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La ambliopía u “ojo vago”

Un trastorno oftalmológico que puede corregirse completamente si se trata antes de que el niño termine de desarrollar el sistema visual

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 9 mayo de 2005

La ambliopía, más conocida como “ojo vago” o “perezoso”, es un trastorno oftalmológico que indica pérdida de visión en un ojo, provocada por la falta de uso durante la niñez. Generalmente, la ambliopía se produce porque el cerebro favorece el desarrollo de la visión de uno de los dos ojos con respecto al otro. A veces, esta disminución en la agudeza visual no está originada por ninguna alteración física visible y puede producirse en ambos ojos al mismo tiempo. El ojo vago deberá corregirse antes de que el niño o la niña que lo padece alcance los siete años, edad aproximada de maduración del sistema visual. Después, cualquier tratamiento se mostrará inefectivo.

Detectar y prevenir a tiempo

Las células cerebrales encargadas de la visión que no han sido estimuladas durante la niñez no pueden desarrollarse después. Por eso, el oftalmólogo José Ignacio Castresana hace hincapié en la importancia de detectar y tratar a tiempo la ambliopía en los niños: “Si tratamos el problema antes de que el niño alcance la edad límite en la que desarrolla la visión, que suele oscilar entre los siete y los nueve años, podremos prevenir un daño visual irreversible y permanente. Si se detecta a tiempo -prosigue este oftalmólogo-, es posible que el niño recupere el 80% o incluso el 100% de la visión”.

Si bien la ambliopía es un problema que algunas veces no se reconoce a simple vista, en ocasiones puede venir acompañada de diversos síntomas: ojos que se voltean hacia dentro o hacia fuera, falta de percepción de la profundidad y ojos que no funcionan juntos. Además, los antecedentes familiares en hermanos mayores o en los padres también son un motivo de alerta.

A la hora de descubrir este trastorno, una dificultad añadida que apunta José Ignacio Castresana es que el niño “no es capaz de reconocer su falta de visión porque siempre ha visto de la misma forma y para él ver menos es lo normal”. A pesar de esto, Castresana observa “que los padres cada vez tienen más conciencia sobre los controles oftalmológicos que tienen que pasar los niños. Aunque no tengan claro el concepto de ambliopía, sí saben lo que es el “ojo vago” y también que es un riesgo común durante la niñez”. En ocasiones los exámenes se llevan a cabo en el colegio o en la consulta del pediatra.

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