comprar de forma directa a través del Tesoro Público en sus subastas debidamente programadas o también se pueden adquirir en el mercado secundario de deuda.

Deuda hasta vencimiento

La forma tradicional y más popular de comprar deuda es hacerlo directamente a través del Tesoro Público (el mercado primario de deuda). En principio, cuando se recurre a este sistema se adopta el compromiso de mantener la inversión hasta su vencimiento (en España las Letras se emiten a tres, seis, 12 y 18 meses, los Bonos a tres y cinco años y las Obligaciones, a 10, 15 y 30 años). Todos los inversores que actúen de esta manera y mantengan su inversión hasta vencimiento pueden estar seguros de que su capital no correrá ningún riesgo porque el Tesoro garantiza el pago del cupón fijado de antemano. Es decir, si un título de renta fija (Letras del Tesoro, Bonos del Tesoro, etc.) se mantiene hasta su vencimiento, se recibirá siempre la cantidad establecida (tanto de intereses como de capital), pase lo que pase con los tipos de interés.

Si un bono a largo plazo se vende antes de la fecha de vencimiento, podrá valer menos dinero de lo que se pagó por él

Al margen de la operativa en el mercado primario, a través de las subastas del Tesoro Público, estos activos se pueden también comprar y vender en el mercado secundario de deuda cuando se desee. En este caso, para conocer la rentabilidad que se puede obtener conviene tener en cuenta varios aspectos:

  • La deuda pública es muy sensible a la variación de los tipos de interés. Si estos bajan, las nuevas emisiones valdrán menos que las que ya están en el mercado, con lo que estas últimas ganarán valor.
  • El plazo de vencimiento es determinante: a mayor plazo, existe una mayor sensibilidad a las fluctuaciones de los tipos.
  • Precio y rentabilidad mantienen una relación inversa: cuando el tipo de interés de las nuevas emisiones sube, los títulos ya emitidos pierden valor. Hay que tener presente, por tanto, que con la operativa en renta fija en el mercado secundario también se puede perder: Si un bono a largo plazo se vende antes de la fecha de vencimiento, el inversor puede encontrarse con que ese bono vale menos dinero de lo que pagó por él.

Deuda a la baja, también en Europa y EE.UU.

La caída de la rentabilidad de los activos de deuda españoles no es un hecho aislado sino que se inserta en el contexto general europeo y estadounidense. En Europa, de media, las Letras a un año presentan en enero de 2009 una rentabilidad del 1,74%, las emitidas a dos años, un 1,70%, y a tres años, un 1,78%. Hace falta echar la vista hacia los bonos a más de tres años para encontrar tipos por encima del 2%. Los bonos a cinco años europeos presentan una rentabilidad del 2,32% y los emitidos a 10 años, del 3,01%.

En Estados Unidos el panorama es mucho más desolador. La fuerte aversión al riesgo de los inversores estadounidenses ante los negativos acontecimientos producidos en el sistema financiero, las quiebras bancarias y las estafas (la última conocida a final de año y realizada por el “broker” Bernard Madoff) ha elevado al grado sumo la seguridad de la deuda estadounidense y ha dejado su rentabilidad por los suelos. Así, las Letras a uno y tres meses se han llegado a colocar a tipos de interés del 0%. Es decir, muchos inversores están invirtiendo su dinero sabiendo de antemano que no van a recibir ningún tipo de remuneración. El Tesoro estadounidense está actuando así como un mero custodio del ahorro. Y no se espera que la situación vaya a cambiar a lo largo del año. La alta demanda de letras del Tesoro de uno y tres meses muestra la importancia que tiene la calidad para los inversores, en opinión de Dave Chappell, experto del equipo de renta fija estadounidense de la gestora Threadneedle. Los rendimientos se mantendrán muy bajos durante 2009 mientras la Reserva Federal mantenga los tipos de interés cerca del 0%, según comenta el experto, quien señala que el precio del dinero de la FED estará entre 0 y 50 puntos básicos durante todo el año, y que los tipos de interés no aumentarán hasta que se invierta la tendencia en las tasas de desempleo.