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Rentabilizar el tejado mediante la producción de energía

Alquilar la cubierta de un edificio para la producción de energía fotovoltaica reporta ingresos extra a comunidades vecinales y ayuntamientos

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Altos beneficios y escaso riesgo

/imgs/2008/08/placas-azotea.art.jpgSon muchas las posibilidades de participar en una inversión de producción de energía fotovoltaica y muchos, también, sus beneficios. En España, cerca de 30 empresas ofrecen asesoramiento para tal fin tanto a industrias como a particulares, cuya participación puede abarcar desde la inversión integral del proyecto hasta la participación en sociedades de inversores. Las entidades bancarias ofrecen financiación (de hasta el 80%) para este tipo de inversiones, tomando como aval del crédito la propia instalación fotovoltaica. El sector financiero cuenta con una amplia gama de productos ligados a este tipo de inversión por su bajo riesgo, aparte de las líneas de crédito del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Industria y Comercio. Una de las maneras más ventajosas de participar en la producción de energía fotovoltaica consiste en alquilar la cubierta del edificio, que puede reportar un ingreso anual extra. Además, posibilita que la propiedad en cuestión aumente su valor en el mercado, ya que incorpora los atributos de imagen ecológica y de compromiso con el medio ambiente.

Alquilar el tejado a terceros para la realización, mantenimiento y administración de la instalación de paneles solares puede ser la alternativa de participación en el negocio con menos riesgo y múltiples beneficios, ya que no necesita ningún tipo de inversión. El aprovechamiento de este tipo de rentabilidad ya está ampliamente difundido en las zonas industriales, y ahora promotores del sector y agentes inmobiliarios salen a la búsqueda de nuevas superficies donde instalar más placas fotovoltaicas.

Precios de alquiler

La rentabilidad de arrendar una cubierta oscila entre el 5% y el 9% de la renta anual, según señalan empresarios del sector, en función de los kilovatios que se puedan instalar y de la rentabilidad total de la inversión. Los precios de alquiler, por el momento, reflejan el ajuste entre la oferta y la demanda ya que no hay tarifas preestablecidas, debido en parte al crecimiento del sector y a la multiplicidad de factores técnicos de los que depende el éxito de la operación, como el estado de la cubierta, su orientación, el aprovechamiento real de la instalación, etc.

La rentabilidad de arrendar una cubierta oscila entre el 5% y el 9% de la renta anual

Pueden encontrarse cubiertas desde 800 euros anuales por 320 metros cuadrados de superficie, y según el acuerdo que se lleve a cabo se puede optar por un ingreso mensual o por un pago anticipado. El alquiler no conlleva ningún tipo de gasto y no requiere ninguna inversión, ya que el arrendador se hace responsable del mantenimiento, la administración de la instalación fotovoltaica y el pago de todos los seguros.

Las posibilidades legales sobre las cuales se puede basar el contrato de alquiler de la cubierta para la instalación de paneles fotovoltaicos son múltiples:

  • Las partes acuerdan un pago inicial a la firma del contrato de arrendamiento, calculado en función del coste del proyecto, y un pago mensual, trimestral o anual según un porcentaje de la facturación de la instalación durante los siguientes 30 años o mientras el contrato permanezca en vigor.
  • Acordar tanto la suma inicial como los pagos siguientes con un precio fijo durante toda la vigencia del contrato, estipulado generalmente por 25 ó 30 años, el tiempo que este tipo de inversión requiere para una amortización adecuada.
  • Fijar la totalidad del precio del alquiler a un porcentaje del resultado de la producción de energía. De este modo, el arrendatario disminuye el riesgo de su inversión por si hubiera problemas técnicos o medioambientales.
  • Se puede considerar estrictamente el rendimiento de la cubierta por cada metro cuadrado aprovechable según aspectos de ubicación, orientación y sombras, descontando del cálculo los metros cuadrados que no posibiliten la radiación solar.
  • Teniendo en cuenta las condiciones y posibilidades técnicas de la instalación fotovoltaica, se puede calcular el precio del alquiler según el rendimiento por kw/h instalado.
  • Crear una comunidad pro indivisa para reglamentar jurídicamente la copropiedad de la instalación. En un caso así, el productor fotovoltaico aportaría la instalación y el arrendador el bien inmobiliario, recibiendo como contraprestación un porcentaje del rendimiento de la planta solar que oscila entre el 6% y 8 % de lo producido. Mediante esta fórmula se vincula la propiedad al proyecto solar fotovoltaico, a cambio de una participación, y es transmisible a terceros por título de venta, teniendo en cuenta un posible derecho de tanteo y retracto a favor del promotor solar. Con esta modalidad de contrato varios ayuntamientos de las provincias de Guadalajara, Sevilla, Canarias y Valencia han ofrecido las cubiertas de sus edificios para participar en el negocio de la energía fotovoltaica.

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