Alumbrado en la carretera

La correcta iluminación de una vía puede reducir en un 30% el número de víctimas por accidente de tráfico
Por Azucena García 23 de octubre de 2006

La mitad de las carreteras españolas tienen una iluminación deficiente, mientras que el resto se divide, a partes iguales, entre un alumbrado excesivo y un alumbrado adecuado. Desde las asociaciones de automovilistas se acusa a la Administración de primar los intereses económicos y anteponer la contención del gasto en farolas a la seguridad de los conductores. Además, defienden el uso de las luces de cruce durante el día para hacer más visibles a los vehículos y la instalación en los automóviles de luces de encendido automático para evitar despistes al volante. Ambas medidas ya son obligatorias en una quincena de países europeos, mientras que se estudia la posibilidad de implantarla en España. Una correcta iluminación de las carreteras puede reducir hasta un 30% el número de víctimas en accidentes de tráfico.

Farolas y elementos retroreflectantes

“El alumbrado en las carreteras españolas es deficiente”. Lo afirman las asociaciones de automovilistas, que acusan además a los propietarios de las vías de anteponer los intereses económicos a la seguridad de las personas: “las carreteras españolas no están bien iluminadas. Se quiere ahorrar en la factura del alumbrado, cuando es más caro instalar una farola que el consumo de luz. No se pueden reducir gastos en iluminación, sino que se debe hacer un esfuerzo por garantizar una buena iluminación y señalización”. Estas palabras son del presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, pero se diferencian poco de las de otras asociaciones, como la Confederación Nacional de Autoescuelas. “¿Están bien iluminadas las carreteras españolas? La respuesta es muy escueta: No. La iluminación es bastante escasa, parece que priman motivos económicos sobre motivos de seguridad”,

“La iluminación es bastante escasa, parece que priman motivos económicos sobre motivos de seguridad”

afirma rotundo su presidente, José Miguel Báez.

Tal y como recuerda un portavoz de la Dirección General de Tráfico (DGT), “el alumbrado de las carreteras, la instalación de farolas, depende del titular de la vía, que puede ser el Ministerio de Fomento, los ayuntamientos o los gobiernos autonómicos”, por lo que son estas instituciones las encargadas de velar por la seguridad en las carreteras. Para Mario Arnaldo, la falta de iluminación “tiene un efecto fundamental en la reducción de la visibilidad al volante”. Asegura que “la importancia de la luminosidad para evitar los accidentes es de siete, sobre una escala de uno a diez”, y recalca que las farolas y otros elementos de luz en las vías constituyen “un elemento fundamental en la buena visibilidad durante la conducción, junto con la adecuada graduación de la visión del conductor y el buen estado de los cristales del vehículo, que deben estar sin vaho y limpios”.

Farolas y elementos retroreflectantes

Según el presidente de AEA, la iluminación de las carreteras “es una asignatura pendiente en España, tanto en las vías principales como en las secundarias”, aunque reconoce que el alumbrado urbano y, sobre todo el de las rotondas, también es deficitario. “En estas zonas la conducción nocturna es peligrosa debido a la falta de iluminación de la vía y de las señales”, remarca. En su opinión, en lugar de farolas la Administración podría optar por instalar elementos retroreflactantes en las vías, como bandas, muy útiles para guiarse, o en las señales de tráfico, “lo que podría mejorar considerablemente las condiciones de luminosidad”. “También las vías de alta densidad de tráfico están mal iluminadas y requieren atención. No se ha tocado el tema con mucha profundidad, pero estamos en inferioridad con respecto a otros países de Europa, aunque también es verdad que nosotros tenemos más horas de luz”, precisa José Miguel Báez.

Uso de luces durante el día

En la actualidad una quincena de países europeos, entre ellos los vecinos Francia y Portugal, imponen a los vehículos la obligación de circular durante el día con las luces de cruce encendidas. La lista se completa con Dinamarca, Estonia, Finlandia, Italia, Letonia, Lituania, Austria, Polonia, Suecia, Eslovaquia, Eslovenia, República Checa y Hungría, siendo obligatorio en ellos circular en estas condiciones en todas las vías durante todo el año o bien en los meses de más oscuridad (de octubre a marzo). El informe del Real Automóvil Club de España (RACE) ‘La seguridad del transporte en España’, de junio de 2003, ya destacaba que “los mayores beneficios en la reducción del número de accidentes se producirían con la introducción de vehículos nuevos más seguros y la utilización de las luces diurnas”. En este sentido, desde la DGT aseguran que están “pendientes de los resultados que arroje un estudio que se está realizando en la Unión Europea sobre los beneficios de utilizar las luces durante el día para decidir qué se puede hacer en España”.

