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“El coronavirus pone a prueba nuestra cohesión social”

Olga Díaz Escalona, subdirectora del Departamento de Intervención Social de Cruz Roja

Si el coronavirus amenaza a toda la sociedad, aún más a las personas que viven en situaciones precarias: una persona sin hogar, un anciano enfermo que vive solo, una familia donde los padres se quedan sin trabajo… ¿Y alguien que cuida a un familiar y de repente presenta síntomas de COVID-19? Ninguna de ellas está sola en España. Ante esta pandemia, Cruz Roja está realizando uno de los mayores esfuerzos de su historia en recursos materiales y humanos. Nos lo cuenta Olga Díaz, experta en Intervención Social de esta organización.

Cruz Roja enfrenta desastres naturales, guerras, crisis humanitarias… ¿La pandemia de la COVID-19 es una situación sin precedentes?

Sin duda estamos ante uno de los mayores desafíos que hemos enfrentado en muchos años en España, tanto por el volumen de población a la que afecta como por el sufrimiento y la incertidumbre que causa. Y lo hace a todo el mundo, pero de forma muy especial a los enfermos, sus familias y sus entornos, y a las personas más vulnerables, que cuentan con menos recursos para hacerle frente. Y también a las personas que están en primera línea de atención.

La sensación es que toda la sociedad sufrirá las consecuencias de forma directa o indirecta.

El coronavirus no solo está poniendo a prueba nuestro sistema inmunológico, sino también nuestra cohesión social por la cantidad de gente a la que puede afectar y el impacto en nuestras vidas. Tratamos de ayudar a toda la sociedad, a la población en general, pero sobre todo a colectivos tan necesitados de ayuda como las personas mayores, a quienes tienen problemas de salud o alguna discapacidad, niñas, niños y jóvenes, personas sin hogar o que sufren pobreza crónica, mujeres en dificultad social, inmigrantes y refugiados que carecen de un entorno que les ayude.

¿Cómo están organizando la respuesta para tantas necesidades?

Con un plan de atención integral que hemos llamado precisamente Cruz Roja Responde y que no solo trabaja en las necesidades inmediatas, sino en prevenir los riesgos sanitarios y las dificultades sociales derivadas de esta crisis. Ya vemos un impacto de mayor calado en esos colectivos más expuestos. Trabajamos en todas nuestras áreas de conocimiento, en salud, inclusión social, socorro, educación, empleo, medio ambiente, y con un esfuerzo muy grande de coordinación para llegar a la mayor cantidad posible de personas en el menor tiempo y en todo el territorio. Esto implica desarrollar nuevas respuestas ante una situación que también es nueva, adaptar nuestros servicios y actividades y coordinarnos con las administraciones públicas cuando nos piden apoyo.

¿Algunas actividades concretas?

Muchas, desde informar y formar a la población sobre cómo enfrentar el coronavirus, al transporte sanitario urgente de personas afectadas o prestar apoyo escolar a los niños que ahora no pueden ir a los centros educativos, orientar y formar a los adultos que no tienen trabajo o lo han perdido, dar apoyo psicosocial ante la angustia y la incertidumbre, acompañar a las personas que no tienen a quien recurrir, organizar alojamientos colectivos o instalar infraestructuras hospitalarias y albergues.

¿Qué es lo más difícil que se están encontrando los técnicos y voluntarios?

Seguramente la sensación de desprotección y desamparo que sienten muchas personas ante una situación tan dura como esta. Si es natural sentirse así, imagínate cuando no tienes una red social ni familiar que pueda echarte una mano.

¿También surgen los mejores ejemplos de solidaridad?

Por supuesto, así es. Creo que la reacción de la sociedad está siendo magnífica. Vemos millones de gestos solidarios, millones de gracias; nos estamos reconociendo unos a otros como fuente de generosidad y compromiso. Dentro de Cruz Roja también lo estamos viviendo: todo el personal y todo el voluntariado están dando lo mejor de sí, no escatiman esfuerzos y siempre mantienen arriba el espíritu de colaboración. Nos ayudamos mucho unos a otros para que el ánimo no decaiga.

Como dice uno de los mensajes fundamentales: de esta crisis salimos todos unidos.

Tiene que ser así, una respuesta colectiva. Lo estamos viviendo a diario en personas que nos llaman o nos escriben para ofrecerse como voluntarias, en una cantidad que jamás pudimos imaginar, o para hacerse socias de la organización; incluso piden aumentar las cuotas en estos momentos. También se ofrecen muchas empresas para colaborar en lo que sea necesario. Toda esta reacción es realmente emocionante, de verdad. A todas estas personas tan generosas, muchas gracias.

Plan Cruz Roja Responde

  • Pretende llegar a más de 1,35 millones de personas en dos meses.
  • Cuenta con un presupuesto estimado de 11 millones de euros, al que puede contribuir cualquier persona.
  • Movilizará a más de 40.000 voluntarios y voluntarias y 1.400 puntos de atención.
  • Ha puesto en marcha una célula de gestión con 30 técnicos que se turnan las 24 horas del día para coordinar la intervención de Cruz Roja y su apoyo a las administraciones públicas en todo el país.
  • Monitoriza la actividad del voluntariado por perfiles profesionales y su disponibilidad de tiempo, desde periodos parciales a 3, 5 o 10 días.
  • Gestiona 60 albergues y 5 estructuras hospitalarias a disposición de la Dirección General de Salud y de Protección Civil. Y tiene capacidad para instalar más de 15.000 metros cuadrados de infraestructuras exteriores como unidades de emergencias.

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