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Identifican un interruptor metabólico implicado en la acumulación de grasa

Científicos de las Universidades estadounidenses Rockefeller y Wisconsin han utilizado «microchips» de DNA en sus investigaciones

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 20 julio de 2002
Una enzima, que actúa como un interruptor metabólico, desempeña un destacado papel en «ordenar» al organismo cuándo debe almacenar o quemar grasas. Este es el hallazgo de un grupo de científicos de las Universidades estadounidenses Rockefeller y Wisconsin, que han utilizado «microchips» de DNA en sus investigaciones.

El profesor Jeffrey Fridman, de la Universidad Rockefeller, de Nueva York, que lleva varios años trabajando en descifrar los misterios de cómo la leptina actúa sobre los genes para reducir peso corporal, ha encontrado una enzima que, a través de esa hormona, desempeña un papel importante en ordenar al organismo cuándo debe almacenar o quemar grasas. En las conclusiones de este trabajo realizado con roedores, en el que también han intervenido investigadores del Instituto Howard Hughes y de la Universidad de Wisconsin, Fridman destaca que la enzima «SCD1» actúa como un interruptor metabólico, catalizando la producción de grasas monoinsaturadas a partir de los ácidos grasos del hígado y de otros tejidos.

Esta enzima y la leptina se encuentran en la ruta metabólica que controla la propensión del organismo para eliminar tejido adiposo. Los investigadores, dirigidos por el profesor Fridman, establecieron su estrategia para comprobar si la leptina actuaba suprimiendo la actividad de la «SCD1». Para ello utilizaron «microchips» de DNA, con el fin de identificar los genes que regulan la hormona en el hígado.

En sus conclusiones, publicadas en la revista «Science», los investigadores subrayan que la supresión de la enzima reduce de forma significativa el peso de los roedores obesos, concretamente un 29 por ciento en las hembras y del orden de un 34 por ciento en los machos. No obstante, Jeffrey Fridman ha advertido que la completa eliminación de la «SCD1» puede originar una serie de efectos secundarios, por lo que señaló que serán necesarios nuevos trabajos para evidenciar que estas situaciones adversas no se producen si se consigue una reducción parcial de la enzima.

El órgano de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia publicó hace más de dos años los resultados de un trabajo conducido por investigadores canadienses, en el que señalaban algunas conexiones neurológicas del funcionamiento de la leptina. De acuerdo con este proyecto, dirigido por Stephanie Fulton, del Centro de Estudios de Neurobiología Conductual de la Universidad Concordia, esta hormona afecta a la conducta a través de la disminución o el incremento de la sensación de recompensa tras la realización de ciertas acciones.

Los científicos trabajaron con ratas a las que habían conectado un sistema para estimular eléctricamente diversas regiones del hipotálamo. El objetivo era originar o eliminar esa sensación de recompensa. De esta forma observaron que los roedores perdían la sensación de recompensa cuando recibían menos cantidad de alimentos. Esta situación se atenuaba con una dosis de leptina.

El profesor Friedman recuerda que la leptina es producida por el tejido graso y se secreta a la circulación sanguínea, desde donde «viaja» hacia el cerebro y a otros tejidos del organismo, originando pérdida de grasa y disminución del apetito. La leptina es un péptido con un total de 167 aminoácidos y una secuencia señal de 21 que se escinde antes de que pase al torrente circulatorio.

Los investigadores saben -de ahí los continuos ensayos con roedores- que la secuencia aminoácida tiene muy pocas diferencias entre especies, de tal manera que la leptina humana presenta una homología del 84 por ciento con la proteína del ratón y del 83 por ciento con la de la rata.

Por otra parte y como sugirieron en 1997 el doctor Hoggard y sus colaboradores en la revista «Proceedings», de la Academia de Ciencias de EE.UU., a escala placentaria y del cordón umbilical esta molécula podría actuar como un factor de crecimiento o como una señal del estado nutritivo de la madre y del feto.

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