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Osteopatía

Esta terapia no se limita a tratar la lesión: busca su origen y va más allá de los síntomas antes de tratarlos

Su origen

La osteopatía nació a finales del siglo XIX en Estados Unidos gracias al trabajo del doctor Andrew Still, que sentó las bases de esta terapia y creó la primera escuela de Osteopatía. Observando un esqueleto, este médico llegó a la conclusión de que una de las claves del buen funcionamiento de un órgano dependía de que tuviese relaciones mecánicas equilibradas con las estructuras que lo rodean (huesos, músculos, tendones, vísceras, etc.), y que éstas estuviesen en armonía entre ellas. Es decir que para que una articulación o víscera pueda funcionar de forma correcta, no debe haber nada que la perturbe. Y, precisamente, esto es lo que tratan de conseguir los osteópatas en la actualidad: buscan en el cuerpo restricciones de movimiento que alteran el conjunto del organismo.

Una de las características principales de la osteopatía es que es holística, es decir, trata al cuerpo como un todo, tal y como explica Mario Luis González, fisioterapeuta y osteópata. “La osteopatía examina al individuo en su conjunto y busca siempre la causa del trastorno o de la disfunción a través de una aproximación holística y no sintomática. Se tiene en cuenta que cada pérdida de movilidad de las articulaciones, de los músculos, ligamentos o vísceras puede alterar la armonía, el equilibrio y el buen funcionamiento del cuerpo”.

Esto explica, por ejemplo, que el paciente sienta dolor en un codo, pero que el origen de ese dolor esté en las cervicales o en una víscera, o que le duela el hombro derecho por un problema de hígado. La fisioterapeuta y osteópata Sandra López intenta aclarar las diferencias entre la labor que realizan el traumatólogo, el fisioterapeuta o el osteópata. “Si una persona acude con un síntoma al traumatólogo es muy posible que le recomiende tomar algún medicamento, o bien que vaya al fisioterapeuta u otro especialista. El fisioterapeuta tratará el síntoma mediante ultrasonidos, calor, movimiento de la articulación que sufre el problema, etc. Por último, el osteópata intentará averiguar la causa del dolor. Después podrá o no tratar el síntoma, pero ante todo busca saber cuál es la estructura que provoca ese dolor”.

Por eso una de las claves de este método es hacer un buen diagnóstico. En opinión de Julio Bustos, presidente del Registro de los Osteópatas de España, ROE, “el diagnóstico funcional es la fase más importante y siempre se realiza con la mano experta del osteópata, que explora al paciente y que se sirve, además de otras pruebas que nos ofrece la tecnología, como Rayos x, Tac, resonancias magnéticas, etc., en los casos en que es necesario”.

Para hacer el diagnóstico, el especialista explora articulación por articulación los distintos movimientos, hasta encontrar dónde no se mueve. “Así, mediante tests manuales y una palpación muy fina se identifican los posibles motivos articulares, miofasciales, vasculares o neurovegetativos que están alterando la buena función de algún tejido corporal”, aclara Mario Luis González.

La primera vez que el paciente acude a la consulta se le hace también un interrogatorio muy completo, según comenta Sandra López. “El paciente se sorprende cuando va a tratarse una migraña y se le pregunta si ha tenido un esguince de tobillo. Pero después de venir a nuestra consulta, el paciente cambia la visión de su cuerpo y toma más conciencia”.

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