Niños y juguetes

Decirles que 'no' a los caprichos les ayuda a convivir con la frustración y no les traumatiza
Por Jesús Aizkorbe 19 de diciembre de 2004

La famosa frase “me lo pido” vuelve a sonar en los hogares españoles. La amplia oferta disponible en el mercado y las fuertes campañas publicitarias convierten la selección de juguetes en una difícil elección para los adultos. El gasto estimado en juguetes para estas Navidades es de 160 a 190 euros. Los padres pueden tomar diferentes actitudes y medidas para evitar que los hijos se conviertan en pequeños grandes consumistas. Educar también es saber decir ‘no’.

Juguetes y regalos por Navidad

El gasto medio estimado por español para las próximas Navidades es de entre 915 y 950 euros. De ese total, entre 160 y 190 euros irán a parar a juguetes y regalos. Son datos que la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) ha recogido a través de sus cuarenta y ocho asociaciones provinciales. La partida destinada a juguetes registra una ligera subida con respecto al año anterior, cuando se produjo un gasto medio de 160 euros por persona.

Los últimos informes de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) reflejan que la venta de regalos se concentra en un 70-75%, del 1 de diciembre al 6 de enero. Según un estudio realizado por la Unión de Consumidores de Aragón y la Asociación Nacional de Estudios Psicológicos y Sociales, el 66% de las familias afirma realizar regalos tanto en Nochebuena como en Reyes. En el mismo estudio, el 61% de los padres asevera que sus hijos tienen más juguetes y regalos de los convenientes; el 42% opina que sus hijos reciben en estas fechas una cantidad adecuada, y sólo el 2% piensa que sus hijos tienen menos regalos y juguetes de los que sería aconsejable.

Miguel Ángel Conesa, psicólogo, terapeuta y escritor, afirma que “el exceso de regalos perjudica la maduración personal. Ante el aluvión de regalos, los niños se descentran. Además, se acostumbran a una especie de competición en la que cada año el número de regalos debe ser mayor. Me comentaban hace poco el enfado de un niño porque este año recibió 16 regalos en lugar de los 17 del anterior. Es mejor no darles todo lo que piden porque el exceso es perjudicial. Regalarles todo crea adultos insatisfechos”.

En su opinión, los padres deben ser los que elijan y enseñen a elegir los regalos. “Los adultos deben decidir qué regalos son buenos para sus hijos, que no siempre coincidirán con sus gustos ni con los que se ven en los catálogos. A la hora de elegir, los padres siempre deben pensar en su hijo, en su forma de ser, en sus gustos y características. De esta manera, logramos educar el deseo, porque los niños no lo tienen definido: quieren todo y lo quieren ya. Si los padres no lo hacen así, se estarán dejando llevar por la corriente”, subraya el psicólogo.

Miguel Ángel Conesa aconseja a los padres que enseñen a sus hijos a convivir con la frustración, que no es mala, sino necesaria. “La frustración tiene que ver con la maduración”. Darse cuenta de que no pueden tener todo lo que desean es bueno, que ahora estén más o menos enfadados es normal. Pero lo que debe primar es que aprendan a vivir con la frustración, porque de otra manera se van a venir abajo a la menor dificultad o en cuanto no consigan todo lo que quieren. “La ausencia de un regalo determinado no les crea ningún trauma o problema psicológico, mientras que tener todo a su alcance sí, crea inmadurez, se convierten en insaciables y en insatisfechos vitales”, recomienda el experto.

Según el psicólogo infantil Pablo Grosz, en un artículo publicado en la revista ‘Padres OK’ (Octubre 2002), “los niños son complacidos en todas sus demandas por la creencia que se tiene del ‘cómo no voy a dar si tengo’. Los padres no debieran dar todo y no sólo por falta de dinero, sino porque se debe enseñar que en la vida no se puede tener todo”. Conversando con ellos y dándoles tiempo, “el niño siente que tiene un lugar muy claro para sus padres, y será menos vulnerable a este amor condicionado de los otros a que tenga tal o cual pantalón. No quiere decir que vaya a desaparecer completamente ese conflicto, que es frecuente, pero va a perder fuerza”.

Actitud de los padres

José Carlos Siegrist, redactor jefe de la revista ‘Crecer feliz’, indica que en muchas ocasiones “el problema reside en los propios padres, pues a todos les gusta complacer los deseos de sus hijos. Hay que tener en cuenta que decir ‘no’ ante las peticiones de los hijos no es fácil”. En su opinión, “ningún padre debe sentirse acomplejado por no poder regalarle al niño todo lo que le pide. No debe negarle a su hijo todas las peticiones por sistema, pero tampoco debe acceder a todos los caprichos. Es importante estar seguro de su faceta como padre y no sentirse culpable”.

Siegrist también alerta de la tendencia de algunos padres a regalar a sus hijos “juguetes que les hacen más ilusión a ellos mismos que a sus hijos. Hay que tener cuidado. Muchas veces creemos que lo que nosotros escojamos es lo mejor. Igual es nuestro capricho, no el del niño”. Como indica el psicólogo Javier Garcés, presidente de la Asociación Nacional de Estudios Psicológicos y Sociales, “los adultos no deben utilizar como pretexto a los niños para comprarse juguetes a sí mismos. Por ejemplo, si un padre ha deseado siempre tener un escalextric y quiere comprarlo, no debe engañarse y tampoco a los demás diciendo que es para su hijo de un año”.

