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Recomiendan no tomar fármacos anticolesterol a las personas con hábitos de vida poco saludables

La "Guía del colesterol" afirma que puede ser un riesgo si el paciente fuma, bebe o no hace ejercicio

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 11 septiembre de 2001
Los medicamentos contra el colesterol (estatinas) no siempre ayudan a combatir este exceso de lipidos en la sangre, sino que pueden constituir un riesgo para la salud de aquellos pacientes que llevan hábitos de vida poco saludables, es decir que fuman beben, tienen una dieta rica en grasas o no hacen ejercicio. Esto es lo viene a decir la última guía terapéutica del Instituto Nacional del Corazón, el Pulmón y la Sangre de Estados Unidos, considerada por los médicos como la 'biblia' en el control del colesterol.

Las nuevas recomendaciones adquieren relevancia tras la alarma sanitaria desatada al conocerse que algo más de medio centenar de personas han fallecido -por lo menos seis de ellas en España- tras haber consumido Lipobay, el fármaco anticolesterol retirado hace un mes del mercado por el laboratorio alemán Bayer. Unos 200.000 españoles que intentaban mantener a raya sus niveles de colesterol con cerivastatina han debido sustituirlo por medicamentos elaborados con otro tipo de estatinas.

La nueva guía recomienda a los facultativos que decidan por su juicio clínico, más allá de los niveles estándares manejados, que tradicionalmente han servido de referencia para tratar con fármacos el colesterol. Desde hace ya un tiempo, los médicos recetaban medicamentos para reducir el colesterol cuando los análisis de sangre mostraban una cantidad superior a los 200 miligramos por decilitro. "Una misma cifra de colesterol no significa lo mismo en cada persona, depende de su edad, de si es fumadora, de sus hábitos de vida, de si tiene antecedentes familiares de enfermedades coronarias, de sus cifras de tensión arterial", señala Ciriaco Aguirre, catedrático de Patología y Clínica Médicas de la Universidad del País Vasco y jefe del Servicio de Medicina Interna del hospital vizcaíno de Cruces.

La terapia debe ser individual y los médicos deben valorar -muchos lo hacen ya- el "riesgo total o absoluto" del paciente a sufrir una enfermedad cardiovascular antes de decidir un tratamiento frente al colesterol. "Si concluimos que ese paciente tiene más de un 20% más de posibilidades de sufrir un problema coronario que otras personas de su edad en un plazo de equis años, deberemos indicarle el tratamiento", subraya el especialista.

Pero la terapia farmacológica no basta para la mayoría de las personas con niveles de colesterol elevados. Debe ir acompañada de unos hábitos de vida saludables y que, aunque conocidos, los médicos deben repetir machaconamente a sus pacientes. "Tomar pastillas para el colesterol no sirve de nada si fumamos cuarenta cigarrillos o si no controlamos la tensión arterial o si nuestra dieta está llena de grasas, porque nunca se debe olvidar que un fármaco no sustituye al estilo de vida", señala el jefe del Servicio de Medicina Interna de Cruces. Aguirre está convencido de que "la cultura del colesterol ha calado", pero también de que aún está pendiente que algunos médicos y los ciudadanos en general asuman ese otro concepto de "riesgo absoluto" de padecer enfermedades coronarias.

Las estatinas son el mejor fármaco para combatir los niveles altos de colesterol, a pesar de los graves efectos secundarios detectados por consumir elevadas dosis de Lipobay o por combinar este fármaco con otro destinado a reducir los niveles de triglicéridos. Las estatinas revolucionaron el tratamiento del colesterol y demostraron que bajar los niveles en la sangre alargaba la vida y reducía el riesgo de problemas cardiovasculares. "Bien utilizadas, las estatinas siguen siendo el mejor producto", afirma Ciriaco Aguirre.

Pero como ocurre con todos los medicamentos, hay que tener cuidado de su interacción con otros fármacos. "Un consejo fundamental es suspender el tratamiento con estatinas si desconocemos qué puede pasar si tomamos otro fármaco al mismo tiempo porque, además, no pasa nada por dejar de tomar estatinas 15 ó 30 días", concluye el catedrático de la UPV.

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