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“Seguimos teniendo muchas deudas con la infancia”

Luis Ernesto Pedernera, presidente del Comité de los Derechos del Niño y la Niña

El presidente del Comité de los Derechos del Niño y la Niña, el uruguayo Luis Ernesto Pedernera, visitó Euskadi invitado por UNICEF Comité País Vasco con motivo del 30 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña (CDN), celebrado el pasado 20 de noviembre. En esta entrevista, Pedernera hace un repaso a los logros y retos de la CDN en las tres últimas décadas y expone lo que más preocupa al Comité de nuestro país. También resalta la importancia de contar con un tejido empresarial formado y convencido de que desempeña un rol importante en la defensa y la promoción de los derechos de la infancia y la adolescencia. 

¿Qué supone que la Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña (CDN) sea el tratado internacional de derechos humanos más ratificado de la historia?

Como órgano que vigila su aplicación, supone mucho trabajo por la carga de Estados que pasan anualmente por el Comité de los Derechos del Niño y la Niña que presido. Este año es un momento de celebración, un hito en la historia de las Naciones Unidas. La CDN es un instrumento que hoy tiene 30 años y eso implica una responsabilidad por nuestra parte, una responsabilidad compartida y correspondida con los Estados. Hay un nivel de unanimidad y consenso en torno a que los niños y niñas son sujetos de derecho, por lo que cada vez hay que ser más precisos en el trabajo. Este año nos toca celebrar y reflexionar, pero sin perder de vista que las deudas con la infancia aún siguen siendo muchas y en eso tenemos mucho que ver las instituciones y los adultos.

Cuéntenos la excepcionalidad de Estados Unidos.

Es el único Estado que no ha ratificado la CDN, pero sí ha ratificado dos de sus protocolos facultativos. Recientemente hemos hecho un comunicado de prensa en el que invitábamos a Estados Unidos a que, en este año tan especial del 30 aniversario, diera el paso de la ratificación para que la CDN se convierta en el primer instrumento universal. No dejo de perder la esperanza en que se consiga.

¿Cuál ha sido el mayor logro de estas tres décadas y cuál es el reto pendiente?

La CDN ha logrado unanimidad en el discurso en lo referente a los derechos de los niños y niñas, que llegaron para quedarse. Pero hay que dar un paso más, las brechas aún siguen siendo grandes. Los tres desafíos fundamentales son eliminar las desigualdades que afectan a la infancia, la violencia contra la infancia (las guerras, la violencia en el hogar, la violencia en el ámbito escolar…) y la participación infantil y adolescente.

¿A qué se refiere con participación?

Tenemos experiencias incipientes de movimientos de niños y niñas; la movilización contra el cambio climático es un ejemplo de ello. Pero hace falta que las estructuras políticas generen un espacio para que la voz de los niños y niñas esté presente, y no sea solo decorativa o figurativa; que no sea algo simbólico, sino que en los diferentes ámbitos comunitarios los niños y niñas estén realmente presentes.

En este año de aniversario, ¿es el momento de hacer una relectura de la CDN?

Así lo creo. Mandela decía que la CDN es un documento vivo, por eso desde el Comité de los Derechos del Niño y la Niña elaboramos los comentarios generales. Las realidades cambian y hay que tener lecturas acompasadas a esas realidades. Debemos reconocer los nuevos contextos; el fenómeno migratorio impacta a nivel mundial y hay que pensar en la potencia que tiene esto en términos de diversidad y nuevas culturas. Hay infancias y adolescencias, diferentes, no únicas, y a partir de eso tenemos que proyectar la CDN como un elemento vivo.

¿Qué tema más preocupa al Comité que preside respecto a la situación de nuestro país?

Entre las prioridades emitidas hemos marcado el nivel de vida, ya que la pobreza y la desigualdad a partir de la crisis afectaron especialmente a los niños y niñas y los indicadores sociales no son los mejores a nivel europeo. La otra cuestión es la discriminación hacia ciertos colectivos, como los niños y niñas migrantes o con discapacidad; y la migración, ya que hay reacciones de corte xenófobo que son preocupantes y deben ser rápidamente atendidas con respuestas estructurales. La última cuestión que más nos preocupa es la violencia contra los niños y niñas: España tiene una deuda en esa materia y tiene pendiente una ley integral que aborde la prevención en este sentido.

¿Cuál es el papel de las empresas para mejorar la vida de los niños y niñas?

El Comité tiene un apartado específico sobre el rol de las empresas y la necesidad de marcos regulatorios por parte de los Estados en las actividades empresariales. Las empresas desempeñan un rol activo en alianza con el Estado para poder prevenir acciones como la contaminación del medio ambiente. Necesitamos un sector empresarial formado y convencido de que tiene un rol importante en la defensa y la promoción de una acción empresarial respetuosa con los derechos de los niños y las niñas.

En este año de reflexión y punto de inflexión, ¿qué mundo cree que estamos dejando a la infancia?

Espero que un mundo mejor. Los niños y niñas ya lo dijeron: “No nos miren, súmense a nosotros”. Eso significa un cambio en la cultura de consumo, de cuidado… que los adultos quizá no lo valoramos. La situación se puede volver inmanejable. Hago la tarea convencido de que de aquí a 30 años la situación puede mejorar, y esa es mi principal lucha diaria. Nuestro rol es ayudar a los Estados a ver las cuestiones centrales para que la CDN sea plenamente implementada y propiciar un cambio en la sensibilidad de la sociedad hacia la infancia y adolescencia.

Etiquetas:

derechos del niño


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