Según Garcés, los padres tendrán cuidado “en no hacer ni decir nada que pueda fomentar la envidia o la comparación con los regalos que reciben amigos o compañeros. Por ejemplo, no se debe decir nunca a un niño que debe estar contento por haber recibido un juguete caro que pocos niños pueden tener”. Además, aconseja que “siempre haya un adulto que además de su papel de Rey Mago ejerza de organizador de los restantes Reyes, para que al final el niño reciba regalos distintos y adecuados”.

Para Miguel Ángel Conesa, “si algún pariente escapa del control familiar y regala un juguete que los padres no consideran adecuado, entonces hay que ser coherentes y no dejar entrar ese juego en casa, a pesar de los disgustos. Es duro, pero si ya antes se ha dicho a los parientes que no queremos ese juego para nuestro hijo, pues no lo queremos, porque de otra forma perdemos toda la credibilidad ante el niño y cuando se trate de otro ‘juego’ tampoco nos hará caso. Por lo tanto, recurriremos a la opción de cambiarlo por otro, bien acompañados por el familiar o no, explicando los motivos que llevan a tomar esta decisión”.

“Es importante que los progenitores jueguen con los niños, porque muchas veces bajo capa de regalar todo lo que piden se está ocultando un sentimiento de culpa por no poder estar con ellos o no poder dedicarles más tiempo. El mejor juguete es el que sirve para que juguemos con ellos. Así transmitimos nuestro entusiasmo”, apostilla el psicólogo.

Cómo decirles ‘no’

Maite Romero, doctora en psicología y responsable de la Guía Infantil del Instituto Tecnológico del Juguete (AIJU), señala que “si un niño nos pide con insistencia un juguete que no consideramos adecuado, hay que sopesar que una negativa drástica puede contribuir a la idealización de un juguete en concreto y a aumentar el deseo por conseguirlo. Es importante demostrarle las desventajas de ese juguete”.

Pero, ¿cómo se consigue que el niño lo comprenda? Para la psicóloga, lo ideal es “ver el juguete en directo y, si es posible, jugar con él antes de decidir la compra, bien visitando establecimientos de juguetes, a algún amigo que ya lo tenga o acudiendo a una ludoteca cercana. A la vez, le mostraremos otras alternativas, juguetes que resulten atractivos y más adecuados para nuestro hijo. Dialogaremos con él sobre lo mejor y peor de cada uno. Hay juguetes que los niños no los piden porque ni siquiera conocen su existencia”.

La cuarta Encuesta Europea Duracell de Juguetes, realizada entre 900 niños de nueve países europeos, incluida España, muestra cómo el 77% de los padres dice preguntar a los niños sobre sus deseos. La misma encuesta indica que el 80% de los niños descubre y elige sus juguetes por la publicidad de televisión.

Para Romero, “los niños son muy impulsivos y tienen una gran oferta para elegir. Conviene tener siempre en mente sus gustos, necesidades y edad. De esta forma, el juguete elegido será más apetitoso para el niño. Los padres deben implicarse en la búsqueda del regalo deseado, informarse, hojear catálogos…”, indica la psicóloga. “Los niños no son tontos, siempre se les debe dar una explicación. Esforzarse en dialogar es muy positivo. Y a veces incluso son ellos los que nos convencen de las bondades del juguete que quieren y somos nosotros los que cambiamos de parecer. Hay que ser receptivo”, concluye.

¿Qué juguetes compramos?

El guante Weblaster de Spiderman y los peluches de Los Lunnis serán los juguetes estrella para las próximas navidades, según se desprende de una encuesta realizada en octubre por la cadena juguetera ‘Toys R Us’ a 1.500 padres con niños. La encuesta también señala que el juguete clásico sigue teniendo un atractivo importante para los niños, con productos de siempre como juegos de mesa o construcción. Además de las numerosas peticiones de videojuegos, una novedad que destaca este año es la de juguetes que eligen indistintamente niños y niñas, como por ejemplo, los juegos de hacer palomitas o helados.

Los juguetes son herramientas esenciales para el buen desarrollo del niño. Por ello, un buen juguete debe cumplir una serie de requisitos, según la Guía Infantil de AIJU (2004/2005):

  • Ser elegido teniendo en cuenta las necesidades y preferencias de la persona a la que va destinado y no los gustos de quien lo elige. Debe ser un regalo, no una imposición.
  • Ser adecuado para la edad del destinatario. Hay que tener en cuenta el nivel madurativo del niño.
  • Estimular la creatividad, la imaginación o cualquier otro aspecto de su personalidad. Valoraremos positivamente aquellos juegos o juguetes que conviertan al niño en protagonista
  • Adecuarse a las características y peculiaridades de cada persona y fomentar aspectos como la comunicación, destreza manual y atención. Deben ser variados en cuanto a la función que desarrollan.
  • Ser sólido y duradero. Valorar críticamente el juguete para prever su duración y resistencia. Es necesario considerar si el juguete requiere un envase resistente para guardarlo, como es el caso de los juegos de mesa y las construcciones.
  • Ser seguro. Los juguetes que cumplen la normativa de seguridad vigente llevan impresa la marca CE en el envase. Hay que buscar siempre ese distintivo.
  • Seleccionar sin hacer distinciones en cuanto a sexo, ya que todos los juguetes pueden ser recomendables tanto para niños como para niñas.