La menopausia

Más de cuatro millones de mujeres españolas se encuentran en esta etapa de su vida
Por Idoia Camacho 29 de mayo de 2003

Sudores, nervios, escalofríos y mareos son algunos síntomas que sufre la mayoría de las mujeres cuando llega a los 48 años de edad. La razón no es otra que la menopausia. En esta etapa, un 80% de mujeres experimenta algún cambio físico o emocional; no todas las mujeres presentan los mismos síntomas y no siempre es necesario seguir un tratamiento médico. Los expertos aseguran que lo más importante es conocer las manifestaciones propias de este proceso y adquirir hábitos de vida más saludables para aumentar el nivel de bienestar durante el último tercio de vida. Conozca las medidas de prevención y los diferentes tratamientos a seguir.

Un proceso natural

La menopausia no es una enfermedad ni un sinónimo de vejez, sólo significa la fecha de la última menstruación. Indica que los ovarios disminuyen su producción de hormonas, principalmente estrógenos, andrógenos y progesterona. Para hablar de menopausia han de transcurrir doce meses sin periodo menstrual. Antes de que desaparezca por completo la regla, se pueden producir desajustes en los ciclos, se trata de la premenopausia. La etapa posterior a la desaparición de la menstruación es la posmenopausia. El conjunto de estas tres fases es lo que los médicos llaman climaterio.

Tradicionalmente, la menopausia ha sido considerada como una etapa negativa en la vida de la mujer, según explica Isabel Moreno, matrona del Servicio Vasco de Salud. “Nuestra sociedad identifica menopausia con la pérdida de juventud y de belleza física, con la vejez, con el fin de la función de ser madres. Estos mensajes negativos pueden producir crisis en la mujer, ya que se encuentra en un momento difícil debido a los cambios hormonales que está sufriendo su cuerpo”. Hasta hace pocos años se entendía la menopausia como una enfermedad que era tratada por el médico de cabecera o el ginecólogo “con la filosofía de que si tu madre la ha pasado, también tú la tienes que pasar”.

Sin embargo, en los últimos años la matrona se ha convertido en una pieza clave para informarnos y formarnos acerca de todo lo relacionado con la menopausia. “Nosotras conocemos bien la fisiología femenina y vivimos con la mujer las distintas etapas decisivas de su vida, en lo que a cambios hormonales se refiere”, afirma Moreno. Es muy importante tener información sobre lo que está sucediendo en nuestro cuerpo durante el climaterio, para entender los cambios que estamos sufriendo y contribuir a los cuidados de nuestra salud. “La menopausia es una etapa más en la vida de la mujer, un proceso natural que debemos aceptar como tal, pensando siempre en positivo. Sólo así podremos cuidarnos para vivir de una manera digna los 25 ó 30 años de vida que nos quedan por delante”, aclara.

No todas las mujeres necesitan seguir un tratamiento médico para hacer frente a los síntomas de la menopausia. En general, sólo será necesario cuando las molestias incapaciten a una persona en su rutina diaria; trabajo, relaciones personales, etc. y será el ginecólogo quien valorará si la paciente debe comenzar o no una terapia hormonal, así como el tratamiento adecuado en cada caso.

Los síntomas más frecuentes

El Centro de Información de la Menopausia (CIM) pretende concienciar a las mujeres de la necesidad de que se informen sobre los riesgos que la menopausia a largo plazo puede ocasionar en la salud. Su objetivo es que los casi 4,5 millones de mujeres españolas comprendidas entre los 45 y los 65 años disfruten de la mejor calidad de vida posible en esta etapa.

El CIM expone cuáles son los síntomas más conocidos de la menopausia:

