Cajeros más seguros

La identificación del iris o la lectura de huellas dactilares son dos nuevos métodos para evitar estafas en los cajeros automáticos
Por Virginia Madrid 4 de marzo de 2010
Img huella dactilar
Imagen: Lisamarie Babik

Entre los mayores miedos de los ciudadanos, el robo de información personal y financiera ocupa uno de los primeros puestos. No es de extrañar, al menos si se tiene en cuenta el hecho de que sólo en 2008 el fraude a través de los cajeros automáticos aumentó en Europa un 149%, lo que supuso unas pérdidas de unos 500 millones de euros, según se desprende de un informe elaborado por la Agencia Europea de Seguridad de las Redes y de la Información (ENISA). Las medidas para atajar los delitos cometidos en estos dispensadores de dinero son cada vez más sofisticadas. Entre las más novedosas, destacan la identificación a través del iris o la lectura de huellas dactilares.

Biometría: lo último en seguridad

El incremento de fraudes en cajeros automáticos es un hecho probado. Avala esta aseveración la pérdida de 500 millones de euros en 2008. El nivel de sofisticación de las mafias que se lanzan, entre otros, al lucrativo negocio de la duplicación de tarjetas de crédito es muy elevado. Por ello, la banca mira de nuevo al campo de la biometría, que ha permanecido olvidado durante muchos años. El único objetivo es luchar contra la clonación de tarjetas, ya que España es el segundo país europeo en esta práctica: dos millones al año.

La biometría se presenta como la clave del futuro respecto a cuestiones de seguridad. Identificación a través del iris, la voz, las huellas dactilares e incluso el ADN son métodos que hasta ahora sólo se conocían en películas como ‘Minority Report’ o ‘Misión Imposible’. Pero ya son una realidad. Hoy, la tecnología permite una autentificación individual y exacta que se basa en datos fisiológicos digitalizados y almacenados con anterioridad.

La biometría utiliza las huellas dactilares, los vasos sanguíneos de la retina o del rostro y hasta el olor

Los rasgos que más se utilizan en la biometría son las huellas digitales, los vasos sanguíneos de la retina o del rostro y hasta el olor. Cada método biométrico utiliza un sensor y un programa específico. La identificación a través de las huellas dactilares es el método más empleado en el sector bancario y Japón es el país que lidera la implantación de estos nuevos sistemas de seguridad. Otras naciones que también han apostado por el uso de esta nueva tecnología, con el fin de acabar con la mayoría de los ataques en los cajeros automáticos, son Colombia, Rusia, Irak y Malawi. Este modelo ha tenido tan buena acogida en el sector bancario que, según los últimos estudios, se estima que el 70% de los bancos del mundo negocia llevar a cabo proyectos para poner en marcha cajeros más seguros.

El chip prodigioso

Aunque en España la tecnología biométrica aún no se ha implantado en los cajeros automáticos, se estudia instalarla en un futuro no muy lejano. Sí es una realidad el uso de tarjetas con un chip que almacena información sobre el cliente. A ello se añade la próxima implantación de un sistema de autentificación de datos mediante comunicaciones encriptadas.

Mientras tanto, para brindar seguridad a sus clientes, los bancos españoles apuestan por soluciones que detectan los intentos de modificar o instalar elementos de copia en los cajeros. Son un conjunto de técnicas de seguridad que registran los cambios en el entorno del cajero automático y avisan a la entidad si se instalan objetos como cámaras destinadas a la grabación del teclado numérico.

«Shoulder surfing» y «skimming»

El aumento de robos se debe, en parte, al rápido crecimiento del número de cajeros automáticos: un 6% el año pasado, hasta alcanzar los 400.000. En muchos casos, están situados en lugares aislados como aeropuertos, estaciones o gasolineras. Por si fuera poco, las medidas de protección no siempre son las adecuadas.

Los robos en cajeros automáticos y las agresiones físicas también aumentaron un 32% en los últimos 12 meses. El 72% de los casos se localizaron en solo cinco países europeos: Reino Unido, España, Alemania, Francia e Italia. Las técnicas que utilizan los delincuentes para robar en estos dispensadores de dinero son cada vez más sofisticadas:

Sólo en 2008, el fraude a través de los cajeros automáticos aumentó en Europa un 149%

  • El método preferido, y más básico, consiste en obtener el número PIN (contraseña) con el denominado «shoulder surfing». Este número secreto se descubre de un modo tan sencillo como mirar por encima del hombro. De ahí la recomendación de tapar el teclado del cajero con la mano mientras se introduce el PIN.

  • Otra técnica más compleja, que también se emplea a menudo, es el «skimming». En este caso, se instala un mecanismo en el lector de tarjetas que permite clonarlas y utilizarlas después con total libertad. Esta técnica es tan frecuente, que durante 2008 se registraron en Europa un total de 10.302 incidentes relacionados con este método fraudulento.

EVITAR FRAUDES EN LOS CAJEROS

Si se va a realizar una operación en un cajero automático, conviene seguir las siguientes recomendaciones:

  1. Elegir cajeros visibles y bien iluminados.

  2. Utilizar los cajeros que están dentro de los bancos.

  3. Prestar atención a la gente que merodea alrededor y asegurarse de que se mantienen a suficiente distancia.

  4. Prestar especial atención a la parte frontal del cajero para detectar posibles intentos de manipulación.

  5. Examinar el lector de la tarjeta para detectar alguna señal de dispositivos adicionales.

  6. Mirar con atención el teclado donde se marcan los números, por si tuviera alguna característica que resulte extraña o diferente.

  7. Comprobar si hay cámaras adicionales.

  8. Ocultar el número PIN con la mano al marcarlo en el teclado.

  9. Informar al banco de cualquier retención de la tarjeta.

  10. Tener cuidado con los cajeros que no dan dinero, que no son de ningún banco ni cargan tasas.

  11. Revisar siempre los extractos.

  12. No desechar el comprobante en la misma sucursal.

COBERTURA BANCARIA CONTRA ROBOS EN CAJEROS

Las precauciones ayudan a disminuir los robos, pero a veces son insuficientes. Por ley, las entidades deben cumplir con ciertos requisitos de protección, de modo que si una persona es víctima de un robo en un cajero manipulado, puede reclamar a la institución que se le reintegre el dinero. Incluso, muchos bancos y tarjetas ponen a su disposición una cobertura contra robos tras haber retirado efectivo, aunque el delito se registre fuera del cajero.

La oferta es variada. Unos cubren hasta 600 euros por siniestro y tarjeta. Otros, superan esta cantidad. Algunos miden la cobertura en tiempo (es válida durante los 15 minutos posteriores a la retirada de dinero) y otros la delimitan por áreas, en el caso de que el asalto tenga lugar a menos de 200 ó 300 metros del punto donde se ubica el cajero. En ocasiones, este servicio es gratuito o carece de costes adicionales en el momento de utilizarlo, aunque también hay tarjetas que cobran una franquicia si el cliente recurre al seguro.

Otra posibilidad son los paquetes de seguros privados, que no son caros y cubren este tipo de asaltos.

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