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Estudiar y trabajar al mismo tiempo

Los trabajadores-estudiantes suelen recurrir a la educación a distancia, las reducciones de jornada o los turnos de noche

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 17 julio de 2008
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¿Estudias y trabajas?

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Del consabido “¿estudias o trabajas?”, al cada vez más recurrente “estudias y trabajas”. Las primeras décadas de la vida se ocupan, en general, compaginando formación y ocio. Pero hay quienes a esa carga horaria suman, además, la jornada de un puesto de trabajo. La escasez de becas, la limitada oferta de horarios en formación presencial y la rigidez de las empresas conduce a la mayoría de estos estudiantes a recetas alternativas como la educación a distancia, las reducciones de jornada o a elegir turnos como el nocturno.

Trabajar y estudiar al mismo tiempo no es la tendencia más extendida, pero hay muchas personas que se ven abocadas a afrontar su formación de este modo. ¿Motivos? Son muy diversos. Muchos, vinculados a la falta de recursos con que hacer frente a matrícula y curso académico; otros, ligados a la imposibilidad de abandonar un puesto de trabajo, bajo pretextos económicos, formativos o familiares. Las menos de las veces por desconfianza, al entender que la etapa estudiantil se presenta como una vía muerta, con pocas salidas laborales. Tendencia dominante en el pasado, la comunidad de estudiantes-trabajadores es más bien escasa. Al contrario que en la España de mediados del pasado siglo, en esta nueva era son pocos quienes cargan con ambas tareas. Los tiempos han cambiado y quien más, quien menos está en disposición de costearse una carrera. No obstante, a medida que el acceso a la universidad se democratiza, también aumentan las dificultades para compaginar estudio y empleo.

Compañeros mal avenidos

Si conciliar la vida laboral con la personal es ya una suerte de función trapecista, sumarle además horas de estudio acaba convirtiéndola en una prueba de pértiga al más puro estilo olímpico. Superarla con éxito exige soluciones adaptadas, así como una fuerte voluntad y disciplina por parte del estudiante.

En su artículo 44, la Ley Orgánica de Universidades reconoce el derecho de los estudiantes a recibir “una atención académica que permita hacer compatibles sus estudios con la actividad laboral”. Sin embargo, Administración y universidades aún ponen trabas para que esto sea así. La escasez de becas, la limitada oferta de horarios en formación presencial y la rigidez de las empresas conducen a recetas alternativas como la educación a distancia, las reducciones de jornada o turnos como el nocturno. Y para sacar adelante esta ardua tarea se precisa, por encima de todo, esfuerzo tanto del estudiante, como de su entorno, la comunidad educativa, y la Administración.

La oferta de horario escolar en turno de tarde-noche permite a muchas personas terminar los estudios sin renunciar a un puesto de trabajo

La oferta de horarios escolares en turno de tarde-noche permite a muchas personas con inquietudes intelectuales finalizar los estudios que abandonaron en su adolescencia o juventud sin tener que renunciar a un puesto de trabajo. Así lo asegura Elisa De Dios, jefa de estudios de ese turno en el Instituto Cisneros, en el que un 85% de sus alumnos trabaja. En concreto, 250 personas mayores de 16 años compensan el poco tiempo libre que les dejan sus jornadas laborales “robándole tiempo al fin de semana”.

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