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Dientes más blancos

Mostrar una sonrisa bonita puede costar entre 300 y 900 euros

Pérdida del color

Con el paso de los años, la mala higiene bucal y un consumo excesivo de café, tabaco o vino, los dientes pierden progresivamente su color natural y ofrecen un aspecto más amarillo o grisáceo, acentuado también por la propia genética, que determina el color de las piezas, o la ingesta de medicamentos como la tetraciclina.

Ante esta situación, cada vez es más habitual acudir a la consulta del dentista en busca de un tratamiento que devuelva el blanco a la dentadura, admite el médico estomatólogo Luis María Ilzarbe, investigador asociado al Instituto CEEI (Centro Europeo de Empresas Innovadoras).

“La presión social y el culto por la estética demandan cada vez más soluciones dentales estéticas. Tener una sonrisa agradable y de un color blanco es lo que todos deseamos, porque es sinónimo de belleza, juventud y salud”, constata el doctor José Rábago, de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA).

El blanqueamiento dental, que rara vez es doloroso aunque sí puede producir cierta sensibilidad dentaria, consiste en devolver su color natural a las piezas y se realiza de molar a molar, ambos excluidos, ya que al estar situados en la parte posterior de la boca no afectan tanto a la estética. “Es mayor la importancia de un molar para la correcta masticación”, precisa Luis María Ilzarbe.

En cuanto a los empastes, el blanqueamiento dental suele obligar a reemplazar los existentes en la boca, de manera que el tono de estos se adapte mejor al obtenido tras el tratamiento, que obligará, además, al paciente a someterse a sesiones de recuerdo para mantener el tono alcanzado y que se pierde, parcialmente, con el paso del tiempo.

Dientes vitales y no vitales

En ocasiones, los dientes endodonciados -en los que ha sido eliminado el nervio- cambian de color debido a alteraciones de la dentina interna, que se oscurece y transmite ese tono a través del esmalte. En estos casos, el blanqueamiento debe realizarse desde el interior del diente, de dentro hacia fuera, aplicando un gel blanqueador en la cavidad dejada por la pulpa dentaria o mediante la aplicación de algodones impregnados con agua oxigenada.

En el resto de dientes, denominados vitales (aquellos que conservan la pulpa dentaria), existe la posibilidad de realizar el tratamiento en una clínica, en casa o con una técnica combinada.

Además, como alternativas al blanqueamiento, existen otras opciones capaces de devolver a la sonrisa un aspecto saludable y recomendadas para aquellos casos en los que la dentadura esté más deteriorada. Entre otras, destacan las microabrasiones, las remodelaciones con resinas compuestas, o las coronas y carillas de porcelana.

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