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Hortalizas procedentes de un injerto

La técnica del injerto, asociada hasta hace poco solo a plantas, se aplica ya a hortalizas como tomates y pepinos

El injerto es una operación en la que parte de una planta se une a otra, se convierte en su soporte y le proporciona el alimento necesario para que crezca. Al final, las dos plantas terminan convertidas en una sola. Esta técnica se utiliza sobre todo en jardinería y fruticultura y, desde hace poco tiempo, se ha empezado a emplear para el cultivo de hortalizas. Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid ha cultivado pepino a partir de plantas injertadas que, además, no necesitan desinfectantes, con lo que podrían beneficiar a pequeños agricultores.

En los últimos años, la técnica del injerto aplicada a la horticultura ha experimentado una notable expansión. Una de las principales ventajas en el cuidado del suelo es que no requiere el uso de desinfectantes, ya que el injerto erradica ciertos problemas causados por nematodos. Pero además de ser un proceso hortícola respetuoso con el medio ambiente, según investigadores de la Universidad de Madrid, también se posibilitan cambios de ciclos de cultivo si se utiliza un portainjerto que aguante temperaturas superiores o inferiores que las soportadas por la variedad injertada. Sobre un portainjerto más fuerte, se puede conseguir que una variedad hortícola sea más productiva y aporte, por tanto, notables beneficios en el cultivo de plantas y hortalizas.

La razón del injerto en hortalizas

Con los injertos se facilita a los productores continuar con los cultivos año tras año, sin necesidad de aplicar la rotación para dejar reposar los suelos

El principal motivo por el cual se ha desarrollado la técnica del injerto ha sido la posibilidad de utilizar portainjertos resistentes a determinadas enfermedades del suelo que, a menudo, impiden la repetición de cultivos habituales desde hace años en un mismo terreno. Con los injertos, se facilita a los productores repetir los cultivos año tras año. Los investigadores estiman que este hecho tiene especial relevancia en España, ya que muchos de los agricultores son pequeños o medianos, carecen de grandes extensiones de suelo para cultivar y de suficiente espacio para la rotación de cultivos.

Hace unos diez años, los agricultores desinfectaban el suelo con bromuro de metilo, un gas incoloro con el que fumigaban el terreno para eliminar cualquier posible patógeno que inhibiera el posterior crecimiento de las plantas. Con este químico se aseguraban el cultivo de las plantas y el abastecimiento a los comercios. Sin embargo, en 2005, este compuesto químico quedó prohibido y se empezaron a buscar alternativas. Una de ellas ha sido el injerto como nuevo método para garantizar un cultivo seguro y la propuesta formal la ha llevado a cabo la Universidad de Madrid.

El estudio

Para garantizar el éxito que supone el uso de injertos en los alimentos de la dieta habitual, se han llevado a cabo numerosas pruebas. En primer lugar, se ha hecho un ensayo piloto en el suroeste de Madrid (zona donde se concentra la mayor producción de pepino que se consume en la Comunidad de Madrid) y el resultado fue excelente. Los investigadores, agricultores y técnicos prepararon todo lo necesario para injertar las plantas y empezar a producir pepino con esta técnica.

Añadir el injerto requirió varios ensayos para medir qué portainjerto era el más adecuado e interesante, qué tipo de poda exigían las plantas o qué densidad de estas era correcta. Tras determinar estos parámetros, los agricultores empezaron a cultivar con éxito pepinos nacidos de un injerto. Todo esto contribuye a resolver un grave problema para la agricultura española, un sector muy castigado en ocasiones por la propia naturaleza.

Dado el éxito de la prueba en Madrid, los expertos continúan con el trabajo, en colaboración con especialistas de todo el mundo en el uso de esta técnica. El objetivo es mejorar su empleo, las máquinas, las herramientas utilizadas para tal fin y otros aspectos comerciales y de calidad de la nueva planta injertada.

TÉCNICAS PIONERAS EN FRUTAS Y HORTALIZAS

Técnicas como la del injerto de alimentos suscitan diversidad de opiniones. Si bien en la mayoría de los casos las frutas u hortalizas injertadas tienen un aspecto sano, brillante y con formas perfectas, muchos se cuestionan si su contenido nutricional y su inocuidad son también tan perfectos. Los contrarios al injerto señalan que estos vegetales no contienen nada de lo dispuesto por la naturaleza y, además, se «obliga» a una planta a crecer con unas determinadas características que en un inicio no eran así.

Consideran que son plantas adulteradas, con un mayor rendimiento, una mayor producción, unas mayores ganancias, pero sin la esencia del fruto nacido de la tierra y, por ende, de sus cualidades nutritivas. En cuanto a seguridad alimentaria, no se ha descrito ninguna irregularidad en el cultivo de plantas injertadas, aunque estas técnicas precisan más tiempo para conocer con más detalle si puede haber algún riesgo a medio o largo plazo.

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