Mortalidad prematura por malos hábitos de vida

La lista de causas de mortalidad prematura en España la encabezan la cardiopatía isquémica y el ictus
Por Montse Arboix 30 de enero de 2015
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Imagen: Creativemarc

Las enfermedades crónicas no transmisibles son patologías relacionadas, de forma muy estrecha, con hábitos de vida inadecuados, como dieta insana, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaco, entre otras. Sus resultados son devastadores: provocan la muerte prematura a más de 16 millones de personas en todo el mundo. Este artículo describe cuáles son las causas de fallecimiento antes de los 70 años en España y en el resto de países. También se aportan cuáles son las nueve metas mundiales en enfermedades crónicas no transmisibles establecidas por la Organización Mundial de la Salud.

Mortalidad prematura en España

La cardiopatía isquémica y el ictus son las enfermedades que causan más muertes prematuras en España
La cardiopatía isquémica y el ictus son las enfermedades que causan más muertes prematuras (antes de los 70 años) en España. Les sigue de cerca el cáncer de pulmón. Pese a que ocupa el primer lugar de esta clasificación, se ha reducido la tasa mortalidad de cardiopatía isquémica, que engloba la isquemia miocárdica (angina de pecho estable) y el síndrome coronario agudo (angina inestable e infarto agudo de miocardio). Sin embargo, la enfermedad de Alzheimer y el cáncer colorrectal muestran una tendencia al alza, como otras patologías relacionadas con hábitos de vida insanos, como dieta inadecuada, e incremento de la obesidad y de la cirrosis, las infecciones respiratorias, el cáncer de mama y los accidentes de tráfico.

Estos son algunos de los resultados del estudio «Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study 2013» (Carga Global de Enfermedad 2013), que ha publicado en fechas recientes The Lancet. La investigación recoge datos de más de 100 países en todo el mundo y diferentes variables como mortalidad global, prematura, esperanza de vida y la carga que suponen todas estas causas de muerte.

La enfermedades crónicas no transmisibles, como la insuficiencia renal crónica, ha sido proporcional al desarrollo de los países: a medida que crece un país, sus ciudadanos adoptan estilos de vida poco saludables y se incrementa la tasa de factores de riesgo como sedentarismo, obesidad, hipertensión, hiperlipemia (niveles elevados de colesterol y triglicéridos) y hábito tabáquico, entre otros, sin olvidar que también las desigualdades socioeconómicas juegan un papel muy importante en el desarrollo de las enfermedades crónicas.

También en todo el mundo han aumentado las muertes por la enfermedad de Alzheimer relacionada con el envejecimiento de la población. De hecho, la esperanza de vida global ha pasado de 65,3 años (en ambos sexos) en 1990 a 71,5 años en 2013: 6,6 años más para las mujeres y 5,8 años para los hombres.

Las nueve metas en enfermedades crónicas no transmisibles

Las enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares y cerebrovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas, los trastornos neuropsiquiátricos, la diabetes mellitus 2 (vinculada a la obesidad) y las patologías osteomusculares, son problemas con graves repercusiones en todos los ámbitos. Estas dolencias son culpables de que, cada año, alrededor de 16 millones de personas mueran de manera prematura. En la mayoría de los casos, estas afecciones son provocadas por hábitos de vida no saludables.

Desde la OMS se señala que ponen en peligro el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ya que se resiente la productividad de los países y generan un gasto económico catastrófico en las personas y en los sistemas nacionales de salud. Aunque algunos países progresan los objetivos mundiales relativos a la prevención de estas patologías, muchos otros han demorado su consecución hasta el año 2025.

Las nueve metas mundiales para la prevención de las enfermedades crónicas no transmisibles son las siguientes:

  • 1. Reducción relativa de la mortalidad general por enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes o enfermedades respiratorias crónicas en un 25%.
  • 2. Reducción relativa del uso nocivo del alcohol en al menos un 10%, según proceda, en el contexto nacional.
  • 3. Reducción relativa de la prevalencia de actividad física insuficiente en un 10%.
  • 4. Reducción relativa de la ingesta poblacional media de sal o sodio en un 30%.
  • 5. Reducción relativa de la prevalencia del consumo actual de tabaco en un 30% en las personas de 15 años o más.
  • 6. Reducción relativa de la prevalencia de hipertensión en un 25% o contención de la prevalencia de hipertensión, en función de las circunstancias del país.
  • 7. Detención del aumento de la diabetes y la obesidad.
  • 8. Tratamiento farmacológico y asesoramiento (incluido el control de la glucemia) de al menos un 50% de las personas que lo necesitan para prevenir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
  • 9. 80% de disponibilidad de tecnologías básicas y medicamentos esenciales asequibles, incluidos los genéricos, necesarios para tratar las principales enfermedades no transmisibles en centros tanto públicos como privados.