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Cambio climático

Las medidas previstas por el protocolo de Kyoto resultan insuficientes

Un fenómeno muy complejo

Explicar qué es el clima y los cambios que experimenta no es una tarea sencilla. Para empezar, hay que tener en cuenta que la propia definición de clima se refiere al estado medio de la atmósfera en un largo periodo de tiempo. Por lo tanto, los datos de un único año no son suficientes para demostrar la existencia de cambio climático. Asimismo, las variaciones en el clima dependen de un gran número de factores como, por ejemplo, las condiciones de la atmósfera, las aguas superficiales y subterráneas, los hielos y las zonas cubiertas de nieve, la tierra firme, incluyendo sus diversos ecosistemas y tipos de vegetación, la actividad del Sol, las variaciones de la órbita de la Tierra, las erupciones volcánicas, que con sus cenizas oscurecen la atmósfera, o la actividad humana que añade gases o partículas a la atmósfera.

Por otra parte, el cambio climático es parte de la historia de la Tierra. A lo largo de sus 4.600 millones de años, nuestro planeta ha sufrido fluctuaciones climáticas muy grandes, con alternancias de épocas con clima cálido y glacial, pasando a veces bruscamente de unas situaciones a otras. Para que se produzcan estos cambios no es necesario un gran cambio de temperatura. Así, la diferencia de temperaturas medias de la Tierra entre una época fría, con grandes casquetes glaciares extendidos por toda la Tierra, y otra como la actual, es de sólo unos 5º C o 6º C. De ahí el interés por la temperatura de la atmósfera, ya que unos cambios en apariencia pequeños pueden suponer grandes transformaciones en los ecosistemas y en los climas y formas de vida de grandes zonas de la Tierra.

Para comprender el clima, los científicos utilizan potentes ordenadores que realizan modelos matemáticos con los que tratar de tener en cuenta todos estos factores, las relaciones entre ellos y las leyes que regulan sus cambios. Debido a esta complejidad, las conclusiones pueden llegar a ser muy diferentes. De hecho, existen modelos climatológicos que dicen que las corrientes marinas de un clima global más cálido se estabilizarían a través de las correspondientes alteraciones en las zonas tropicales. El propio Wallace S. Broecker, el científico que a mediados de los noventa indicó la acción de los gases de efecto invernadero en el cambio climático, ha declarado que no existe un modelo que pueda reproducir los inmensos cambios que conllevaría una mayor cantidad de agua producida por los deshielos. Hay otros estudios que hablan de posibles evoluciones de nuestro planeta que serían traumáticas para la especie humana, aunque muchas veces son contradictorios. Se ha dicho por ejemplo que el cambio climático puede impedir la próxima glaciación, o que dentro de 500 millones de años no quedará vida en la Tierra.

No obstante, aunque no se sepa con exactitud qué puede llegar a ocurrir, se tiene constancia que el clima está cambiando, por lo que hay motivos para estar en alerta. La pasada década ha sido la más cálida de los últimos 500 años en Europa, mientras que las temperaturas han alcanzado niveles desconocidos en Canadá, Estados Unidos, Hawai, China, Rusia o Alaska. En este sentido, se estima que para los próximos 100 años habrá un aumento global de la temperatura entre 1,5 y 4,5º C, e incluso de hasta 8 y 10 grados en las regiones polares, teniendo en cuenta además que desde la revolución industrial la temperatura de la atmósfera ha aumentado 0,5º C. Este cambio podría producir por ejemplo que los desiertos se volvieran más cálidos, lo que tendría graves consecuencias en el Oriente Medio y en África, donde el agua es escasa. Por otra parte, entre un tercio y la mitad de todos los glaciares del mundo podría llegar a fundirse, por lo que millones de personas podrían ver inundados los lugares en los que viven por la subida de las aguas.

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