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Ozonoterapia en hernias discales

El empleo de ozono con fines medicinales da buenos resultados en el campo de la traumatología y está aportando efectos interesantes otras patologías

El dolor de espalda es una de las causas más frecuentes de enfermedad crónica en adultos mayores de 45 años. Las causas que lo originan son múltiples y complejas y entre ellas se encuentra la hernia discal. En los últimos años la ozonoterapia, una terapia emergente, parece ofrecer buenos resultados.

El sobrepeso, las malas posturas y los esfuerzos violentos como levantar pesos de forma incorrecta son algunos de los factores que pueden debilitar los discos intervertebrales. El disco intervertebral es una estructura que actúa como un cojín amortiguador entre dos vértebras. Está formado por una matriz de proteoglicanos y colágeno con un elevado contenido en agua. En la hernia de discal, parte del disco intervertebral (núcleo pulposo) se desplaza hacia la raíz nerviosa presionándola y provocando dolor y lesiones neurológicas derivadas.

Actualmente, el abordaje inicial de la hernia es conservador con tratamiento farmacológico (analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares) y en ocasiones fisioterápico. La cirugía suele indicarse en los casos en que se instaura una afectación neurológica duradera. Con ayuda de microscopio quirúrgico, se extirpa el disco intervertebral ya lesionado y se rellena el espacio mediante un injerto, fijando las vértebras superior e inferior. Cuando el tratamiento conservador inicial fracasa se dispone de otras alternativas, entre las que se encuentra la ozonoterapia.

Ozonoterapia, una buena alternativa

La discoliosis percutánea con ozono en el tratamiento de las hernias discales es una técnica mínimamente invasiva que se basa en la inyección de ozono, tanto a nivel del disco herniado como en la musculatura paravertebral. El ozono inyectado en el disco acelera la degradación de los polisacáridos en el núcleo pulposo con lo que disminuye el volumen del material herniado, mientras que cuando se inyecta en la musculatura paravertebral tiene propiedades antiinflamatorias. Asimismo, la acción analgésica del ozono hace disminuir la contractura muscular de defensa que, de forma refleja, se activa para proteger la zona de la hernia discal.

La discoliosis se realiza en quirófano bajo sedación y control radiológico, no precisando ingreso hospitalario. Las infiltraciones paravertebrales se realizan de forma ambulatoria. Esta técnica está indicada en aquellos pacientes con patología discal lumbar, cervical o dorsal que no responden al tratamiento conservador ni analgésico. A pesar de que es una técnica emergente que al parecer ofrece buenos resultados, todavía no hay estudios seriados al respecto.

Los datos publicados muestran resultados favorables en términos de alivio del dolor y recuperación de la funcionalidad

Una revisión efectuada por la Biblioteca Cochrane concluye que, a pesar de que los datos publicados muestran resultados favorables en términos de alivio del dolor y recuperación de la funcionalidad, no se ha evaluado a los pacientes en cuanto a mejoras de las actividades de la vida diaria o retorno a la actividad laboral. Asimismo, consideran que no se cuenta con información sometida a evaluación sistematizada por ningún organismo público, ni ha sido incluida en las prestaciones o cartera de servicios en el Sistema Nacional de Salud.

Desde la fibromialgia a la arterioesclerosis

La ozonoterapia ha demostrado efectos beneficiosos en el tratamiento de la fibromialgia reumatica. La administración de forma subcutánea de pequeñas cantidades de ozono en las zonas dolorosas tiene un efecto antiálgico y antiinflamatorio. Adicionalmente, a muchos pacientes se les practica autohemoterapia para mejorar su estado general y conseguir una disminución de la sensación de fatiga o cansancio que suelen referir. Se procede a la extracción de 120 centímetros cúbicos de sangre venosa, la cual es derivada a una botella de vacío en la que a continuación se introduce la mezcla gaseosa formada por ozono y oxígeno que reacciona con la sangre del paciente, siendo reinyectada por la misma vía que hemos usado para la extracción.

