Cuando el clima extremo agrava la huida: vivir entre la sequía, la tormenta y el conflicto

La crisis climática intensifica los desplazamientos forzados. Una exposición itinerante nos acerca su impacto de la mano del fotoperiodista Santi Palacios y equipos de ACNUR en Honduras, Sudán del Sur y Bangladesh
Por Comité español de ACNUR 28 de mayo de 2026
muestra fotográfica fronteras del clima
El cambio climático ya no es un desafío lejano. Sus efectos forman parte de la vida de millones de personas, especialmente en regiones afectadas por conflictos. En países como Somalia o Etiopía, por ejemplo, las sequías cada vez más largas han dejado comunidades enteras sin agua ni cosechas, obligando a muchas familias a abandonar sus hogares. En otros lugares, como Mozambique, las inundaciones han arrasado viviendas, cultivos y medios de vida en cuestión de horas, forzando desplazamientos masivos en repetidas ocasiones.

Para quienes viven esta realidad, la huida no responde a una sola causa. A la inseguridad o la falta de oportunidades se suman ahora factores como la pérdida de tierras cultivables, la escasez de agua o la destrucción de infraestructuras básicas. En la región del Sahel, por ejemplo, muchas familias ganaderas se ven obligadas a moverse constantemente porque los pastos desaparecen, lo que aumenta la presión sobre otras comunidades y genera nuevos focos de tensión.

Desplazarse varias veces: una nueva realidad

Cada vez es más frecuente que las personas desplazadas no lo estén solo por una causa ni una sola vez. Una familia puede verse obligada a huir por un conflicto armado y, transcurrido un tiempo, tener que trasladarse de nuevo porque el lugar al que llegó no ofrece seguridad frente a los fenómenos climáticos extremos.

Estos desplazamientos repetidos generan un desgaste acumulado. No hablamos solo de pérdida material (casas, enseres, trabajo…), sino también emocional y social. Cambiar de lugar implica romper vínculos, interrumpir el ciclo educativo de los menores y dificultar el acceso a ayudas estables.

Muchas personas que se ven forzadas a desplazarse acaban viviendo en asentamientos temporales o campamentos que, en ocasiones, están ubicados en zonas vulnerables al clima. Terrenos expuestos a inundaciones, calor extremo o tormentas intensas, donde las condiciones de vida dependen en gran medida de la ayuda humanitaria.

En estos espacios, afrontar el día a día implica adaptarse continuamente. El acceso al agua puede verse comprometido por la sequía, mientras que las lluvias pueden inundar refugios improvisados.

La gestión de estos entornos exige una respuesta constante por parte de organizaciones como ACNUR, que trabajan para mejorar las condiciones de vida, reforzar las infraestructuras y anticiparse a cualquier riesgo climático.

El impacto que no siempre vemos

El cambio climático y los desplazamientos forzados están estrechamente relacionados, y su impacto es especialmente severo en aquellos lugares donde los recursos son limitados de por sí. Las consecuencias del clima extremo no son una previsión a futuro, sino una realidad del presente.

muestra fotográfica fronteras del clima
Imagen: Santi Palacios

Para acercar estos contextos a toda la sociedad, el trabajo de fotoperiodistas como Santi Palacios resulta especialmente relevante. La exposición ‘Fronteras del clima: el impacto del cambio climático sobre poblaciones desplazadas’, realizada junto a equipos de ACNUR en Honduras, Sudán del Sur y Bangladesh, pone el foco en las personas que viven en comunidades especialmente vulnerables: en los gestos cotidianos, en la dignidad que se mantiene incluso en condiciones extremas y en la capacidad de adaptación de quienes se ven obligados a empezar de nuevo.

Las imágenes que se incluyen en esta exposición no solo documentan, también invitan a comprender y a actuar como puente entre realidades lejanas y el público, mostrando que detrás de cada crisis hay historias con nombre propio.

La exposición se inaugura el próximo viernes 5 de junio en Valencia y se detendrá en ciudades como Barcelona, Pamplona, San Sebastián, Madrid y Sevilla en una itinerancia que se prolongará hasta el mes de noviembre. Sigue aquí todos los detalles.

El papel de ACNUR ante el desplazamiento climático

Hablar de clima extremo y desplazamiento no es solo describir una situación lejana, sino entender que se trata de una realidad global que requiere respuestas coordinadas. Cuando fenómenos como sequías o inundaciones se suman a contextos de conflicto, aumentan las necesidades de protección y ponen en riesgo la estabilidad de regiones enteras.

En este escenario, el papel de ACNUR es fundamental. La Agencia de la ONU para los Refugiados trabaja sobre el terreno para responder a estas crisis cada vez más complejas. Y no solo lo hace con asistencia de emergencia, sino reforzando infraestructuras, garantizando el acceso a recursos básicos como el agua y apoyando a las comunidades desplazadas en su recuperación, al tiempo que impulsa soluciones a largo plazo que permiten reconstruir vidas con mayor seguridad y estabilidad.

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