  • Los sofocos: Es una sensación repentina de calor en la cara, cuello, pecho y espalda, que produce un enrojecimiento transitorio de la piel. La duración media es de dos minutos y pueden ir acompañados de sudoración y frío.
  • Atrofia vaginal: Disminuye la lubricación y elasticidad vaginal, produciendo una sensación de escozor, tirantez o sequedad. Como consecuencia, las relaciones sexuales pueden ser dolorosas y existe mayor facilidad para tener infecciones vaginales.
  • Alteraciones de uretra y vejiga: Dolor al orinar, incontinencia urinaria, micciones continuas y aumento en la frecuencia de infecciones urinarias y cistitis.
  • Cambios psicológicos: Los más inmediatos y conocidos son los cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, depresión, cansancio y alteraciones del sueño.
  • Alteraciones de la piel: La pérdida de hormonas conduce a un estado de envejecimiento cutáneo, por lo que en la piel se pueden apreciar síntomas de adelgazamiento, sequedad, pérdida de elasticidad, pigmentaciones, arrugas y manchas.
  • Osteoporosis: Es una enfermedad en la que la calidad y la densidad mineral del hueso se deterioran progresivamente, llevando a la debilidad del esqueleto y al aumento del riesgo de fracturas, las más frecuentes en la columna vertebral, muñeca, cadera y pelvis.

Los expertos aseguran que durante esta etapa las posibilidades de padecer enfermedades de mayor gravedad aumenta, pero en ningún caso están motivadas únicamente por la aparición de la menopausia. Son las siguientes:

  • Enfermedades cardiovasculares: A partir de la menopausia, la mujer se puede ver afectada de igual manera que el varón por cardiopatías isquémicas, infartos, enfermedades vasculares y diversos grados de obstrucción de las arterias coronarias.
  • Alzheimer: En la etapa climatérica pueden surgir alteraciones neurológicas, como falta de memoria y de atención y concentración. La enfermedad neurológica más común es el Alzheimer, que se presenta con lesiones en las neuronas, pérdida de memoria y discapacidad funcional y motora, y suele avanzar hasta la entrada en demencia.
  • Cáncer de mama: Es, junto con las enfermedades cardiovasculares y el cáncer de pulmón, una de las principales causas de muerte de la mujer a partir de los 50 años.

Medidas de prevención y tratamiento

Cuando los síntomas de la menopausia son de baja intensidad o no molestan a la mujer no es necesario seguir un tratamiento hormonal. La doctora Lidia Montoya, vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, ofrece algunos consejos para vivir el climaterio de una manera saludable:

  • Evite el sobrepeso.
  • Realice cuatro comidas diarias (desayuno fuerte, comida principal, merienda pequeña y cena escasa) y lleve una alimentación con pocos productos grasos.
  • Mantenga una dieta equilibrada, consumiendo muchos productos lácteos.
  • Beba abundante agua (unos dos litros al día).
  • Evite el consumo de alcohol, tabaco, café, té o de cualquier otra sustancia excitante o estimulante.
  • Realice ejercicio físico para aumentar el tono muscular y mover las articulaciones, como flexiones, rotaciones, levantamiento de pesas pequeñas o ejercicios de suelo y sentada.
  • Salga a caminar a un paso rápido, pero sin correr y controlando la respiración. Lleve ropa cómoda y, en lo posible, intente sudar.
  • Reserve tiempo para sí misma. Adopte una actitud positiva.
  • No dude en pedir ayuda y expresar sus molestias.
  • Busque compañía: hable con su familia, amigos o compañeros de trabajo.
  • Aprenda a relajarse y haga ejercicios de respiración.

Si los síntomas de la menopausia impiden a la mujer llevar una vida normal, puede someterse a una terapia hormonal sustitutiva (THS), con el fin de reemplazar las hormonas que antes producían los ovarios. La doctora Montoya explica que “el tratamiento puede ayudar, pero hay que tener en cuenta que es el médico quien mejor aconseja lo que necesita cada mujer”. Las hormonas pueden administrarse por distintas vías: vía oral, vía transcutánea (parches, geles, cremas?), vía subcutánea (en forma de implantes), vía vaginal (geles, cremas, óvulos, soluciones, comprimidos?) y spray nasal (se absorbe por la mucosa de la nariz). También existen tratamientos alternativos no hormonales para combatir los síntomas de la menopausia:

  • Los fitoestrógenos: Son sustancias de origen vegetal que están presentes en el grano de la soja, un componente básico de la dieta oriental. Se sabe que la mujer oriental presenta una menor incidencia de sofocos, de cáncer de mama y de enfermedades cardiovasculares.
  • Tratamientos de vitamina D y calcio: La primera permite la absorción del calcio a través del intestino y su incorporación a los huesos, para combatir la osteoporosis.