Sin pasar por las cooperativas y almacenes, directamente del laboratorio a la farmacia, es el nuevo modelo de distribución que la compañía Pfizer pretende seguir a partir del 1 de junio si los distribuidores de medicamentos y el laboratorio no llegan a un acuerdo. Los distribuidores temen que, aparte de Pzifer, haya más laboratorios dispuestos a suministrar directamente a las farmacias. Antonio Mingorance, presidente de la Federación Española de Distribución Farmacéutica (Fedifar), advierte que la iniciativa de Pfizer rompe un modelo, vigente desde mediados del siglo pasado, que hoy hace posible que cualquier farmacia de España disponga del fármaco necesario en apenas tres horas.
Según Mingorance, «si desaparece la distribución se pondría en peligro el principio de equidad, y nos encontraremos con farmacias y ciudadanos que no podrán acceder a los medicamentos con la misma facilidad que lo harán otros». «Es difícil -añade- que una compañía pueda soportar la distribución de tantos miles de farmacias y se resentirá el servicio que reciben los ciudadanos».
La decisión de Pfizer pretendería forzar un acuerdo con las distribuidoras para que pongan fin al comercio paralelo de medicamentos en Europa.

