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Registro de seguros de vida

Permitirá conocer a los beneficiarios su derecho a cobrar una indemnización

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 18 noviembre de 2005

Se calcula que un 10% de las pólizas de vida no llegan a cobrarse porque sus beneficiarios desconocen su existencia. Cuando se contrata un viaje, una tarjeta de crédito o un seguro para el vehículo, se suele firmar a la vez un seguro de vida del que no siempre es informado el titular. Hasta ahora, había que confiar en la buena fe de la entidad aseguradora para que informara de la existencia de esta póliza, pero a partir de la próxima primavera está prevista la puesta en marcha de un registro de seguros de vida, que obligará a las compañías a inscribir en un fichero los datos de todos sus asegurados. De esta manera, los posibles beneficiarios podrán consultarlo y conocer su derecho a cobrar una indemnización.

Finalidad del registro

En el pasado mes de octubre las Cortes españolas aprobaron la creación del tan demandado registro de seguros de vida. Una especie de fichero que será gestionado por la Dirección General de los Registros y del Notariado, y cuya finalidad es suministrar a los interesados la información necesaria para que puedan saber, con la mayor brevedad posible, si una persona fallecida tenía contratado un seguro de vida, así como la entidad aseguradora con la que lo hubiese suscrito. De esta manera, los posibles beneficiarios podrán dirigirse a la compañía para constatar si figuran como beneficiarios y, en su caso, reclamar la indemnización derivada del contrato.

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Desde las aseguradoras, la medida parece haber sido bien acogida e, incluso, se han comprometido a agilizar el proceso y facilitar todos los datos que sean necesarios. “Se trata de un instrumento que va a mejorar la calidad del servicio que las entidades aseguradoras prestan a los ciudadanos, ya que permitirá localizar a los posibles beneficiarios en aquellos seguros en los que actualmente las entidades tienen dificultades para su identificación”, aseguran desde la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa).

Por su parte, el director jurídico de la Asociación Española de Consumidores de Seguros (AECOS), Javier Polo, considera que tras la implantación del registro, prevista para la próxima primavera, se podrá subsanar uno de los problemas más habituales registrados hasta ahora, y es que “en ocasiones, el asegurado fallecía sin decir a sus beneficiarios que el seguro estaba suscrito, por lo que éstos no podían reclamar después la indemnización”. “Sin embargo -prosigue-, éste no es ni el único ni el mayor problema, ya que la póliza aparece entre los papeles del asegurado o aparece la prima en los movimientos del banco o los recibos, si se pagaba en mano. El verdadero problema aparece cuando ni siquiera el propio asegurado sabe que tiene ese seguro,El verdadero problema aparece cuando ni siquiera el propio asegurado sabe que tiene ese seguro ya que no lo contrata él de forma expresa y voluntaria, sino que viene impuesto como valor añadido al producto que realmente adquiere el asegurado, como por ejemplo tarjetas de crédito, de comercios, viajes, tarjetas de fidelización de clientes, clubs, etcétera”.

También es posible contratar una de estas pólizas cuando se firman seguros de vehículo a todo riesgo, un préstamo hipotecario o una suscripción de seguros de accidente. En estos casos, la empresa o el banco que presta el servicio actúa de tomador (quien contrata la póliza de vida) y sería quien, en caso de fallecimiento, debería informar de la existencia del seguro de vida, puesto que, tal y como explica Javier Polo, hay muchos casos en los que la aseguradora tampoco sabe que el sujeto ha fallecido y, por lo tanto, no puede informar a los beneficiarios que lo son. “Se puede pensar en una tarjeta de fidelización de clientes: el sujeto deja de consumir el producto o el servicio. No se sabe por qué, simplemente, no consume, y se le da de baja”, describe.

Estas situaciones son las que el nuevo registro trata de evitar:

  • Que el asegurado desconozca la existencia de una póliza a su nombre
  • Que las aseguradoras dejen de pagar porque nadie reclama la indemnización
  • Que los beneficiarios no reciban la prestación correspondiente.

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