También se ha mostrado eficaz en el tratamiento de lesiones con retardo de cicatrización, en el que se crea un sistema cerrado mediante una bolsa de teflón, una campana o un cilindro de vacío. La duración de cada sesión es de 20 a 30 minutos y el número de sesiones necesario es variable, dependiendo del tamaño y tipo de lesión. La frecuencia oscila entre una o dos a la semana. La arteriosclerosis también puede beneficiarse del tratamiento con autohemoterapia ya que mejora el transporte de oxígeno a los tejidos comprometidos, ya sea por arteriosclerosis cerebral, isquemia coronaria o trastornos circulatorios en extremidades inferiores. La duración de una sesión de este tipo es de aproximadamente 30 minutos y no es necesaria ninguna preparación previa al tratamiento. La ozonoterapia intraarticular, gracias a su acción analgésica y antiinflamatoria, obtiene buenos resultados en el tratamiento de la artrosis de rodilla. La disminución del dolor se establece desde las primeras sesiones de tratamiento, habiéndose establecido una medida de cinco sesiones para obtener una mejoría significativa.

Las formas de aplicación del ozono son diversas, dependiendo del problema a tratar. La aplicación tópica intravaginal es útil en el tratamiento de las vulvovaginitis de repetición refractarias al tratamiento médico habitual. Con la ayuda de un catéter vesical se procede a la insuflación del gas, que por sus propiedades antisépticas consigue la erradicación del germen. El tratamiento es totalmente indoloro, no precisando ninguna preparación al mismo. La duración de una sesión es de, aproximadamente, 10 a 15 minutos.

El número de sesiones y la frecuencia se establece de forma específica para cada paciente. Una de las aplicaciones que con mayor auge es la ozonoterapia como método antienvejecimiento, por su efecto antioxidante y de mejora de oxigenación de los tejidos.

BENEFICIOSO EN EL CIELO Y EN LA TIERRA

El ozono es un gas cuya molécula está formada por tres átomos de oxígeno. La combinación de una molécula de oxígeno (O2) con un átomo de oxígeno (O) es lo que dará lugar a la formación del ozono (O3). A temperatura ambiente es un gas incoloro de olor característico. En las capas atmosféricas cercanas a la superficie terrestre su concentración es de una parte de O3 por 10 millones de partes de aire. Sin embargo, a 2.000 metros de altura su concentración sólo es de 0,03 -0,04 ppm (partes por millón). Debido a su gran poder oxidativo y a sus marcadas propiedades desinfectantes se emplea mundialmente para la desinfección y potabilización del agua.

El ozono médico es una mezcla de un 5% de ozono y un 95% de oxígeno. El empleo de ozono con fines medicinales se utiliza desde comienzos del siglo XX cuando, durante la Primera Guerra Mundial, un médico berlinés empezó a aplicarlo en heridas sépticas de guerra y observó que, además de conseguir una rápida desinfección, las lesiones cicatrizaban mejor. Desde entonces la técnica ha evolucionado y en la actualidad se utiliza en muchos lugares del mundo para tratar numerosas patologías.

Debido a las características de este gas, las indicaciones de tratamiento son muy amplias y vienen determinadas por sus propiedades antiinflamatorias, antisépticas, de modulación del estrés oxidativo y de mejoría de la circulación periférica y la oxigenación tisular. La concentración y modo de aplicación varía en función de la patología a tratar, ya que la concentración de ozono determina el tipo de efecto biológico que produce y el modo de aplicación marca su ámbito de acción en el organismo.

A pesar de sus efectos beneficiosos o quizás, derivados de ellos, el ozono atmosférico, cuando supera los límites habituales, puede resultar perjudicial para la salud. Esta es la paradoja del ozono, un gas imprescindible para la vida del planeta, ya que su presencia en las capas altas de la atmósfera ejerce un efecto escudo que protege de las radiaciones solares pero que, cuando se encuentra en concentraciones elevadas en el aire que respiramos, se convierte en un peligroso contaminante, causando problemas respiratorios.

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