Uso de luces durante el día

“En el seno de la Unión Europea hay trabajos sobre el uso de las luces durante el día, elementos que favorecen la iniciativa y elementos que no la favorecen, como el hecho de que se contaminaría y se consumiría más combustible, pero es necesario un consenso en toda la UE para la homologación de los vehículos y que todos cuenten, por ejemplo, con dispositivos de encendido automático de las luces. La inexistencia de este consenso es lo que crea dificultades”, considera Mario Arnaldo. No obstante, para el presidente de AEA no existen garantías de que en España se logre tanta eficacia como en otros países, ya que aquí las condiciones de luminosidad son diferentes. “Además -prosigue-, si todos los vehículos llevaran las luces encendidas, algunos usuarios, como los conductores de motocicletas, serían más vulnerables que ahora, cuando sólo ellos están obligados a llevar las luces durante el día”.

En España el Código de circulación no prohíbe que los vehículos circulen con las luces de cruce encendidas durante las 24 horas. De hecho, de imponerse esta medida en todos los países europeos, un estudio del Instituto de Investigación de la Seguridad Vial de Holanda (SWOV) asegura que se reduciría la mortalidad de entre 1.000 y 3.000 personas cada año. Frente a este dato, los fabricantes de componentes para vehículos aseguran que elementos como la batería o las bombillas verían limitada su vida. “No sería malo que los coches llevaran las luces encendidas durante el día, pero la pregunta es: ¿resulta rentable? España no es un país con pocas horas de luz, más bien tenemos una buena luminosidad. En todo caso, sería recomendable en días grises”, insiste José Miguel Báez.

Objetivo: reducir el número de accidentes

El objetivo final de la iluminación en las carreteras, ya sea por parte de los vehículos como de las farolas y otros elementos, es reducir el número de siniestros y de muertes. Por ello, desde AEA, su presidente advierte de que la obligación de circular con las luces encendidas todo el día podría generar un mar de luces y hacer caer al conductor en la desatención al retrovisor. “Por eso son necesarios resultados que verifiquen las posibles ventajas de esta medida”, afirma. En esta línea, José Miguel Báez recomienda la instalación en los automóviles de un sistema automático de encendido de luces: “Esto sí es deseable, porque el conductor no tiene que estar pendiente de encender las luces y no se despista. Las luces no sólo deben servir para ver la carretera, sino para hacerse ver”.

Según datos de la DGT, el 40% de las muertes registradas cada año se producen durante el día,

El 40% de las muertes registradas cada año se producen durante el día

una cifra que podría reducirse a la mitad si los vehículos llevaran encendidas siempre las luces, puesto que los peatones podrían verlos más fácilmente. Además, el informe del SWOV destaca que los vehículos que encienden sus luces durante el día se perciben más cercanos de lo que en realidad están, lo que supone menos riesgo de colisión tanto para otros vehículos como para los propios peatones. Hay que tener cuidado, eso sí, con los deslumbramientos, que varían desde un ligero destello hasta un efecto cegador del conductor contrario. A este respecto, el Código de circulación prohíbe la utilización de la luz de largo alcance o de carretera “tan pronto como se aprecie la posibilidad de producir deslumbramiento a otros usuarios de la misma vía o de cualquier otra vía de comunicación, y muy especialmente a los conductores de vehículos que circulen en sentido contrario, así como siempre que el vehículo se encuentre parado o estacionado”.

Por su parte, el informe ‘Las Carreteras y la Noche. Ver y ser Visto’, realizado por la Asociación Española de la Carretera (AEC) y presentado a finales de 2005, afirma que “la conducción durante la noche o el crepúsculo y la mala iluminación de las carreteras” son los factores que aumentan la probabilidad y gravedad de los accidentes de tráfico. El estudio concluye, además, que los accidentes nocturnos que se producen en una carretera mal iluminada son siete veces más graves que los ocurridos durante el día y defiende que “la correcta iluminación de una vía puede reducir alrededor de un 30% el número de víctimas por accidente de tráfico”.

La falta de iluminación es, por lo tanto, uno de los elementos que más influye en la accidentalidad nocturna, especialmente a partir de las nueve de la noche, momento en que se dispara el índice de peligrosidad. “En Australia, por ejemplo, la mejora de iluminación en las carreteras redujo en un 57% el número de peatones fallecidos y en un 29% el de muertos en carretera. En Estados Unidos, las víctimas mortales en ciudad disminuyeron un 65% y un 48% en vías arteriales, y en Gran Bretaña el número de peatones fallecidos descendió un 45% y un 30% el número total de víctimas”, explican los promotores del estudio, que también destaca cómo sólo el 26% de los 38 tramos de carretera analizados presentaban ‘una iluminación adecuada’. En concreto, los resultados reflejan que el 48% de las vías evaluadas tienen una iluminación deficiente y el 26% restante, excesiva. Respecto a la inversión que requiere una iluminación correcta en la infraestructura viaria española, el informe afirma que los costes de iluminación apenas suponen un 1% del coste total que se invierte en cada kilómetro de autovía de nuevo trazado y un 2,5% en el caso de una carretera convencional.